Opinión / Tribuna

Estado de diálogo

Por José Luis Díez Díaz 03 febrero, 2020 - 9:26

Es un auténtico abuso de poder o desprecio a los más elementales principios democráticos del Estado de Derecho el eslogan del dialogo, que enarbola este Gobierno.

Apretón de manos. ARCHIVO
Apretón de manos. ARCHIVO

La mayor parte de las personas mínimamente formadas, y en sus cabales, tenemos claro el significado y uso del término “DIÁLOGO” , y por si acaso apelo a la definición de la RAE: “ Platica entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos” y así mismo el verbo dialogar quiere decir: “hablar o departir”.

No obstante en los últimos tiempos el abstruso y artero presidente del Gobierno de ESPAÑA, con sus adláteres y los coyunturales e interesados socios que conforman su ejecutivo, parece han cambiado el Estado de Derecho por el del DIÁLOGO.

El presidente del Gobierno de cohabitación, como alguno lo ha definido, ha olvidado que “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho…” (Art. 1 de la Constitución) lo que exige una organización política supeditada a un marco jurídico que garantiza el principio de legalidad y los derechos fundamentales de todos los ciudadanos.

Prueba de ello es la insistencia del Gobierno, casi coacción, en hacer tragar a la ciudadanía, a la hora de ejecutar sentencias o interpretar claros y meridianos preceptos legislativos o cumplir autos judiciales, etc… la fórmula mágica del dialogo (todo se soluciona con diálogo o tendiendo puentes para el mismo) con el espurio objetivo de burlar y manipular lo que el resto de ciudadanos, excepto sus palmeros, entendemos como buen orden democrático

Eso no empece, que en principio admita un dialogo previo ante un previsible y futuro litigio o contencioso, siempre que no manipule o intente eludir la legalidad, haciendo continuos trajes a medida para los que han infringido la ley o tenga voluntad de hacerlo.

Es un auténtico abuso de poder o desprecio a los más elementales principios democráticos del Estado de Derecho el eslogan del dialogo, que enarbola este Gobierno y especialmente algunos de sus ministros, no ejecutando o demorando fallos judiciales o tratados europeos y por tanto incumpliendo la legalidad, en cuanto no favorece a sus bastardos intereses.

Si siguiéramos todos los ciudadanos ese método o sistema del DIÁLOGO, no sé qué pasaría con el pago de impuestos, las obligaciones y requerimientos de Hacienda, las normas de tráfico, (cuando el agente nos propone una denuncia), etc… ¿sería cuestión de dialogo?

En consecuencia que no sería preciso ejecutar ningún fallo o sentencia o norma coercitiva, sin dialogar, llegando al caos absoluto de convivencia, e incumpliendo la voluntad constitucional de “consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular”

Estamos todavía muy lejos de “el país de las maravillas de Alicia“ y estamos TODOS sometidos (cargos públicos incluidos) a la legalidad, y en caso de disconformidad tenemos los resortes que el Estado de Derecho nos proporciona, según nuestra Constitución, en la que no aparece ningún apartado o articulado específico referente al Estado de Diálogo, que nos quieren hacer tragar.


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