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Opinión / osasuNAvarra

Un puntazo de esperanza para 2021

Por José Mª Esparza 31 diciembre, 2020 - 21:50

Enorme mérito de los rojillos, en inferioridad numérica casi todo el partido. Se rehacen, marcan, y solo ceden el empate en un injusto penalti que no fue ni falta.

Partido entre Osasuna y Alavés correspondiente a la jornada de liga número 16 jugado en el estadio de El Sadar de Pamplona el último día del año 2020. MIGUEL OSÉS
Partido entre Osasuna y Alavés correspondiente a la jornada de liga número 16 jugado en el estadio de El Sadar de Pamplona el último día del año 2020. MIGUEL OSÉS

Doy mi opinión. No fue penalti. Oier despeja, y el árbitro señala falta. A partir de ahí, el VAR la mete en el área, ¡sobre la línea pelada!, penalti, pero nadie considera el hecho de que Oier toca balón. ¡Despeja! No es penalti. Además, la acción llega una hora después de que la expulsión del portero Rubén Martinez, que deja a Osasuna con diez con demasiada facilidad. El árbitro, Santiago Jaime Latre, no dudó en señalar siempre en contra de Osasuna, y el VAR apuñaló. El fuera de juego del Alavés parece más claro que dudoso, sobre todo porque el VAR no deja claro en qué momento traza la línea de la infracción. No quiere dejar al aire el caganet del colegiado aragonés.

Quienes sigan estos comentarios podrán ratificar que rarísima vez hablo de los árbitros. Comprendo sus errores como si de cualquier jugador se tratara. No he citado, por ejemplo, el posible penalti vitoriano en el remate al palo de Budimir. Sin embargo, llega un momento que la acumulación de errores puntuales y, más todavía, de sensaciones difícilmente objetivables pero harto sospechosas, invitan a pensar en una confabulación estratosférica en contra de Osasuna similar a la que envió al equipo navarro a Segunda División en 1994 para salvar al Atlético de Madrid. Descanse en paz Jesús Gil y Gil.

Por lo demás, hay que aplaudir el partido de Osasuna. Su raza, casta, rasmia y fe contra el temporal, contra la tormenta casi perfecta. Tras la expulsión de Rubén Martínez se quedó con la completa sensación de que a perro sarnoso todo son pulgas, cualquiera se habría hundido sin remisión. Sin embargo, el equipo se rehízo (magnífica la reacción de Roberto Torres, que se echó el equipo a sus espaldas), comenzó a jugar según sus posibilidades, cedió la posesión de la pelota pero fue el único que creó peligro verdadero. Tuvo mucho mérito su reacción, pero más todavía la rentabilidad que sacó a su juego.

Arrasate volvió a su 4-4-2 de infausto recuerdo, pero llevaba camino de salirle bien porque sus pupilos jugaban más el balón, sin sortearlo al patadón. Además, le pareció en este caso la forma de superar tácticamente al Alavés, que también apuesta a lo mismo o algo parecido, con otro 4-4-2. Todo transcurrió según el guion previsto hasta la expulsión de Rubén. La reacción del técnico consistió en quitar un delantero (y no un defensa como hace dos partidos), y seguir con el mismo plan, si bien más replegados. Lógico. También le resultó bien. Los rojillos llegaron mejor y crearon más peligro que lo alaveses, que solo tiraron a puerta en el penalti que les regalaron entre árbitro y VAR. Osasuna superó en juego, casta, ocasiones y ganas, al Alavés.

Los sociólogos y psicólogos aprecian que los afectos se decantan por los débiles. Por primera vez en la temporada los locutores de la tele se medio posicionaron con Osasuna. Las injusticias estrechan lazos afectivos con el castigado. No puede ser tanta adversidad. Imposible aceptarla. A perro flaco casi todo son pulgas. El equipo rojillo no puede acumular más desgracias. Ha recibido tantas que no le caben más. ¿Justas? Posiblemente sí algunas. Pero tantas convierten las aparentes equivocaciones en una persecución, sea del árbitro designado, del VAR de turno, de Rubiales, Tebas, o del destino. Ni una sola vez ha sonreído la fortuna, mientras que son demasiadas las desgracias porque el juez de guardia se ausenta, mira a otro lado o la coge con papel de fumar.

Hubo reacción en Elche, a pesar de no ganar a un rival directísimo. Ante el Alavés ha continuado la mejoría, y además el equipo ha manifestado que está muy vivo. Tampoco ha llegado la victoria, pero por otras razones ajenas. El punto logrado ante las adversidades sabe a todo un puntazo de esperanza para 2021.


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Un puntazo de esperanza para 2021