Opinión / Columnista de El País y Europa Press. Colaborador de TVG, Radio Galega y La Región.

La salida del PSOE

Por José Luis Gómez 29 mayo, 2016 - 10:06

El socialista Pedro Sánchez aseguró en las jornadas anuales que organiza el Círculo de Economía en Sitges que el PSOE será la primera fuerza política el 26-J a pesar de lo que avanzan, por ahora, casi todas las encuestas y los analistas políticos.

Lo que no explica es en qué se basa para hacer semejante afirmación. ¿Tal vez espera un efecto inesperado como el de 2004, cuando ganó el PSOE de Zapatero en contra de las encuestas, pero con un 11-M de por medio? ¿O tiene una fórmula mágica cuya eclosión primaveral se producirá en pleno junio durante la campaña?

En todo caso, el centro de lo que dijo Pedro Sánchez en esa reunión de empresarios no estuvo en los ánimos que se dio -tal vez humanamente hay que comprenderlo-, sino en el anuncio que hizo sobre la formación de Gobierno. Su promesa de que no habrá terceras elecciones fue interpretada como la vía para que el PSOE deje gobernar al PP en caso de que el PSOE no gane y también de que PP y Ciudadanos no sumen la mayoría suficiente.

El PSOE ya matizó esa interpretación en el sentido de que, si se repite el resultado de diciembre, Podemos tendría que apoyar esta vez un pacto de gobierno como el que hicieron el PSOE y Ciudadanos, se supone que absteniéndose. Pero todo parece indicar que Pedro Sánchez se ha metido en un lío, que puede restar en vez de sumar a su difícil y errática campaña para el 26-J.

El debate de si la culpa de repetir las elecciones generales es del PP o de Podemos le va bien al PP, incluso aunque todos le echen la culpa. Es un asunto menor al lado de la corrupción, el paro, la precariedad laboral, la desigualdad o los recortes de los servicios públicos. Si Pedro Sánchez no se centra en presentar una alternativa frente a esos problemas, suponiendo que sea capaz de atribuírselos al PP, difícilmente va a ser cierto que el PSOE puede ganar las elecciones.

Es mucho lo que se juega el PSOE, que se mueve en el filo de la navaja. Por un lado tiene el abismo que supondría seguir los pasos del PASOK griego, por otro ve lejos la opción de reverdecer los tiempos gloriosos de Felipe González y en medio le queda la oportunidad de acogerse a los Cuentos del poeta sevillano Juan de Arguijo: virgencita que me quede como estaba.


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