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Osasuna, a la deriva

Por José Mª Esparza 12 enero, 2017 - 22:30

Osasuna viajó derrotado a Eibar, algo esperado. Como también la imagen de equipo de Segunda, que eso alineó Vasiljevic. Lo que no resultaba tan predecible era ver a los jugadores sin un guion aparente, o sin creérselo en caso contrario. Ni un disparo a puerta en noventa minutos de una eliminatoria de Copa.

El centrocampista del Eibar, Gonzalo Escalante (d) y el centrocampista del Osasuna Fausto Tienza Núñez, durante el encuentro de vuelta de los Octavos de Final de Copa del Rey en el estadio de Ipurua. EFE/Javier Etxezarreta
El centrocampista del Eibar, Gonzalo Escalante (d) y el centrocampista del Osasuna Fausto Tienza Núñez, durante el encuentro de vuelta de los Octavos de Final de Copa del Rey en el estadio de Ipurua. EFE/Javier Etxezarreta

En este caos que ahora resulta Osasuna como club, sin un guion claro se mire por donde se mire, lo deportivo acostumbra a reflejar la misma situación que la entidad vive entre bambalinas. Y como nadie marca el Norte a seguir, ni da un golpe encima de la mesa, emergen reyezuelos en sus pequeños reinos de Taifas al grito de sálvese quien pueda. Los jugadores volvieron a escenificarlo en Eibar, donde un equipo sin orden ni concierto, que ya salió derrotado desde el vestuario al césped de Ipurua, ofreció uno de los partidos más aburridos de la reciente historia del fútbol mundial.

Tampoco resultaba fácil tomar una decisión respecto al once a alinear. Repetir con titulares hubiera ayudado al recrecimiento tan necesario de este equipo, si bien también entrañaba sus riesgos, como demuestran los percances de Nauzet y Mario, cuyas lesiones pueden dejar a Osasuna sin portero para el transcendental partido del domingo en Granada. Ahora bien, la alineación final de suplentes dio la impresión que no respondió a otra intención que contentar a un plantel lleno de graves disidencias como han demostrado los acontecimientos más recientes, de los que precisamente ha emergido la figura del nuevo entrenador. ¡Quién lo iba a decir!

Así que ‘Vasi’ trató de contentar a todos, de regalar una oportunidad a jugadores que, salvo cataclismo, no volverán a vestir la camiseta el resto de la temporada. El precio a pagar resultó diáfano. De entrada saltó al campo un equipo descompensado, excesivamente descompensado, tanto que no lanzó un disparo a puerta en todo el encuentro. No voy a dar nombres que están en la boca de todos. Resultaría cruel. Pero en un partido donde los muchachos de Mendilibar se limitaron a jugar al paso, el hecho de que los únicos balones que tocó Asier Riesgo le llegaran de cesiones de sus compañeros expresa todo.

Osasuna no compitió. Tuvo a once jugadores deambulando por el campo, haciendo la guerra por su cuenta. Justo como ocurre en el club, sin un proyecto definido ni un argumento a exponer en conjunto. Sálvese quien pueda, que esto es una barca a la deriva. En Ipurua, Otegui y Olavide mostraron mayor presencia que sus compañeros, pero la obligación de conectar con ellos abortó toda posibilidad de lucimiento que pudieron merecer. Sencillamente no tuvieron con quién enlazar.

La vuelta de octavos acabó en fracaso. Lo único que curiosamente se salva es el resultado, por aquello de no encajar un gol a domicilio. El míster lo supo ver y sacó en el tramo final a Oier para apuntalar así el 0-0, marcador por lo demás sonrojante en una eliminatoria de Copa que venía con tres goles en contra. En fin… a la deriva. Salvar los muebles, guardar las apariencias pero sin arreglar el mal de fondo.

Este club necesita de decisiones, este equipo requiere de golpes encima de la mesa. Se juega la vida y se dedica a perder el tiempo en Ipurua, firmando un insulto al fútbol, sin centrarse en lo que realmente interesa. ¿Dónde están las salidas de jugadores?, ¿y donde las entradas? ¿tampoco quiere competir ahí?, ¿el equipo se precipita por el abismo y el exdirector deportivo (no hace falta decir que esa parcela sigue siendo su responsabilidad) vuelve a insistir en la quimera del regreso de Mikel Merino?. Por cierto, la apuesta de los cien ‘pavos’ sigue en pie. No viene.

El problema es de ideas y soluciones. De capacidad. Este club tiene muchas goteras, demasiadas, y todas, una por una, encuentran su reflejo en el diagnóstico del equipo, donde sigue sin resolverse el triángulo entre el quiero, el puedo y el debo. Las respuestas dadas yerran el objetivo una y otra vez, y nadie lo remedia.

Cualquiera podrá aducir, y con toda la razón, que semejantes opiniones tampoco proceden después de un partido de puro compromiso, donde lo único importante consistía en quitárselo de encima cuanto antes. La Copa ya era historia desde hace diez días y la vida está en la Liga.  Sin embargo, como precisamente la vida está en la Liga, son necesarias tales consideraciones. Si no, todo seguirá como igual, y lo más probable es que lo haga, porque el tiempo se esfuma. Tempus fugit.


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