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El ‘factotum’ debe dar explicaciones

Por José Mª Esparza 29 abril, 2018 - 9:07

Osasuna volvió a decepcionar sobre el césped, también en la grada y en el palco, donde Indar Gorri abandonó Graderío Sur mientras Fran Canal clamaba a voz en grito contra el responsable policial Alfonso Corujo

Diego Martínez, entrenador de Osasuna, durante un momento del partido en El Sadar ante el Lugo. IÑIGO ALZUGARAY
Diego Martínez, entrenador de Osasuna, durante un momento del partido en El Sadar ante el Lugo. IÑIGO ALZUGARAY

Al Córdoba, no. Al Lugo, tampoco. Este Osasuna de Diego Martínez nunca ha carburado, pero ahora tampoco suma, y encima enfada. Lleva 30 puntos perdidos en El Sadar, seis más de los conseguidos. Cuando este equipo debe proponer, fracasa.

Así, imposible ascender, objetivo de la temporada vendido a los cuatro vientos el pasado verano, y ahora poco menos que imposible. Aunque las posibilidades matemáticas  existan, la realidad del juego ha acabado por hastiar a la grada.

El Promesas descendió la semana pasada y Osasuna ha vuelto a dilapidar sus opciones en ésta. El socio merece una explicación a tamaño desaguisado. ¿Quién debería darla? ¿El presidente, o quien ha montado semejante chandrío?

En teoría, como máximo responsable, el presidente debería dar explicaciones. Obvio. Sin embargo, lamentablemente, es el director general, el ‘factotum’ Fran Canal, quien ha pegado y cortado a su gusto hasta armar el club a su antojo.

Cojamos, por ejemplo, al recién descendido Promesas, equipo del que llamativamente nadie se ha hecho responsable. Argumentaron quienes estaban entonces que no les dejaron hacerlo. El cuerpo técnico posterior respondió que ya estaba hecho al 95% a su llegada. ¿Qué ocurrió? El ‘factotum’, de quien se temía en el club un control omnímodo, se arrogó la potestad de montar el equipo.

Fran Canal echó abajo media docena de fichajes previstos por Virto, y a cambio nadie entiende, por ejemplo, porqué se trajo  Albisu, de 28 años, sin perfil para el Promesas, y por supuesto sin sitio en el primer equipo.

También debería explicar  sus intromisiones en la confección del cuerpo técnico o cómo ha seguido la evolución de sus jugadores vetados, caso de Dieguez, que ya juega en Primera con el Alavés, Jordi o Manu Zarrando. Sorprende tanto interés en meter las narices donde  deja tan clara su incompetencia. Con algunos no cuesta hurgar en la relación del futbolista con Indar Gorri. En otros casos… él sabrá.

Hay más parcelas damnificadas en el club por su política, y otros clubes. Tiempo habrá.

No sorprende lo de Indar Gorri. En la debacle ante un Lugo que nada se jugaba, volvió a evidenciar la conexión existente. La megafonía regalada solapó en la primera parte los silbidos de la grada al equipo, pero le traicionó en la segunda.

Bastó que la Unidad Central Operativa (UCO) la silenciara tras repetir consignas sobre los procesados de Alsasua para desnudar a Osasuna de la forma más triste, sobre todo en lo que al ‘factotum’ concierne.

Al ver a los Indar Gorri abandonar Graderío Sur en protesta por quedarse sin megafonía, se levantó con teléfono móvil en ristre. Finalmente, abandonó el palco visiblemente enfadado, vociferando contra “Corujo”, en referencia al jefe de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, el inspector Alfonso Corujo.

A veces resulta alienante ver deambular al equipo sin poder silbarle por el secuestro ambiental de un sector de la afición. Así no es el fútbol. Desgraciadamente, se notó la marcha de ese sector que machaca con megafonía y percusión al resto del campo, algo lógico tras tantas jornadas de monopolio coral bien retribuido.

Sin embargo, el público reaccionó después con espontaneidad, sea animando, pidiendo la cabeza de Diego Martínez o despidiendo al equipo con silbidos. Normal. Suele pasar.

Fran Canal llegó a reprender en la junta directiva por hablar mal de Diego Martínez, pilar fundamental del triunvirato gallego, pero ahora ya no puede silenciar las protestas del campo contra el técnico vigués, al que aguantaremos hasta junio para evitar abonarle dos temporadas completas. ¿Tampoco debería dar explicaciones el ‘factotum’?

Todo esto sucedió en un partido en el que Osasuna cambió algo su cara. Quiso, lo intentó de forma más tenaz, y tuvo ocasión de sentenciar, porque siguió al ataque tras el 1-0, pero estuvo a punto de perder si no lo evita Sergio Herrera, o falla estrepitosamente el Lugo, que es otra forma de verlo.

Y es que el partido tomó otro cariz tras los cambios. El equipo funcionaba, pero a Diego Martínez, en su enésima ocurrencia, volvió a prescindir de Javier Flaño para colocar ahí a Kike Barja, que ya ha demostrado que no es defensa. La banda izquierda resultó un coladero. Adelante quitó a Rober Ibáñez en lugar de otros que ya no andaban, y el equipo tampoco fue capaz de rehacerse mínimamente. Terminó de romper a un plantel muerto.


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