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A Osasuna se la colaron en Getafe

Por José Mª Esparza 19 septiembre, 2020 - 23:54

Los dos equipos jugaron a lo mismo en la primera parte, pero los de Bordalás supieron dar un paso adelante después, mientras los de Arrasate carecieron de plan B.

Partido de la 2ª jornada de LaLiga 2020-2021 disputado entre Getafe y Osasuna en el coliseo Alfonso Pérez.  CA OSASUNA (11)
Partido de la 2ª jornada de LaLiga 2020-2021 disputado entre Getafe y Osasuna en el coliseo Alfonso Pérez. CA OSASUNA (11)

Casi todos los partidos tácticos suelen resultar aburridos, sobre todo si a tu equipo le ves naufragar en el envite. Es lo que pasó en cierta manera en Getafe. Dos equipos perfectamente conocedores del rival se midieron en casi todo, palmo a palmo del terreno del Coliseo, sin un minuto de relajación pero con poca vistosidad. La primera parte salió según el guion previsto, el del cero-cero y a ver qué pasa, pero en la segunda sonó la flauta… para los madrileños. Los rojillos se vieron a dos velas, y ahí se quedaron. Los cambios resultaron inoperantes y tardíos.

Decir que la jugada más peligrosa de ambos conjuntos, durante la primera parte, consistió en una mano de casual de Djené fuera del área, que lógicamente el VAR tampoco sancionó, resulta clarividente. Durante 45 minutos el juego transcurrió en un palmo de terreno, en el centro del campo. Los rojillos tuvieron más el balón, con el beneplácito local, más por defensa que por ataque, donde no cuajaron ni una llegada. Mientras tengas la pelota no puede jugarla el rival. Las instrucciones de Jagoba Arrasate, sin haberlas oído, sonaron a las mismas que en Cádiz, pero, claro, el Getafe no es el Cádiz de los amores del ‘factotum’.

En cambio, al poco de la reanudación, Bordalás, que sorprendió al dar un paso tan decidido al invadir el campo rojillo, encontró oro con una jugada de cartabón cuadrada al milímetro. El balón voló de lado a lado mientras hacían agua ambos laterales rojillos. El gol pesó veinte toneladas. Así se la colaron a Osasuna. Además de bendecir la estrategia azulona, el gol dejó impotentes a los rojillos para cambiar la dinámica de un juego con el que todavía no habían tirado a puerta. Intentaron estirar líneas, pero poco de nada. Peor todavía, el segundo madrileño se antojaba más cercano que el primero navarro.

Desde que existen las cinco sustituciones, Arrasate ha maravillado al plantear otro partido en el tramo final. Así ha sorprendido y logrado réditos positivos. Pero no es lo mismo que tomar decisiones a mitad de camino cuando pintan bastos. En Getafe las decisiones llegaron tarde y no resultaron tan acertadas. Los rojillos necesitaban mucho más que un cambio de cromos, por mucho que las nuevas piezas ofrecieran diferentes prestaciones, para dar la vuelta a un partido tan cuesta arriba. El juego ya había tomado una dinámica muy difícil de reencauzar. Los de Bordalás estaban en su salsa.

Una última consideración, la del delantero centro. Con la salvedad de Facundo en el lateral derecho, el once rojillo fue el mismo que en Cádiz, pero en Getafe no fue lo mismo que en el histórico Ramón de Carranza. La falta de un ‘nueve’ resultó alarmante. Mantener el balón en el círculo central no significa ganar el partido. Hay que tirar a puerta, y Osasuna no lo hizo hasta la entrada de Marc Cardona. Después lo hizo Jonathan Calleri, que apenas tocó el balón. Ignoramos sus prestaciones, pero en Getafe poco ayudó a resolver estas ignorancias.

Dicen que Calleri llega a coste cero, porque sus propietarios quieren colocarle aquí en el mercado tras sus nefastas estadísticas pasadas. Pero, claro, ignoramos si su ficha lleva un ‘traspaso’ encubierto, y en cualquier caso lo que Osasuna necesita de verdad es un ‘nueve’ de garantías. Si no… Estamos hablando de un año sin el ‘Chimy’.


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