Opinión / Tribuna

Davalor en los tiempos del coronavirus

Por José Ignacio Palacios Zuasti 25 mayo, 2020 - 10:52

El autor reflexiona sobre el conocido como caso Davalor y la opinión que los socialistas han modificado tras llegar al Gobierno de la mano de los nacionalistas. 

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, y el portavoz parlamentario de PSN, Ramón Alzórriz, mantienen una conversación respetando la distancia social antes de comenzar la sesión plenaria en el Parlamento de Navarra. EUROPA PRESS
La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, y el portavoz parlamentario de PSN, Ramón Alzórriz, mantienen una conversación respetando la distancia social antes de comenzar la sesión plenaria en el Parlamento de Navarra. EUROPA PRESS

Gabriel García Márquez nos dejó su novela ‘El amor en los tiempos del cólera’ y, ahora, una sentencia de un juez de lo Mercantil de Pamplona nos ha puesto sobre la mesa a Davalor en los tiempos del coronavirus y nos ha dicho que Sodena le concedió a esa empresa dos préstamos cuando ya era insolvente.

Como recordará el lector todo sucedió durante el anterior Gobierno de “progreso”, el presidido por Barkos y formado por Geroa Bai, EH Bildu, IU y Podemos, y el artífice de esa acción fue su vicepresidente Manuel Ayerdi (de PNV-Geroa Bai). Primero, a los 50 días de su toma de posesión y a través de la sociedad pública de capital riesgo Sodena, le concedió un préstamo de un millón de euros en una decisión que él mismo calificó de “atípica” y “especial” y en la que dijo que se había saltado el procedimiento establecido. Tiempo después, sin que Davalor hubiera abonado a Sodena los intereses devengados por el primer préstamo (62.000 €), sin que estuviera al corriente de sus obligaciones fiscales y con la S.S., en contra del criterio de la directora general de Sodena (nombrada por Ayerdi) que decía que “el proyecto de Davalor es de gran riesgo, su situación financiera es complicada y lo que me asustaba de esa empresa sigue estando ahí” y a pesar de que el propio vicepresidente dudase de su viabilidad, Sodena le volvió a conceder un nuevo préstamo participativo de 2.250.000 euros. Y estos dos son los que ahora el juez ha confirmado en su sentencia que fueron concedidos a una empresa insolvente.

Todo esto sucedió en la pasada legislatura, cuando el PSN-PSOE estaba en la oposición en el Parlamento de Navarra. Por eso conviene ver qué es lo que este partido decía sobre el caso Davalor.

Guzmán Garmendia, entonces parlamentario foral y hoy director general de Transformación Digital del Gobierno de Navarra, habló de “oscurantismo”, “de agravio comparativo” con otras empresas, de que cuando “este Gobierno era oposición criticaba la opacidad de otros y debería ponerse ahora a la vanguardia de la transparencia y la explicación a la ciudadanía del porqué de sus decisiones” y se preguntaba: “¿Dónde queda la tan cacareada transparencia que pregona este Gobierno? Dijo que Davalor se estaba convirtiendo en una “bola de nieve”, que “clama al cielo el uso torticero que este Gobierno está haciendo de la información que obra en su poder”. Decía que a pesar de que el PSN alertó en varias ocasiones del “incumplimiento” de plazos y previsiones, el Gobierno “continuó inyectando importantes cantidades económicas a Davalor, contando siempre con la crítica del Partido Socialista de Navarra”. Y escribía en un artículo de opinión que “la responsabilidad de la presidenta Uxue Barkos y del vicepresidente Manu Ayerdi es nítida, y por extensión la de sus socios: Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra” que con esa decisión han “arrastrado al abismo a la totalidad de los navarros y de las navarras, obligándonos a todos y a todas a invertir, cuando en realidad lo que no queríamos era ser Davalor”.

El entonces parlamentario foral y hoy portavoz del PSN en esa Cámara, Ramón Alzórriz, acusaba al cuatripartito de “tapar una decisión injustificada y unilateral del vicepresidente Manu Ayerdi” que ha costado millones de euros a los navarros y navarras. Y la entonces portavoz del Grupo y hoy presidente de Navarra, María Chivite, remarcaba que Davalor “fue una decisión atípica, irregular, personal del vicepresidente, que crea un agravio comparativo con otras empresas”.

Pero todo esto lo decían los socialistas durante la anterior legislatura. Hoy todo ha cambiado, Chivite es presidente del Gobierno gracias a todos aquellos a los que entonces censuraba y prefiere cantar eso de olvidemos el pasado y volvamos al amor porque no vaya a ser que se le rompa el invento y se caiga de su sillón presidencial. Por eso, “pelillos a la mar”, se pone de perfil y habla de “compromisos éticos que todos debemos y vamos a cumplir en el actual Gobierno” -no en el pasado- y dice que “al consejero Manu Ayerdi le pediré responsabilidades de su gestión en lo que tenga que ver con el Gobierno del que yo formo parte”, indultándole así por lo que hizo en el anterior. Además, Chivite se olvida de las competencias que como presidente le atribuyen el artículo 30.2 de la LORAFNA, y dice que los consejeros los “designan” los partidos, cuando debe saber que es ella la que tiene la responsabilidad de nombrarlos y de cesarlos.

Está visto que la presidente Chivite y los socialistas navarros confían que, así como el estado de alarma parece que ha enterrado el caso “Delcygate”, estos tiempos de coronavirus permitan que se pueda pasar sobre ascuas sobre el caso Davalor para que el hoy consejero Ayerdi salga indemne y ellos puedan seguir en el machito, que es lo único que les preocupa.


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