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Una hora de aguante ante el Barça

Por José Mª Esparza 10 diciembre, 2016 - 17:18

Osasuna dio otro paso adelante en su reconstrucción. Avanza, pero no lo deseable. Ante el Barça aguantó una hora con la puerta a cero, defendió en bloque, gozó de dos ocasiones y no perdió los papeles con los goles, pero claro la empresa era imposible… el partido era otro.

C.A. Osasuna - F.C. Barcelona. PABLO LASAOSA
C.A. Osasuna - F.C. Barcelona. PABLO LASAOSA

Hay que avisar de que si el Barça concreta cualquiera de la media docena de ocasiones manifiestas de gol que fabricó en la primera parte, cualquier crónica posterior de este partido saltaría hecha añicos. El equipo de Luis Enrique pudo sentenciar con claridad antes de la media hora, y sin embargo Osasuna aguantó una entera pese a tener todo en contra: la calidad del rival, su ocupación de los espacios, sus posesiones, su poderío, la tendencia arbitral favorable al grande, etc. Además, a Messi se le vio especialmente motivado, desde el primer minuto bajó a la medular a por balones. Estaba claro que tarde o temprano debía llegar el primer gol y luego más, como así sucedió. Sin embargo, Osasuna siguió a lo suyo hasta vaciarse. ¿Qué habría ocurrido en El Molinón trabajando con la misma intensidad?

El resultado es el mismo que ante el Atlético, si bien las sensaciones de uno y otro partido resultan muy diferentes. Y es que Osasuna jugó pensando más en sí mismo que en el marcador. Había que controlar al Barça e intentar sumar un puntico, pero mucho más importante ante un equipo tan superior era competir, funcionar como equipo, ganar en confianza, recuperar sensaciones. En definitiva, creer en sí mismo. En tal sentido, el paso adelante quedó claro., defendió con una solidaridad digna de todo. El conjunto de Caparrós funcionó como bloque elogio, se estiró cuanto pudo, creó peligro al contragolpe y no se vino abajo con los goles sino que quiso seguir creciendo.

Joaquín Caparrós continuó con un 4-4-2, que en realidad funcionó como un 6-3-1, ya que De las Cuevas y Berenguer cerraron a una con los laterales, y Oriol Riera trabajó sobre todo en la contención en el centro del campo, donde Causic y Roberto Torres, la sorpresa del día en esa posición central, trataron de llevar la manija. Adelante jugó Sergio León más solo que la una. El planteamiento le funcionó al técnico. Actuó como una tela de araña en la que al Barça, si bien no sufrió problema alguno en la medular, no se metía entre líneas con la fluidez deseada y se atrancó al entrar en el área. Además, el desgaste rojillo dificultó extraordinariamente el exigente despliegue. La intensidad del partido pesó en la baja forma física, y el trabajo sin balón, en todo momento al Barça, obligó a correr los noventa minutos tras él.

El planteamiento de Caparrós de cara al marcador resultó práctico. No le jugó al Barça de tú a tú, sino a estorbarle cuanto pudo y a ver qué ocurría a contragolpe, que así creó sus dos ocasiones. En la primera llegó tarde Oriol Riera, pero al menos llegó. En otras subidas ni se planteó ir en busca de un hipotético remate, reservando fuerzas para sus tareas defensivas. En tal sentido, ni siquiera jugó de delantero, como ya ha sido apuntado. En la segunda oportunidad se reivindicó Sergio León, siempre veloz e imprevisible, con su espectacular disparo al larguero.

Una última observación en cuanto a la línea de adelante sería la salida de Kenan Kodro, por el que Caparrós muestra una peligrosa querencia. Ya la grada le despidió con silbidos al ser sustituido el día del Atlético, y ante el Barça evidenció dificultades hasta para situarse en el campo. O el serbio protagoniza una transformación que nadie espera o si el técnico insiste con él logrará que la grada les señale a ambos como culpables de todos los males del equipo. Cierto que el utrerano no lo tiene sencillo. Además de los tres citados, solamente le quedan en la recámara Riviere y Jaime Romero. Hay que esperar al mercado invernal para saber si habrá relevo en la portería, refuerzo en el centro del campo y recambio en la punta de ataque.

Entre tanto, el mundo del fútbol repite hasta la extenuación que no queda otra que seguir trabajando sin bajar los brazos. En tal sentido, superado el escollo del FC Barcelona sin Mascherano, Rakitic o Neymar, pero FC Barcelona con todas las letras, Osasuna comienza otra Liga, ahora sí que la suya. Cada partido será una final, la primera en Riazor. Curiosamente, y pese a salir goleado, el equipo de Caparrós sale reforzado. Sin embargo, a partir de este momento ya no vale ir poco a poco. Toca pisar el acelerador.


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