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Osasuna, a la busca del tiempo perdido

Por José Mª Esparza 18 abril, 2016 - 0:46

Fueron dos partidos. Nada tuvieron que ver. El primero lo perdió Osasuna, el segundo lo saldó con victoria, por lo que el cómputo quedó en empate. Un punto, que no es lo mismo que tres.

Un punto suma, pero uno, no tres. Osasuna ha entrado en una fase decisiva de la Liga, en la que lo importante es ganar. El empate no es malo, pero tampoco bueno. Un triunfo equivale a tres partidos empatados, y ahora apenas quedan ocho, con la tabla más apretada que en toda la temporada.

Cuando Osasuna se juega la vida, cuando por fin se ha hablado de victoria durante la semana, cuando incluso se menciona la posibilidad, aunque sea hipotética, de ganar los nueve encuentros que restaban, cuesta entender a qué jugó el equipo navarro la mitad del partido.

Entregó la primera parte. Le dio el balón al Mallorca, que tuvo la posesión, llevó la iniciativa, puso el hambre de gol. Se lo encontró en un rebote, en una jugada por accidente, pero lo buscó mientras Osasuna no aclaraba ideas. Con Alex Berenguer perdido, el equipo sin extremos, con un centro del campo que no construía, que trataba de defender, o Nino deambulando en la punta, a pesar de lo cual marró dos claras.

Después, tras el descanso, cambió  el decorado. Los rojillos dieron un paso adelante, abrieron el campo, adelantaron líneas, la defensa dio un paso al frente, salió Olavide, Berenguer comenzó a jugar de extremo, todos trataron de combinar el balón, de elaborar jugadas para llegar al área.

Tampoco crearon excesivo peligro, pero lo intentaron. Encontraron el premio en un penalti que el árbitro concedió esta vez, pero que rara vez acostumbran, y siguieron insistiendo, si bien con el rabillo del ojo puesto en el empate. Las sustituciones llevaron la orden de pérdida de tiempo del sustituido, y eso no tampoco es jugar decididamente a ganar.  Significó más dar el punto por bueno, los jugadores lo sabían, y efectivamente el punto suma, pero la tercera parte que tres.

Hubo otro detalle, la salida de Nino como titular. Al margen de cuestiones internas del vestuario, y que sólo el técnico conocerá, el almeriense conoció la suplencia la jornada anterior, y le vino bien. Cuando salió al final del encuentro sus prestaciones resultaron distintas.

En Mallorca sucedió al revés. Nino le quitó el puesto a Urko Vera y, lo siento, la decisión admite puntos de vista encontrados, como cualquier otra en fútbol. El delantero centro vizcaíno necesita confianza para acabar de encontrarse con el gol, para entrar definitivamente en racha en el tramo decisivo de la campaña, es decir, ya.

En cambio, lo que tampoco ha sucedido todavía es que el equipo haya cambiado decididamente de sistema, continúa sin jugar con un ‘nueve’ como referente, sin aprovechar su altura en el área. Lamentablemente, Urko Vera pasa más tiempo defendiendo o peinando balones que pudiendo realizar su auténtica labor.

Una última consideración. Cuando hasta los jugadores habían avisado de que Mallorca iba a marcar dónde se encuentra Osasuna, perder en Son Moix hubiera significado una catástrofe. Afortunadamente, no ocurrió así. Pero efectivamente, indica dónde se encuentra Osasuna, más lejos de la cabeza que en toda la temporada, en su peor puesto, el noveno.

El punto arregla poco, aleja a los rojillos de los puestos de privilegio, víctima de sus dificultades para jugar a ganar. En el plano positivo, Osasuna sigue vivo. El punto anima a seguir en la pelea, mantiene la ilusión de que todavía cabe luchar por el más difícil todavía. Quizás sea necesaria semejante dosis de adrenalina para intentarlo.


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