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Grandioso, grandioso, y grandioso Osasuna

Por José Mª Esparza 31 agosto, 2019 - 21:30

Con el mismo equipo de Segunda, y Chimy, los rojillos compitieron, sacaron las vergüenzas al Barça y le arrancaron un merecido empate.

Partido de La Liga Santander entre CA Osasuna y FC Barcelona celebrado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY
Partido de La Liga Santander entre CA Osasuna y FC Barcelona celebrado en el estadio de El Sadar. IÑIGO ALZUGARAY

Los diez últimos minutos se hicieron eternos. El empate era bueno, fenomenal, y había que aguantarlo ante un Barça sin Messi pero repleto de individualidades. El tiempo se detuvo. Osasuna firmaba un sorprendente inicio de Liga, pero el reloj tardó siglos en concretarlo, mientras una ocasión clamorosa de Carles Pérez cortó la respiración. También contra el tiempo hubo que luchar en una tarde de fútbol de las de recordar. Reencuentro con las sensaciones de la competición al más alto nivel. El equipo de Jagoba Arrasate confirmó que quiere y sabe competir. Es la mejor noticia. Osasuna sabe rentabilizar sus armas.

Jagoba salió a pelear con el mismo once de la temporada pasada, con la única novedad de Ezequiel Ávila y, lógicamente, la presencia de Estupiñán en lugar del ausente Carlos Clerc. Confía en su bloque, donde quiere ir incrustando a los nuevos, y la apuesta le funcionó, especialmente a lo largo de la primera parte, gracias al trabajo en bloque de todo el conjunto. Dos eran las consignas a seguir: presión incesante y no cerrarse atrás. Es decir, impedir que el Barça desplegara su fútbol sin olvidar que Osasuna también debía hacer su juego. Y lo hizo. Supo contener y también salir. La maquinaria funcionó a la perfección.

La defensa no mostró fisura alguna, con Estupiñán esta vez tan disciplinado como Nacho Vidal;  David García serio-serio, y un sorprendente Aridane, mucho mejor en Primera que en Segunda. El centro del campo tuvo a Rubén y al bigoleador Torres casi empotrados en el doble pivote clásico Oier-Mérida. Los cuatro,liderados por Oier, impidieron que los blaugranas pensaran. Adelante, el infatigable Brandon tuvo la misión de cortar la salida de balón culé, mientras que Chimy recibió el encargo de buscar portería. Así llegaron el gol y el cortocircuito que sufrió el equipo de Valverde. El balón lo rodaban los blaugrana, que superaron el 75% de posesión, pero el peligro fue rojillo.

Valverde debe pensar. Poner a Sergi Roberto de creador merece penitencia. No crear una sola ocasión en toda la primera mitad necesitaba una urgente rectificación que aplicó en la reanudación. Quitó a Semedo, recolocó a Sergi Roberto en su puesto, reforzó el centro del campo con Arthur en vez de Rafinha, y entregó el extremo al chavalín Ansu Fati, que lo agradeció con un golazo. Los culés ganaron en verticalidad y mordiente. Crearon más peligro y remontaron para apagarse cuando los locales espabilaron.

Los rojillos salieron tras el descanso sin el mordiente de la primera mitad. Pesaba el esfuerzo físico realizado y había que dosificar para aguantar otro tanto. Siguieron llegando, gozaron de ocasiones, pero bajaron la intensidad. Contemporizaron y lo pagaron. Error, comprensible pero craso. El Barça le pasó por encima en ese cuarto de hora fatídico, en el que además le obligó a correr detrás del balón, no de frente como hasta entonces. Tanto pesó la remontada que en esos momentos se veía más próximo el tercero que el empate final.

No obstante, hubo reacción, para mí es lo más meritorio del partido. Había que recomponer y Arrasate cambió a Moncayola por Mérida, pidió verticalidad a Róber (por Rubén García), y apuntaló con Juan Villar (por Brandon). A la par que el Barça se durmió, de nuevo incómodo, los rojillos volvieron a hacer posible lo que parecía imposible. En el penalti de Piqué encontraron el premio que buscaron y merecieron. El empate resultó justo. Un punto más y El Sadar continúa imbatido, y que siga.

POST DATA. Osasuna es mucho más que lo estrictamente futbolístico (3). Las obras de El Sadar guardan muchas claves. Hoy pensaba contar uno de los incumplimientos del pliego de condiciones que el club elaboró. Sin embargo, recién arrivados a Primera un empate ante Barça  merece ser gozado en toda su intensidad. Destaquemos de El Sadar el hueco que se ha hecho en la épica del fútbol gracias a su ambiente único. El empate ante el Barça resultaría inexplicable sin él. Además, El Sadar guarda muchos secretos entre sus paredes. Las obras pueden descifrar algunos. ¿Alguién se podría imaginar que guardaran un tesoro, algún cofre escondido o una caja caja fuerte? Y es que El Sadar es capaz de todo.


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