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La Copa, una felicitación navideña

Por José Mª Esparza 22 diciembre, 2016 - 0:44

El fútbol le debía una a Osasuna y se lo ha pagado en la Copa, con dos goles además de un penalti fallado, y una nueva eliminatoria. Lo mejor, el abrazo con el banquillo tras el segundo. El equipo está vivo. A ver.

Joaquín Caparrós no ha tirado la Copa. Hizo un mix en la alineación, pero competitivo y que, a buen seguro le dará abundantes pistas para la Liga. No cuajó Osasuna un partido espectacular, algo imposible para un equipo anímicamente tan roto. Concretó un encuentro más bien justico, pero pasó la eliminatoria, que es de lo que se trataba. Dio una alegría a la afición, supo trabajar y sufrir para mantener la puerta a cero y marcar dos goles, además de fallar un penalti. En fin, puro aguinaldo navideño tras tanta catástrofe. El turrón sabrá mejor, aunque lo importante es la Liga y ahí queda todo por hacer.

Normalmente los entrenadores juegan con la Copa a otra cosa y más en los equipos modestos. La tiran para centrarse en lo realmente importante, la Liga. Posiblemente, Caparrós habría hecho lo mismo de no darse cuenta lo mucho que necesitaban una caricia tanto la afición como los jugadores. Era una cuestión de ganar en confianza y en esperanza, los unos y los otros. Los primeros, los aficionados, lo demostraron con la entrada más floja en mucho tiempo, menos de 9.500 espectadores. Cierto que se trató de un horario intempestivo en un frío día de diciembre. Hacían falta más que bemoles para venir desde Milagro o desde Lekaroz, pero a pesar de todo, la entrada no esconde el grado de desafección con el equipo. Hacía falta una sonrisa.

El Granada lo hizo posible. Devolvió a Osasuna el favor que el equipo navarro le hizo en la ida al regalarle su primera victoria. El equipo de Caparrós conoció lo quée es un gol, pese a fallar otro penalti, y también lo que significa ganar, además de pasar ronda. Algo que le permitirá volver a jugársele en Copa sin problemas clasificatorios, es decir, para seguir creciendo sin riesgo alguno. Porque este equipo no está todavía hecho, y mucho menos rehecho, aunque apunta orden y maneras. El actual entrenador lo cogió con un déficit que todavía no ha logrado solventar. Así que mejor cuantas más oportunidades de trabajo se le presenten, algo que además agradecerá la programación futbolera de estas vacaciones.

En lo estrictamente futbolístico, Caparrós sacó un conjunto nivelado entre fijos y eventuales. Apostó por una punta de garantías con Riera, que empezó adelante y acabó detrás, y Sergio León, que hoy por hoy es el único delantero que ofrece algo diferente. Además, en uno de los cambios no optó por Kenan Kodro,  sino por Jaime Romero, que es igual de egoísta que Sergio León pero que también aporta cosas diferentes y se inventó el segundo gol, en el que regaló la sonrisa de la noche al ir corriendo a abrazarse con el banquillo, con el entrenador, con Joaquín Caparrós. Feliz Navidad.

Dado que la defensa de cuatro hombres fue fija todo el partido, en el centro del campo cupieron todas las variables posibles entre Fran Mérida, una lástima su lesión; De las Cuevas, que debe asumir mayor rol de líder futbolístico; Causic, que equilibra, pero resulta intermitente; Berenguer, que coge poco a poco el pulso a la categoría, pero que todavía le falta un gran trecho; y luego Roberto Torres, que no anda para tirar cohetes; o la apuesta final por Otegui, que bastante hizo con no desentonar en el feo papel que le encomendaron. El mendaviés tuvo que dar poso al centro del campo y retener el balón cuando el partido se había convertido en un angustioso monólogo nazarí. Dominaba el mediocampo a placer, cerrando atrás. al equipo navarro.

Tampoco tuvo mucha más historia el partido. Osasuna creció, pero tampoco lo deseable. Creó dos jugadas y media en la primera parte (la media es la del penalti), y en la segunda supo mantener el balón hasta remontar la eliminatoria. Poco más, aparte de aguantar a cero el sufrimiento final. En tal sentido, otro apunte. Es casi el primer partido en el que los rojillos no encajan un gol al filo del descanso, a excepción del partido con el Barça. Ante el equipo de Lucas Alcaraz no solo no encajaron en esos fatídicos minutos, sino que anotaron ellos durante los dos de prolongación previos al intermedio.

A lo dicho, la Navidad está a las puertas y llega con paz, momentánea pero paz al fin y al cabo. Felices fiestas a todo el osasunismo. Del 2017 y el reto de la permanencia tocará otro día. Hoy a disfrutar.


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