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Cambio de imagen y también de fútbol

Por José Mª Esparza 11 Febrero, 2018 - 9:19

Victoria merecida en Almería. Nuevas hechuras, diferente actitud táctica, ganas manifiestas de los tres puntos, con mentalidad ganadora, mandando.

Celebración del gol de la victoria de Osasuna en Almería. FOTO: LA LIGA 123
Celebración del gol de la victoria de Osasuna en Almería. FOTO: LA LIGA 123

Osasuna cuajó un gran partido en Almería. Desarboló de principio a fin a su rival, que tuvo que conformarse con fases de superioridad relativa en el centro del campo y poco más. La victoria se quedó corta en el resultado, porque ocasiones hubo las suficientes para un marcador mucho más cómodo, que habría evitado los apuros lógicos del comprensible empuje final almeriense. El equipo rojillo mostró muchas diferencias con respecto a cualquier otro partido, sobre todo en planteamiento, en personalidad. Salió a por todas, marcó, y siguió a por todas, sin dar un paso atrás. Es el Osasuna que la afición desea ver. Hubiera podido empatar en una jugada desafortunada, es fútbol, pero nadie le habría negado que salió a ganar de principio a fin. Esta vez, sí. Así sí,

Recojo notas tomadas durante los primeros minutos de partido: intentan nuevas cosas, movimientos inusuales en los jugadores, desplazamientos rápidos de balón, velocidad, dominio vertical, sucesión de jugadas de estrategia poco acostumbradas, movilidad de los dos delanteros, con reparto claro de papeles entre Quique y David, ambos bastante más activos de lo habitual… En fin, salió al campo un Osasuna diferente, inesperado, sorprendente. Cogió la manija desde el inicio, dominó, miró a la puerta contraria, y hacia allí dirigió siempre sus pasos. Luego el partido tiene fases, el contrario aprieta, te pasa, te obliga, debes ajustar piezas, caso de la escasa participación de Kike Barja en la primera parte, pero el cuadro rojillo era otro, el deseado. La victoria llegaría, seguro.

El técnico Diego Martínez suele mostrar sus cartas con Clerc. El lateral izquierdo resulta como el termómetro que mide la actitud del conjunto. No es lo mismo verle pegado a sus tres compañeros en defensa que con los de la punta de ataque. Hay partidos que no esconde la prohibición de pasar de medio campo, y otros, como el de los Juegos Mediterráneos, en los que actúa de extremo puro, como Kike Barja. Evidentemente, Osasuna salió al ataque desde el pitido inicial. Clerc lo dejó claro. Después, el Almería, inseguro, titubeante, limitado, pero con necesidades imperiosas, tuvo momentos de intensidad, de empuje, de ganas ante su público, e incluso de superioridad en la parcela ancha, pero en ningún momento pudo coger la manija del juego y menos todavía crear peligro.

El partido fue de los rojillos de principio a fin. Marcaron en una acción aislada, en un inocente remate en un córner, pero lo pudieron hacer en media docena de jugadas hilvanadas en las que René no dejó de pasar apuros. El marcador no refleja la superioridad en el campo del equipo ganador, que, esta vez sí, jugó con la personalidad de un aspirante al ascenso. De hecho, si sigue así, con el mismo comportamiento ambicioso, será muy difícil no llegar al final con opciones, y si no lo consigue, nadie podrá reprocharlo. Si uno no gana que sea porque no puede, pero nunca por no intentarlo. Si te parten la cara que sea por ponerla, no por cagueta.

Quizás a Diego Martínez le hayan salpicado algunas de las frases que le lanzó Braulio en su última comparecencia ante los medios. El director deportivo no entró como debiera en temas de fondo, pero al menos no eludió cuestiones formales. Mandó tres recaditos al entrenador en cuanto al objetivo de la temporada en general y respecto al último partido con el Rayo en particular, que quizás obligaron a Diego Martínez a arriesgar en Almería como no había hecho hasta ahora. No es cuestión de salir con tres delanteros o con treinta y tres, sino de las consignas con que juegan esos hombres, los mejores de la categoría.

Ni Lucas Torró, ni Fran Mérida ni Borja Lasso concretaron su mejor partido en los Juegos Mediterráneos. Demostraron que forman un triángulo que suma, que aporta variables, pero no escondieron que necesitan compaginarse mejor, afinar en el reparto de espacios y funciones, e incluso mandar con más contundencia en la parcela ancha, de forma más acorde a la calidad que reúnen entre los tres. Sin embargo, los tres tuvieron claro que debían mirar hacia arriba. A Torró le birlaron el gol anulado, Mérida lo intentó desde el borde del área bastante más que en otros partidos, y Lasso delimita partido a partido en el campo rival su parcela de juego.

La victoria de Almería son tres puntos, como todas, pero sabe a mucho más. Marca el camino a seguir en cuanto al comportamiento como equipo. Define la personalidad que Osasuna debe mostrar ante sus rivales, cualesquiera que sean.

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