Opinión / Tribuna

El milagro democrático navarro

Por José Luis Díez Díaz 18 noviembre, 2019 - 9:45

El autor expone cómo la democracia permite que uno de los partidos con menos apoyos en las pasadas elecciones ostenta gran parte del poder en Navarra. 

Uxue Barkos, junto a las candidatas al Congreso y Senado, María Solana y Esther Cremaes. EFE/Villar López
Uxue Barkos, junto a las candidatas al Congreso y Senado, María Solana y Esther Cremaes. EFE/Villar López

Como es sabido, la democracia es una práctica de gobierno en que la soberanía reside en el pueblo, este es soberano se dice, y algún otro pensador añade “en toda forma de gobierno el verdadero legislador es el pueblo”, y Churchill acuñò“ la democracia es la peor de las formas de gobierno, excepción hecha de todas las demás formas de gobierno”

Definiciones que encuentran su contrapunto en un artículo publicado ya hace tiempo, por el filósofo austriaco Karl R. Popper, donde me detengo en algunas de sus opiniones sobre la democracia, en las que afirma: “El pueblo no manda en ningún lado….. y que la esencia del Gobierno democrático es la destituibilidad“

Y continua  “obviamente el pueblo no manda de forma directa, elige con libertad a unos representantes que expresan así la voluntad popular”  y explica como “un partido pequeño puede derribar sin nuevas elecciones, y sin orden alguna del electorado, un Gobierno y formar junto a los partidos de oposición un nuevo Gobierno, en grotesca contraposición a la idea en que se basa la proporcionalidad ”Esta serie de matices sobre la práctica democrática son  extrapolables a la situación de la Nación Española, y también  al caso concreto del  fenómeno político de la Comunidad Foral.

Con cerca de 500.000 electores, una coalición apoyada por menos de 13.000 personas el pasado 10–N, ostenta la presidencia del Parlamento, el senador autonómico, aproximadamente la tercera parte de consejeros y altos cargos, y lo que es más importante la auctoritas y la potestas, en el Gobierno de esta Comunidad (a los hechos me remito).

Salvo mejor opinión, me parece un milagro democrático, o un perverso efecto del sistema, confirmando en parte el controvertido artículo de Karl Popper , o quizás mérito de la habilidad o capacidad de quien lo ha conseguido ,por mor de la falta de habilidad, incapacidad o utilitarismo propio de la/los que lo ha consentido o permitido. Juzguen los lectores.


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