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El liderazgo en Navarra (III): Adolfo Araiz, el líder más eficaz del cuatripartito

Por José Mª Esparza 04 marzo, 2017 - 9:22

El futuro de Uxue Barkos siembra la inquietud en Geroa, en Bildu buscan otra imagen, y Podemos necesita con urgencia un relevo.

Koldo Martínez, Adolfo Araiz, Laura Pérez y José Miguel Nuin. EFE / Jesús Diges.
Koldo Martínez, Adolfo Araiz, Laura Pérez y José Miguel Nuin. EFE / Jesús Diges.

En el repaso de los diferentes líderes políticos navarros podríamos establecer tres grandes bloques: el Gobierno como tal, el conglomerado de Partidos que operan en Navarra, divididos entre los que apoyan al Gobierno de Uxue Barkos y los que son oposición, separando en un tercer bloque al principal de ellos. Se quiera o no, guste o no guste a las demás fuerzas políticas, solo UPN logra el calificativo de referente entre el resto de Partidos al consolidarse como la fuerza más votada en las últimas décadas. Antes de entrar en las formaciones opositoras, repasaremos a los partidos del Gobierno.  

Quedó apuntado en la entrega anterior que en Geroa Bai buscan un relevo a Uxue Barkos, y no porque la presidenta esté cuestionada, sino porque su reelección resulta improbable, pese a buscarla con el intento de acercarse al PSN, de lo que hablaremos más extensamente en el próximo capítulo. A día de hoy, y pese a seguir siendo el rostro más conocido de cara al votante, en unos futuros comicios Uxue tendría más de perder que de ganar.

Por tanto, es comprensible el grado de preocupación sucesoria en su Partido, que ya movió piezas. La primera maniobra fue la de apartar de la portavocía el gesto duro Ana Ollo y, con el nuevo curso académico, comenzó a preparar a través del cargo más visible del Gobierno a María Solana, otra mujer y licenciada en comunicación. Pero la jugada comenzó a naufragar desde el inicio, y no suelta lastre sino que acumula más. El tartazo a Barcina tuvo la culpa. Le ha rebotado en su cara y después tampoco ella ha sabido reconducir su imagen. Peor todavía, ha devaluado la función de portavoz. Pasa sin pena ni gloria. Se diluye.

Geroa Bai ha barajado más opciones como la del Komisario Martínez’, un perdedor nato. Escondida la imagen de la presidenta en la amalgama del cuatripartito, al ‘Komisario’ le toca ejercer de portavoz de los ‘geroas’, algo que le encanta. Y no lo debe hacer mal, a juzgar cómo le tratan sus adeptos en las encuestas. El problema lo tiene más allá de éstos, con quienes sus vísceras le desacreditan. Se le nota demasiado que no es navarro en su trato a la Navarra con la que no simpatiza u odia, algo que no hace, por ejemplo, Adolfo Araiz, sabedor de que su madre puede estar en ella.

Por lo demás, los ‘geroas’ no andan sobrados de nombres. La imagen de Itziar Gómez en su bicicleta por Pamplona ya es historia. Se quemó. El eterno comodín Daniel Innerarity, todo un referente filosófico dentro del PNV, de imagen pulcra pero con un tirón en Navarra francamente escaso. En el supuesto de que Uxue Barkos les falle, no lo tiene fácil el PNV a la navarra.

Mejor lo tiene Bildu, donde la figura del líder no importa tanto como el mensaje, desde su forma de incubarlo dentro de la organización hasta su propagación a través de las ‘herrikos’, Ayuntamientos y Gobiernos. De todas formas el líder siempre cuenta. En la actualidad es Adolfo Araiz quien ocupa ese papel en Navarra. Su labor resulta impagable, quizás sea el dirigente más solvente en la actualidad. El más capaz, si bien se desenvuelve mejor a puerta cerrada que en los espacios abiertos que tanto gustan en su ámbito. Lleva sobre sus hombros dos partidos, el suyo y Podemos, ambos con verdadero éxito. Es el verdadero artífice y director del 'cuatripartito', el único que sabe mantenerlo y dirigirlo con mano de hierro.

Pero los bildutarras, es decir, los ‘sortus’, parece que quieren algo más que un arquitecto en la sombra o de pulcras apariciones públicas. O recuperan la imagen de ‘alegres y combativos’ o seguirán congeladas sus expectativas, amenazas además por la formación morada. El relevo natural del tafallés parece ser Bakartxo Ruiz, de recorrido intenso dentro de la formación abertzale, conocida y con tirón personal. Lo demostró en las últimas elecciones al Congreso, en las que, pese a la clarividencia de sus escasas opciones de triunfo, resultó probablemente la que mejor llevó su campaña, que también le sirvió para ‘vender’ su imagen allende la Muga.   

