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La ‘mochila’ de Osasuna

Por José Mª Esparza 28 enero, 2018 - 21:59

Quiso, eso es innegable, pero no pudo. El equipo de Diego Martínez sufre serios problemas cuando necesita proponer. Un fallo en la salida de balón, que tampoco tiene, evidenció de nuevo sus carencias en El Alcoraz.

Encuentro entre Osasuna y la SD Huesca. LaLiga123
Encuentro entre Osasuna y la SD Huesca. LaLiga123

Por méritos propios, el Huesca puso con una cruz la visita de Osasuna a El Alcoraz. El destino quiso medir las posibilidades del equipo de Diego Martínez con un líder que hasta antes de ayer se consideraba medio filial del club navarro, y que hasta el último verano suministraba jugadores como Mérida y Herrera a un club que reconocía superior estatus. Sin embargo, sobre el césped, los oscenses dieron una lección de bloque, velocidad, presión, movimiento, verticalidad y gol al cuadro rojillo. Cierto que Osasuna anotó dos palos en sendos remates mordidos, pero a la escuadra de Rubi le bastó con el cómputo de la primera para ganar de largo a los puntos. Es el mejor botín que se llevó el equipo aragonés, la convicción de ganar con autoridad en el juego además de en el marcador.

El Huesca propuso más, tuvo mayor claridad de ideas, superó con creces en la creación de peligro y presionó con más eficacia hasta ahogar al cuadro navarro, que solo se desperezó con claridad en el inicio de la segunda parte, para languidecer a la par que reconocía su impotencia para hacer peligro. Es preciso reconocer que Osasuna salió a jugarle de tú a tú al líder de la categoría. Lo dejó claro en los primeros minutos. Sin embargo, durante toda la primera mitad prácticamente se dedicó a capear el temporal oscense en lugar de a realizar su juego. Después, a la vista saltó que su reacción en el arranque de la segunda no le resultó suficiente. A Rubi le bastó sacar a Ferreiro al campo para recolocar a los rojillos en su campo, incapaces de rearmarse, sobre todo por una falta de convicción alarmante.

Se trataba de una cita donde, quizás, incluso más que los puntos, importaba el prestigio, el fortalecimiento de las convicciones en los conceptos propios, en la forma de encarar la temporada, y ahí es donde Osasuna salió todavía peor parado. Quiso, pero no pudo. A sus peores defectos de lentitud, falta de ideas en ataque, previsibilidad, o la supremacía de la especulación sobre la ambición manifiesta, unió en El Alcoraz una carencia que ya había manifestado en reiteradas ocasiones y que en esta le costó la derrota, la escasa salida de balón. El equipo de Diego Martínez sufre lo indecible para salir con el balón jugado. Resulta demasiado fácil ahogarle ahí. Solamente Unai García, si el míster lo alinea, claro, muestra cierta facilidad para llegar al eje del campo.

Sin salirse un ápice de su método ni sus costumbres, lo cierto es que Diego Martínez trató de rehacerse y variar las formas de intentar la remontada. Rompió su triángulo central, muy controlado por el Huesca, dando entrada a Torres por un desdibujado Lasso. Dejó la defensa con tres centrales para situar a Clerc de extremo, y puso en el otro a Coris en lugar de Kike Barja, a quien deberían cargar más el juego de banda, en un doble cambio que situó a Unai García en el puesto de Oier, que de esa forma quizás no quedó señalado de la debacle. En fin, dio igual. Aparezcan unos u otros, el comportamiento del equipo acaba en lo mismo. A Rubi tampoco le costó mucho cortocircuitarlo.

Habrá quien quiera culpar a una jugada desgraciada el desenlace del partido. Cada uno es libre de ponerse una venda en los ojos y no ver aquello que no le interesa. Una pena, porque sin reconocer errores, defectos o limitaciones, difícilmente podrán corregirse, y los de este Osasuna de Diego Martínez se repiten jornada a jornada. Tan pertinaces como la sequía. Pero el entrenador, que ya culpó en su día a los factores externos, ahora recurre al peso de la “mochila” de la ansiedad del ascenso, y eso ya parece una provocación más que una excusa. Para no alargar demasiado las explicaciones, que cada cual responda a los siguientes interrogantes. ¿Qué le parecería que Zidane o Valverde se quejaran de la ‘mochila’ de ganar la Liga o la Champions? ¿Para qué ha hecho Osasuna semejante desembolso en fichajes para tener la mejor plantilla de la categoría? ¿A qué ha venido Diego Martínez, a por el ascenso o a tomarse unos potes por la Estafeta? ¿De qué presumía el staff en pleno durante el pasado verano, no era de volver a Primera? ¿A qué jugamos? ¿A qué juega?


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