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Opinión / osasuNAvarra

Donde Navarra reconoce y abraza su Historia

Por José Mª Esparza 28 junio, 2021 - 20:06

Navarra merece una jornada de reencuentro con su Historia, eso y mucho más es el Homenaje a sus Reyes en Leyre, el vestigio más antiguo del Viejo Reyno.

La bandera de Navarra en el patio medieval de Leyre.
La bandera de Navarra en el patio medieval de Leyre.

Tras dos años huérfanos del homenaje a los Reyes de Navarra, a nuestra Historia, las instituciones navarras volvieron al Monasterio de Leyre, cuna del Reyno. Como siempre, un acto sencillo en el que Gobierno, Parlamento y presidencia de Navarra honraron la memoria de sus predecesores ante el primer panteón real, donde la familia Arista-Iñiga puso los pilares que conformaron y sustentan la Navarra actual. Leyre es hoy el enclave más antiguo del Viejo Reyno.

Por su condición de Reyno, la llamada Comunidad Foral de Navarra no es una más. Su relevancia histórica resulta envidiable para las otras dieciséis. También para las que ostentaron la condición de reino. Ningún otro alcanzó su longevidad. Abundan razones para comprender que tan rica Historia identifique y personalice la vida de sus gentes. Sin embargo, un pasado del que enorgullecerse también requiere una jornada específica como ésta para disfrutarlo.

El Homenaje a los Reyes de Navarra quiere ser esa fecha donde Navarra se reencuentra con su Historia. Es lo que pretende sin pomposidad ni mayor relevancia. Nada más acorde con la idiosincrasia de esta Tierra que la sencillez. Así lo han entendido y atendido los administradores de las principales instituciones navarras desde 1973, y así han regresado tras dos años de ausencia, el primero por la coincidencia con elecciones, y el segundo por la pandemia.

El Monasterio ofreció su Misa conventual por los Reyes, y por el pueblo y regidores que construyeron esta Navarra. Después, ante el panteón real, la ceremonia civil con gobernantes, ujieres, maceros, timbaleros, y también los monjes y su responso. Hubo pleno de asistencia, con la Presidencia y Gobierno casi al completo, el Parlamento con el presidente y casi la totalidad de los grupos, además de la Delegación del Gobierno central. La hospitalidad benedictina quiere y acoge a todos

Solo faltaron los dos grupos más minoritarios, Podemos e IE. Quizás no comprenden que se trata de Navarra por encima de partidismos, de la Historia de todos al margen de mezquindades particulares. Quizás deseen acabar con ese pasado y presente común donde debemos encontrarnos y comprendernos. Quizás también algunos partidos mayoritarios tampoco alcanzan la significación del acto al enviar segundones en lugar de sus principales representantes. El Gobierno estuvo a la altura, ellos no.

Unai Vital, portador de la makila del grupo de danzas Rocamador, acompañado de Juan Pedro Aramendía, uno de sus fundadores hace 49 años, resumió de alguna manera la mañana en el patio medieval de Leyre. Delante de gobernantes y parlamentarios pidió un plan de salvación, medidas y presencia para revitalizar la comarca de Sangüesa. “Y al abad, que rece por nosotros”, concluyó. Pues eso, cada cual a lo suyo. Nadie sobra.

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