El jatorra Asirón, ni cuenta. Ni da la talla como alcalde. No obstante, el mundo de los ‘sortus’ viene dirigido nadie sabe exactamente por quién ni cómo, desde una nebulosa en que conviven las fuerzas oscuras del entramado abertzale más radical. Solo aparece a la luz pública lo que nos dejan ver. De cómo se cuecen las consignas, las movilizaciones, o los líderes…, nadie se entera hasta su presentación o defenestración. De la ascensión y caída de Maiorga Ramírez podemos hacer cábalas. Del paso de liderar unas elecciones a la pérdida de peso político tenemos la constatación de los hechos y poco más. Y es que al mundo de Bildu tampoco le interesan líderes al uso, con peso comercial digamos, sino quienes mejor engrasen sus estrategias internas.

MARISA DE SIMÓN LO TIENE DIFÍCIL

En IE (Izquierda-Ezkerra) el problema es otro. Marisa de Simón llega para “el espacio de la izquierda transformadora”, todo un programa para justificar su liderazgo en la coalición. Sin embargo, el futuro de la marca foral de Izquierda Unida, y mañana no se sabe qué, depende de las alianzas estratégicas propiciadas por Alberto Garzón como enésima tabla de salvación del legendario Partido Comunista. Por tanto, hasta podría pasar al olvido su próximo liderato, que por otra parte a Podemos le vendría bien. La sucesora de José Miguel Nuin, es una de las pocas voces del ‘Cuatripartito’ que ha desafinado en momentos puntuales en el Parlamento. Bienvenida sea, por tanto. Sin embargo, tiene un problema gordo.

En Navarra el rincón de IE sigue vivo, pero cada vez más recóndito, con sitio solo para los incondicionales, que cada vez son menos pero los suficientes como para hacer posible el ‘cuatripartito’, donde además ha logrado colocar a los restos de su naufragio, caso de Txema Mauleón, el que mandó a Osasuna a jugar en Regional, hoy con nómina de jefe de gabinete en despacho ajeno.

La pelea de IE no consiste tanto en llegar a más como no ir a menos. Seguir como estamos es la opción desarrollada durante diez años por el viejo militante y sindicalista José Miguel Nuín, la viva imagen del anti-líder, pero nadie mejor que él para conducir a una formación como la suya. Su imagen nada tiene que ver con la de su predecesor Felix Taberna, pero es la que hay. Su sucesora tendrá fácil dar un nuevo aire a la histórica marca. Si pervive.

La jaula de grillos campa a sus anchas en Podemos, donde su Secretaria General, Laura Pérez, resulta cada día más cuestionada dentro y fuera de su Partido, donde salvó su primera defenestración gracias a la intervención de Madrid, lo contrario que quizás suceda ahora después de salir mal parada su apuesta anticapitalista. La ‘líder’ de la formación morada carece de casi todo, comenzando por un discurso mínimamente armado más allá del tópico y acabando por su capacidad para transmitirlo.

La sobran incoherencias y poses de vampiresa, a lo Cruella de Vil. Tampoco supera la imagen de juguete político en manos de Adolfo Araiz. Se trata de una líder de paja, algo que detectan los suyos, quizás apercibidos de los recelos que desde el principio suscitó su elección, achacada en parte a una maniobra de infiltración de la izquierda abertzale al más puro estilo troskista.

El caso es que si Podemos supura la herida abierta en España entre errejonistas y pablistas, en Navarra multiplican por veinticinco sus problemas. Suman un importante problema de credibilidad y otro de organigrama interno, donde la imposición férrea de la dirección aborta la emergencia de líderes populares surgidos desde el asamblearismo. La única que ha habido aquí la abortó el argentino-aragonés Pablo Echenique.

No obstante, habrá más revueltas. El liderato de Laura Pérez resulta difícil de entender, y más todavía de aguantar. Lo ha retratado su enfrentamiento con Marta Agudo, con quien a falta de razonamientos argumentó con la sinrazón de la fuerza, lo peor para un líder que aguantó de forma parecida la mini rebelión del ‘nava-rrico’ Eduardo Santos. Le esperan muchas más, si es que la lógica todavía existe en política. Mayor coherencia, personalidad y solvencia dentro de la caverna podemita demuestra Ainhoa Aznarez, la  presidenta del Parlamento. Otra cosa son los apoyos dentro de esa jaula de grillos. En cualquier caso, seguiríamos lejos de las expectativas de lo que debería resultar un líder político en condiciones, pero cualquiera lo hará mejor que la actual dirigente. Bastaría con saber hablar.


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