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Opinión / osasuNAvarra

Arrasate perdió el partido, Xavi le aceptó el regalo

Por José Mª Esparza 09 noviembre, 2022 - 8:22

"Quieres ir, pero tienes miedo por si te cogen a la contra”, reconoció Jagoba Arrasate. No quiso ir a ganar el partido, al minuto diez achicando balones, y en el 50 parecía bastarle con el empate contra diez. Ni un movimiento mínimamente ambicioso. Sonrojo puro.

Abrazo al acabar el partido entre Arrasate y Xavi. ÍÑIGO ALZUGARAY
Abrazo al acabar el partido entre Arrasate y Xavi. ÍÑIGO ALZUGARAY

Una oportunidad perdida. Clamorosa. Un partido de ganar sí o sí, acabó en derrota. “Una acción mal defendida decanta el partido”, declaró el entrenador rojillo con un par de bemoles. ¡Cómo carajos se le puede echar la culpa de semejante derrota a una jugada! La derrota fue estructural, de concepto. De caguitis pura, oiga. Escuchen, si no a David García: “En una parte vamos a por ellos, en otra no”. Más clara el agua de manantial.

Podría resultar comprensible que ante un líder, el Barça, que salió absolutamente enrabietado, a por todas, presionante total, el equipo rojillo se viera achicando balones después de ponerse delante en el marcador. Comprensible, pero tal y como estaba el encuentro, difícilmente justificable. Había que seguir jugando, estábamos en casa. Quedaba una eternidad.

A la media hora expulsan a Lewandowski, el Barça se hunde, y Osasuna se queda alelado, sin saber qué collons hacer. Dejando que llegue el descanso. Sin ambición de ir a por el gol de la tranquilidad. Comienza la segunda parte, empata el Barça, sigue atacando el cuadro culé, Xavi saca toda la pólvora que tiene, quita un central, etcétera, etcétera, etcétera, a Osasuna se le cara cara de… sonrojo, digamos. Le deja al Barça maniobrar, ni le contrarresta tácticamente.

La respuesta más agresiva de Jagoba Arrasate, quitar al Chimy de ‘nueve’ y poner a Kike García, a quien ya le conocemos de sobra. Con el balón en el pie y el camino diáfano a portería se detiene, con el balón parado, hasta que se lo quitan. Obvio. Mientras tanto, el Chimy mirando, y Budimir calentando hasta volverse loco. Salió ¡en el 82! Junto a Kike Barja, en la última ventana, cuando Arrasate pareció darse cuenta del desaguisado y, ya sin tiempo, quiso ir a alguna parte.

Lo peor es que jugando así, el Barça que, tiene plantilla para jugar con diez piezas y con nueve, te obliga a cargarte de tarjetas importantes, empata con facilidad, se rearma, te pone nervioso, te espera atrás ordenado, pasan los minutos, te ves obligado a sustituir a Torró, la piedra angular, se acaban las ideas….

Una pena perder el partido de semejante forma y manera ante el Barça. Ni Fernando VII, que también fracasó estrepitosamente, lo tuvo tan fácil. El gol de la victoria del Barcelona premió con justicia al equipo que más hizo por ganar, que tuvo las ideas claras, que acertó a rehacerse y, desde luego, fue bien conducido al triunfo final. La gente salió muy enfadada del campo. “Era una oportunidad de sumar", dijo el entrenador rojillo. Pues eso, ¿por qué no la aprovechó?


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