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Osasuna - Espanyol: Arrasate encuentra el DNI que perdió

Por José Mª Esparza 20 octubre, 2022 - 23:32

Ante un equipo de Diego Martínez, gallego, que no se sabe si ataca o defiende, Osasuna tomó la iniciativa, agitó el juego y ganó merecidamente.

Partido de La Liga Santander entre CA Osasuna y RCD Espanyol disputado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de La Liga Santander entre CA Osasuna y RCD Espanyol disputado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

Un cambio de juego en el primer minuto dejó claro por dónde iba a ir el partido, por el lado donde mejor se jugara el balón. Había que hacerse con la pelota, moverla con sentido y velocidad, mirar siempre adelante, atacar, crear ocasiones. Y no resultó fácil. Enfrente estaba el Espanyol entrenado por un gallego, el nunca bien recordado Diego Martínez, que no se sabe si ataca o defiende, que envuelve, marea y aburre. Aburre hasta decir basta. Por fortuna, Arrasate supo jugarle donde más le dolía, moviéndole. Abde descompuso a los pericos y, en una de las suyas, asistió al príncipe Ante Budimir. Suficiente.

Para ganar y convencer, es decir, para recuperar el ADN, Arrasate tuvo que revolucionar el once. Dejó en el banquillo de golpe a Sergio Herrera, Juan Cruz, Moncayola o Chimy, por citar a los que parecen más intocables. Además de dar la alternativa a Aitor Fernández y confiar de inicio en Adbe, el técnico rojillo recuperó a Manu Sánchez, Budimir y, sobre todo a Rubén García con galones, que pese a no atravesar su mejor momento sabe interpretar como nadie y transmitir ese juego de calidad que identifica a este equipo.

Otra novedad fue el planteamiento, con un único pivote (Torró), un punta (Budimir) y una línea de cuatro en medio de ambos, línea en la que precisamente Rubén García estuvo muy arropado, a Moi y Aimar les tocó bailar por dentro con la más fea, y Abde hizo diabluras. Como a Diego Martínez no le gusta que ocurran cosas, el marroquí le amargó la tarde, le movió el partido a donde menos le gusta.

A Abde hay que enseñarle lo mismo que a Vinicius, la teoría del minimalismo, la que asegura que menos es más. Es decir, que con un regate menos podría lograr más, marcar más goles, regalar más asistencias, poner más nervioso todavía a Calero y a Diego Martínez. Por lo demás, a Abde, hay que darle siempre la titularidad, como a Vinicius, porque su presencia es garantía por sí sola de que algo puede pasar.

Comentábamos lo difícil que resulta saber si Diego Martínez ataca o defiende, pero con el marcador en contra trató de dar un punto más de velocidad a su tediosa conducción de balón. No cambió de fútbol, pese al mayor ritmo impuesto y los cambios realizados, pero así como su fútbol envolvente encontró un remate a balón parado en la primera mitad, en la segunda halló espacios para inquietar a Aitor Fernández en dos ocasiones. El portero debutante salvó tres remates de gol.

Habría sido muy injusto que el Espanyol marcara, porque Osasuna propuso más y mejor, gozó de más y mejores ocasiones, siempre tuvo el partido de su lado, y supo contrarrestar la reacción espanyolista tras encajar el gol. Los rojillos perdieron entonces fuerza en el centro del campo, y Arrasate reforzó la defensa con cinco efectivos, y le colocó por delante el trivote clásico. Renunció a cerrar el partido para que no se le fuera de las manos.

Y no se le fue. Afortunadamente.


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