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Opinión / osasuNAvarra

Martín ya puede encontrar alguna respuesta

Por José Mª Esparza 22 noviembre, 2015 - 15:53

Victoria justa, primero ahogando al Valladolid, sacándole de sitio, para apuntillarlo después, en una segunda parte donde los rojillos gozaron de superioridad numérica.

La imagen dada en Pucela poca relación guarda con la de los últimos partidos. En primer lugar, porque al equipo se le vio físicamente más fresco. Hay jugadores que acusan la trotina del arranque  liguero –especialmente Merino y Torres-, pero Osasuna recuperó la intensidad en el Nuevo Zorrilla. Volvió a jugar como bloque solidario, igual que los tres mosqueteros, todos para todos. Ahí estuvo la clave.

Últimamente se le notaba, lento en sus acciones, con dificultades para adelantarse al rival. Además, no bajó esa presión sobre el balón o el adversario durante los noventa minutos. Únicamente le costó algo más durante el empuje final pucelano con el partido ya roto, si bien siempre controlado. Hasta entonces supo jugar como equipo, con las tres líneas pegadas, volviendo a articular más de tres pases seguidos, dando fluidez al balón, si achicarlo o despedirlo a patadones, marcando tiempos, sin bajar prestaciones. Mandando sin escatimar un metro de césped.

Además, hubo una segunda novedad. El técnico navarro, Martín Monreal, había avisado de sus intenciones de defender más adelante, y vaya que sí lo hizo. Durante toda la primera parte mantuvo al Valladolid metido en su campo. La presión rojilla no le dejó salir de ahí, algo que acusó excesivamente la medular castellana, con Álvaro Rubio y Timor tapados.

A diferencia de otros partidos en los que los rojillos esperan y desesperan, en esta ocasión llevaron así la iniciativa y pusieron el partido en las coordenadas que mejor les venían. Y lo consiguieron con un planteamiento táctico que noqueó el del rival. No jugaron en el campo contrario tanto para adelantarse en el marcador, algo que pudo hacer Nino en la mejor oportunidad del partido (minuto 45), como para evitar que el Valladolid pudiera hacer su juego. De hecho los castellanos apenas gozaron de opciones.

Incluso podríamos añadir una tercera clave, los cambios operados en la segunda parte. El once inicial no escondía la manera de defender apuntada, con las opciones abiertas para jugar hasta con siete defensas declarados, en el caso de que Lotiés se erigiera en cuarto central y Martins tercer lateral. De hecho el técnico de Campanas habría podido seguir así tras la expulsión de Marcelo Silva (minuto 48), ya que tenía el partido controlado y, en condiciones normales, el gol era cuestión de tiempo, caso de la gran ocasión de Torres dos minutos después de la superioridad numérica.

En último término, empatar en un campo ‘gallito’ tampoco era mal resultado. No obstante, los pucelanos se encorajinaron, su técnico Portugal quemó naves, el partido corría riesgo de trabarse, y era obligado dar un paso adelante. Afortunadamente, con los tres cambios disponibles, esta vez hubo plan B. Pero no en declaraciones post partido sino con hechos en él. Las salidas de Berenguer, Pucko y Otegui por tres hombres de corte más defensivo hablaron con hechos. Ahora sí que se trataba de esperar a que llegara el gol, gracias al cual Nino quedó libre de mancha.

En fin, Osasuna recuperó las sensaciones que le llevaron a donde hoy se encuentra. Si la semana pasada era un líder con pies de barro, en esta ocasión pone bases para cimentar el edificio que construye partido a partido. ¿Qué es jugar bien a fútbol? se preguntó Martín, que dijo desconocer la respuesta. Añadía antes de viajar a Pucela que su equipo hace cosas bien, aunque en otras facetas guarda margen de mejora.

Brillante. Todo esto llega después del partido ante el Mallorca, donde hubo unanimidad para calificar de deficiente el juego de Osasuna. Ganó gracias a la bisoñez ofensiva balear o a que topó con un arbitraje que tampoco le buscó las cosquillas. Pero no jugó bien y, claro, como acabó líder, no sientan bien las suspicacias. En realidad tras vencer al Mallorca debió preguntarse ¿qué es jugar mal al fútbol?, porque la respuesta resultaba obvia. Tras vencer al Valladolid sí que puede volver a incidir en que es jugar bien o, por defecto, al menos no tan mal. Le bastará repasar ambos vídeos para encontrar diferencias.


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