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Osasuna debe aclarar más su discurso

Por José Mª Esparza 08 septiembre, 2018 - 20:44

Aunque sea a trompicones, tanto de Braulio como de Arrasate, los rojillos avanzan entre sufrimientos y penurias hacia una zona donde al menos puedan sentirse  cómodos

Partido de la cuarta jornada entre el Osasuna y el Almería. MIGUEL OSÉS.
Partido de la cuarta jornada entre el Osasuna y el Almería. MIGUEL OSÉS.

Victorias como la de Osasuna ante el Almería habrá muchas, y también derrotas. Se trata de fútbol igualado, dependiente de detalles mínimos, como de una decisión arbitral que pudo pasar de largo, de un rebote repentino o un centro al travesaño que no esperaba ni el mismo pasador.

Es la Segunda División, distante kilómetros luz en cuanto a ritmo, potencial, calidad y seguimiento mediático  de la Primera. Todo resulta más imprevisible, y exagerado, caso del primer y reconfortante triunfo del equipo navarro. En un mismo minuto te adelantas y te empatan; luego te basta con seguir a lo suyo y nadie te tose. Sin más. Un partido cualquiera, de esos en los que parece que a nadie le va la vida en él. Simplemente sigue.

Osasuna necesita clarificar su mensaje. Desde el club, nadie quiere hablar de ascenso. Resulta palabra maldita. El director deportivo Braulio la dijo y se asustó. O le asustaron. Al día siguiente convocó a la prensa mundial para matizar que no, que Osasuna no, que simplemente puede ser el equipo 17 en aspirar a jugar la promoción de subida. Son los problemas de hablar sin luz y taquígrafos para todos. Lamentable en cualquiera de los sentidos. Y mientras tanto, esto sigue sin aclararse.

¿A qué jugamos? A tal cuestión Braulio no responde, el entrenador Arrasate hace lo que puede, y el ‘Factotum’ calla. Sigue mudo, pese a que (des)organiza  el cotarro a su modo, y quizás sonría porque apenas hay ya canteranos en el equipo. Ascenso o proyecto de cantera pregunta el aficionado. Ni lo uno ni lo otro, responde el club, es decir, el ‘Factotum’, con su silencio. Porque el ‘Factotum’ es el club. Hace y deshace. Los demás, missing’s. Nada de nada, o ya veremos. Así nos va. No se trata de cuestiones baladíes. Ante el Almería quedó claro. Hubo victoria, incluso contundente, pero el espectador no salió con las sensaciones deseadas.

Es Osasuna lo que importa. El equipo sigue donde puede. ¿Queremos un Osasuna perdido en la nada, que simplemente siga ahí? ¿Aspiramos a un Osasuna valiente y luchador, que tampoco aparece? ¿O vamos a por objetivos tangibles o etéreos, asumibles o complacientes? ¿O nos exigimos todos como club, como afición, como equipo que quiere lo mejor, lo más sublime? Resulta necesario concretar el objetivo. ¡Qué menos para una entidad de veinte millones de presupuesto! Que el presidente decida si los goles son ‘gola’ o ‘gol’. A mí me da igual, pero que diga. Que se moje.

Volvamos al origen, al 3-1 frente al Almería, una victoria importante, sin duda. Templa ánimos, calma ánimos y silencia gaitas. Pero no soluciona. Sigue el quiero pero no puedo. Resultado contundente, pero un tanto engañoso, muy casual. Cierto que el penalti a favor guarda muchas semejanzas con el en contra de la semana pasada en Granada, pero la diferencia está en que éste desequilibró y aquél sentenció. No es lo mismo, si bien cada cual sacará las conclusiones que le plazcan. Ante los almerienses dejó Osasuna las buenas sensaciones de ir a ganar desde el primer minuto, con las líneas tan juntas como apretados los dientes, y poco más.

El centro del campo sigue haciendo aguas, con un Oier que se deja la vida pero que no puede acompañar a Iñigo Pérez en la creación, por lo que éste aminora sus prestaciones, y aquél también. Atrás se ganó en seguridad subjetiva pero no objetiva, como clarificó el gola andaluz. Adelante también abundan los problemas. El referente Xisco continúa físicamente tan retraker como casi todos sus compañeros, si bien descuellan la inteligencia de Juan Villar, el trabajo a destajo de Rubén García, quizás el activo más prometedor del equipo, y la fogosidad de Brandon, que si no la encarrila se le quedará ahí, sin más. En cualquier caso, la línea delantera dio ante el Almería más que la temporada pasada entera. Por decir algo.

La victoria, los tres puntos, permiten un sosiego. Conceden al entrenador un margen para reafirmarse en la suplencia de Roberto Torres, avivar sus dudas por el ostracismo a que somete a Miguel Flaño, o despejar sus sensaciones con respecto a las molestias musculares de Fran Mérida. El tiempo dirá, aunque no haya mucho. El próximo miércoles llega una nueva entrega, en este caso copera. No es que Osasuna aspire a que Felipe VI le entregue el trofeo, sino que podremos recopilar más datos sobre a qué jugamos todos, sobre cuál es el mensaje que el club nos envía para esta campaña.


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