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Por noches así se ha hecho Osasuna grande

Por José Mª Esparza 09 diciembre, 2019 - 8:09

El Sevilla se dejó dos puntos. Primero pudo pero no quiso, después quiso pero no pudo. Enfrente tuvo a un Osasuna que hasta con uno menos suma en el césped y en la grada.

Partido de La Liga Santander entre Osasuna y Sevilla disputado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de La Liga Santander entre Osasuna y Sevilla disputado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

A veces, en lugar del balón, es preciso conducir los nervios, la tensión, la actitud, el ritmo, el arbitraje… En fin, un encuentro contra el Sevilla en estado puro. Bonito partido, por intenso, peleado, si bien en lo futbolístico dejó que desear. No importó. Hubo que tirar de épica cuando, con el portero lesionado, faltaba media hora y los rojillos se quedaron diez, mitad por otra rigurosidad arbitral con los de casa, mitad por bisoñez del más veterano de Osasuna. Da lo mismo, en las coordenadas en que giraron los noventa minutos, la expulsión de Oier engrandeció al final el resultado por toda la emoción que dio a la eternidad que restaba para el pitido final. Animó a celebrar el empate como una victoria de las que marcan el calendario.

Osasuna sumó un punto que le supo a triunfo, y el Sevilla se dejó dos. Los hispalenses no supieron leer el encuentro. Se encontraron con un gol temprano, fraguado en un pase de Banega que hizo trizas la defensa adelantada rojilla, pillada de espaldas  in fraganti con suma facilidad. Se trató de la primera aproximación sevillana, un varapalo que costó superar por inmerecido. Lo tuvo entonces fácil el cuadro de Lopetegui, que se dedicó a contemporizar, perder tiempo, desquiciar a todo lo desquiciable. En ese terreno que conoce tan bien, en el que no hace falta balón sino nervios de acero, tuvo a merced a Osasuna, pero no solo fue incapaz de verlo, sino que los de Jagoba Arrasate comenzaron la ascensión del Tourmalet que coronaron en el tiempo de descuento.

Además, se lesionó en su pierna buena el héroe de la noche, el portero Juan Pérez, y Marc Cardona tuvo que ser sustituido inconsciente. Trastoque de planes ante un equipo potente, extremadamente incómodo, que no dejaba jugar, que rompía el ritmo, que desquiciaba. Por todo eso y mucho más resultó tan importante el gol de Chimy tirando a matar, doblando la mano de  Vacklic. Premio a su trabajo y al de todo el conjunto. Los rojillos no hilvanaban su juego habitual, querían pero poco les salía, no escondían sus carencias en el centro del campo, en defensa… Por eso mismo, el contundente disparo de Ezequiel Ávila concentró la rabia contenida de sus compañeros. Materializó el empuje de equipo y de grada juntos. A falta de juego, carácter, rasmia.

Desde el inicio hubo un solo equipo que quiso jugar, tras la reanudación los dos salieron a por todas. El técnico hispalense se vio obligado a sacar arsenal que guardaba en el banquillo. Ahora sí quería ir a por el partido, y más tras ver a Osasuna con diez. Pero no, entonces no pudo. Topó con un conjunto que montó dos líneas de cuatro muy pegadas, con el Chimy de mosca cojonera adelantada. Los sevillistas querían sacar de sitio a los rojillos, obligados a perder las posiciones cuando subían a intentar algo, caso de la jugada de Rubén García. Pudieron marcar los visitantes, disfrutaron de suficientes ocasiones, pero apareció Juan Pérez, y con él todo el equipo a las órdenes de Darko Brasanac. Incluso ‘debutó’ Unai García. Bienvenido, que todos harán falta en el Manzanares.

Entre el peso de la competición, el cansancio acumulado, el desgaste físico en forma de lesiones, las sanciones, el equipo está diezmado, y sin embargo ahí sigue. Mucho mérito, como en el empate ante el Sevilla. Por noches así se ha hecho Osasuna grande.

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo futbolístico (15). Los chicos de la prensa rectifican. El pasado año, y por primera vez en la historia de Osasuna, los chicos de la prensa cambiaron el buen hacer histórico del club en la tradicional comida navideña, e invitaron a quienes quisieron con objeto de dejar fuera al menda lerenda. Cacicada en todo regla, con aromas inquisitoriales y rencillas pueblerinas, en castellano y en euskera. Con la rectificación de este año reconocen su error y recuperan las buenas costumbres de siempre. Feliz Navidad.

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo futbolístico (16). Quien más manda, no firma. ¿Quién manda en Osasuna? El ‘factótum’. Pregunta fácil. Pues bien, y aunque parezca increíble, quien más manda, el director general, lógicamente con el permiso del presidente, que ha delegado en él la gestión del día a día, no firma. Sin rastro. Delega en quien haga falta, en todo el que ponga al efecto. En las obras de El Sadar, por ejemplo, en Ángel Ardánaz o en Miguel Cuesta, ¿quizás porque Osasuna es el único equipo no representado por su presidente en la RFEF? No lo sé. Desde luego, yo exigiría al César lo que es del César, y más si cobra por ello.


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