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El VAR felicita a Osasuna en su vuelta a Primera

Por José Mª Esparza 18 agosto, 2019 - 8:00

El club navarro, históricamente perjudicado en caso de duda, será medido la mayoría de las veces con el mismo rasero. De entrada, el VAR le posibilitó la victoria en Butarque.

Los jugadores del Club Atlético Osasuna celebran la victoria ante el CD Leganés tras el partido correspondiente a la primera jornada de LaLiga Santander que se disputó este sábado en el Estadio Municipal de Butarque, en Leganés. EFE/Rodrigo Jiménez
Los jugadores del Club Atlético Osasuna celebran la victoria ante el CD Leganés tras el partido correspondiente a la primera jornada de LaLiga Santander que se disputó este sábado en el Estadio Municipal de Butarque, en Leganés. EFE/Rodrigo Jiménez

Ni en el mejor de los sueños podía soñar Osasuna celebrar su regreso a la élite con una victoria así. Para nada estaba acostumbrado, y menos en Primera, a que le anulen al rival tres goles y le castiguen con roja a toro pasado. Algo ha cambiado en el fútbol, el VAR, que por primera vez afecta a los rojillos y lo hace en positivo. No podía ser de otro de forma.  El equipo navarro salía siempre perjudicado en caso de duda, sufría designaciones polémicas, y carecía hasta del derecho al pataleo. Esto ha dado la vuelta. El VAR iguala a pobres y ricos, a guapos y feos. O al menos lo intenta. De eso se trata.

Jamás Osasuna habría salido victorioso de Butarque en un partido como el  inaugural de la particular Liga rojilla. Al margen del escaso fútbol visto, imposible para cualquier árbitro anular tres goles a un equipo local y madrileño, y dejarle en inferioridad numérica minutos después de la jugada punible.

Osasuna le da la bienvenida al VAR. No siempre acertará, y sobre todo nadie garantiza el criterio acertado a la hora de solicitar sus servicios. Tampoco el tradicional ‘caserismo’ a que el noventa por ciento del arbitraje se ve sometido por presión ambiental o designación interesada no queda impune por decreto, pero al menos el VAR suele acertar en un noventa por ciento de las ocasiones.

El VAR hizo posible el triunfo de Osasuna en Leganés, y además maquilló las muchas, demasiadas, carencias que mostró el equipo de Jagoba Arrasate en Butarque, donde los goles locales anulados retrataron a la defensa, donde se salvó Nacho Vidal, el centro del campo hizo aguas, y el ataque apenas pasó de bullanguero con Róber y Chimy, abandonados a su suerte. El tan aislado como contundente zambombazo de  Ezequiel Ávila dejó en pie un resultado que los pepineros lamentarán largo tiempo sin poder darle crédito. Los locales pusieron casi todo, incluidos los goles, pero así es la grandeza y la miseria del fútbol.

Arrasate sorprendió y mucho con la convocatoria, y más todavía con el equipo titular. Por otra parte, ya avisó que el objetivo será jugar como la pasada temporada, pero que también habrá diferentes planteamientos y que en otras ocasiones tratarán de hacer lo que se pueda. La confesión, o aviso para navegantes, según se mire, no puede resultar más realista. En Leganés hubo un poco mucho de esto último.

El equipo salió a empatar. Al planteamiento ordenado, presionante, disciplinado, rocoso, no le importó visión ofensiva tanto como el cortocircuitar la circulación del balón, espesar el juego, trabarlo, imposibilitarlo. Si no aparece el zapatazo de Chimy Ávila el marcador estaba predestinado al cero-cero. Por no imaginar qué habría ocurrido sin el VAR.

En medio de las coordenadas marcadas por la atípica alineación y la deficiente calidad del espectáculo, resulta francamente difícil extraer conclusiones sobre las nuevas caras o el futuro de este equipo. Ni siquiera puede valorarse el estreno de Moncayola, que ya le esperan en Garinoain para tirar el cohete.

Si cualquiera de los dos equipos repasa dentro de tres meses el vídeo de este partido, o pasan cierto sonrojo o es que las cosas han ido a peor, algo impensable hoy por hoy. Bastaría con contar los balones perdidos sin necesidad alguna, para calificar el nivel ofrecido, también en el Leganés, del que podría decirse prácticamente lo mismo, pese a su consolidación en Primera y los catorce millones gastados en fichajes.

La mejor lectura del estreno liguero en Primera la regala el resultado. Increíble empezar con tres puntos a domicilio. Futbolísticamente, es posible que guarde más mérito el empate del Granada en Villarreal con ocho goles de por medio, pero no lo cambio y menos en el primer partido de Liga. La confianza, el margen de maniobra, la tranquilidad, la ayuda para mejorar y seguir creciendo… valen mucho más. En fin, tres puntos con 37 partidos por delante no son nada, pero tres de tres lo son todo.


 

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo estrictamente futbolístico. En tal sentido, la temporada también se presenta apasionante. Ante el Éibar, por ejemplo, el aficionado tendrá oportunidad de ver ‘in situ’ las obras de remodelación de El Sadar, o qué ocurre con la anunciada huelga de porteros. Será buen momento para hablar de por qué el concurso de proyectos del estadio no cumplió con su normativa, a qué intereses obedecía o que pintaba una empresa extremeña en la votación de los socios. Hay muchos temas pendientes, caso del fútbol sala o qué ocurre con los partes médicos, sin obviar la mordaza y control que imponen el ‘factotum’ y quien le hace de comisario político.


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