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Una defensa de Segunda División

Por José Mª Esparza 22 abril, 2017 - 21:27

El poco fútbol que hubo en El Sadar fue del Sporting casi todo. Aunque el equipo navarro se puso por delante con dos goles, los asturianos encontraron al final un merecido premio sacando los colores a la defensa.

Imágenes del Osasuna - Sporting en El Sadar. MIGUEL OSÉS
Imágenes del Osasuna - Sporting en El Sadar. MIGUEL OSÉS

Ni con dos goles a favor supo Osasuna proteger la victoria. Los tres puntos se escaparon cuando El Sadar ya los festejaba. El Sporting sacó fuerzas de flaqueza, tiró de corazón y sacó los colores a la más que débil defensa rojilla, una línea que sonroja a cualquiera, comenzando por su entrenador, Petar Vasiljevic, el director deportivo a la hora de confeccionarla y después apuntalarla. Jugando con una línea de cuatro o de cinco, con dos o tres centrales, con laterales retrasados o adelantados, con cuatro laterales como hizo Martín en una ocasión, o con seis con un pivote retrasado más de la cuenta, siempre ha hecho aguas.

No se trata de un problema tanto de sistemas sino de conceptos y sobre todo de calidad. Ante el Sporting, además, volvió a lesionarse Vujadinovic, algo que vuelve a  sacar los colores al cuerpo técnico que le trajo en enero. Le ocurre, como a Raoul Loé, algo tan previsible como necesario. Si fichas a un jugador que lleva año y medio compitiendo en una Liga de calidad similar a nuestra categoría autonómica, lo normal es que si fuerzas su puesta a punto lo pague en forma de lesiones musculares, como así ha sucedido por partida doble. No se pueden hacer peor las cosas.

Ante el Sporting se repitieron los errores tácticos, conceptuales y de calidad. Los tres centrales juegan demasiados estáticos y, curiosamente, sin repartir de forma clara las responsabilidades en el marcaje al hombre. Así es como Burgui les volvió locos con sus internadas o con sus pases en vertical, problemas agudizados cuando el rival contragolpea y la línea medular queda desfasada en el repliegue, alejada, o cuando a Fuentes pierde la posición o se le escapa cualquiera por velocidad. Si durante la primera parte hubo un recital de los errores comentados, en la segunda llegaron los errores personales que posibilitaron la remontada del Sporting.

Imposible no ponerse en la piel del Sporting. Llegó a El Sadar con el corazón en un puño y la vida en juego, puso más fútbol, mostraba ideas más claras, llegó a los límites del área navarra con más facilidad, en apenas tres pases, y marcó un gol legal que premió su mejor trabajo. Sin embargo ésto es fútbol, un deporte que tiene mucho de lotería cuando dependes de decisiones ajenas. El árbitro decidió que el gol de Burgui no subiera al marcador, y lo que pudo significar dejar a Osasuna noqueado anímicamente –futbolísticamente ya lo estaba- se convirtió en un severo castigo en la jugada siguiente, es decir, con el marcador en contra por culpa de un autogol.

En esa primera parte en la que los asturianos pusieron mejor fútbol todavía tuvieron dos ocasiones de oro para remontar, y tampoco. Lógicamente, esto les pesó en una mochila cargada de desilusiones. En la segunda parte se desfondaron. Cambiaron el fútbol por el empuje, las ideas por el corazón, y ahora sí, Osasuna fue otro. Sin hacer nada del otro mundo, hasta pudo golear, algo que tampoco logró porque Sergio León no acertó, y porque el peso de las limitaciones también cuenta. En dos clamorosos fallos defensivos el Sporting igualó y congeló la fiesta que disfrutaba El Sadar.

Ciertamente, a Osasuna se le escaparon dos puntos. Los tenía en sus manos. El Sporting estaba muerto, los rojillos se habían hecho dueños del juego, encadenaban pases, llegaron a los dominios del guardameta Cuéllar, y pudieron apuntalar, pero para ello es necesaria más tensión, más insistencia, confianza, más concentración durante los noventa minutos, y más juego. Una pena. La fiesta de El Sadar terminó en enfado, y la salida de Steven en pura anécdota. Pesan más otros aspectos que no hay manera de olvidar, de terminar de sufrir.

Por lo demás, se trató de un partido de Segunda División, con ambiente de Primera pero fútbol de Segunda. Posiblemente los dos equipos vuelvan a verse las caras la campaña próxima. Para entonces, solamente un deseo. Que se hagan las cosas mejor durante los próximos cuatro meses mejor que en los ocho últimos.


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