Opinión / Políticamente incorrecto

'La Manada' y la manada de Alsasua

Por Jorge Valencia 25 junio, 2018 - 8:12

Es de suponer que ante uno de los temas de actualidad estrella de estos días, uno debería expresar su opinión al respecto.

Manifestación convocada por los colectivos Altsasu Gurasoak y la Plataforma Altsasukoak Aske, en apoyo a los jóvenes de Alsasua condenados por agredir a dos guardias civiles y sus parejas. EFE/Jesús Diges
Manifestación convocada por los colectivos Altsasu Gurasoak y la Plataforma Altsasukoak Aske, en apoyo a los jóvenes de Alsasua condenados por agredir a dos guardias civiles y sus parejas. EFE/Jesús Diges

Me refiero a la decisión judicial de poner en libertad provisional a los miembros de "La Manada" mientras se resuelve su recurso a la sentencia que les condena a nueve años de prisión por abuso sexual con prevalimiento.

No lo haré, para variar, puesto que debo ser de los pocos en este país que ni es experto en jurisdicción ni está plenamente informado sobre la sentencia y los pormenores de esta decisión. Me limitaré a respetar la resolución judicial, con la que uno puede o no estar de acuerdo, pero que en ningún caso deber ser motivo de linchamiento a los responsables de tomarla.

Personalmente siento el mayor de los desprecios por estos cabestros de la manada, que a pesar de gozar de "intelecto" (o eso se cree según su anatomía) se comportan de una forma bastante más animal que los de otras manadas que también nos visitan en Sanfermines cada mañana para correr detrás de los mozos y mozas. Solo echar un vistazo al historial de mensajes que intercambiaban en un grupo de Whatsapp creado al efecto produce el vómito. 

Pero lo cierto es que por mucha rabia o indignación que nos produzca la decisión, que por cierto es provisional y solo hasta que resuelva el recurso que presentaron a la sentencia, hemos de respetarla aun cuando no estemos de acuerdo, como debe ser siempre en un Estado de Derecho. 

Una cosa es expresar una opinión o un desacuerdo con la decisión judicial y otra es crear una especie de inquisición popular que se arrogue el derecho a juzgar a los propios jueces.

Pero lo que realmente quería poner de relieve a través de este artículo es el comportamiento hipócrita que he podido observar en la sociedad poniendo a la par éste y otro caso de abuso que ha ocurrido también en Navarra y en un lapso de tiempo muy corto. Hablo de la paliza que otra manada propinó a dos guardias civiles y sus novias en un bar de Alsasua durante las fiestas de la localidad.

 A algunos no nos parecía nada descabellada la petición inicial que consideraba la paliza de Alsasua como un delito de terrorismo (como ya se ha explicado otras veces porque se engloba dentro de una estrategia para inculcar el miedo y expulsar del municipio a las fuerzas de seguridad del Estado) y sin embargo la Audiencia Nacional ha desechado esta posibilidad reduciendo las condenas a entre 2 y 13 años de cárcel. De la misma forma uno podrá estar de acuerdo o no, pero no se me ocurriría nunca, por ejemplo, colgar del cuello a varios muñecos con las fotos de los que propinaron esta paliza, por mucho desprecio que también siento hacia ellos. Sin embargo, esto mismo ha ocurrido con el caso de "La Manada".

En cuanto a la reacción popular ante ambos casos, hemos visto varias veces como mucha gente ha salido (con razón a mi juicio) en defensa de la chica violada en San Fermín y para concienciar sobre esta lacra de abuso sexual que todavía padecemos en pleno siglo XXI. 

Sin embargo, en el llamado "caso Alsasua" las 30.000 personas que salieron a la calle en Pamplona lo hicieron curiosamente para pedir "justicia" por los agresores, quienes al parecer son las víctimas en este caso.

¿A caso los guardias civiles y sus novias apaleados por tomar algo en un bar de la localidad no son las verdaderas víctimas merecedoras del apoyo de toda la sociedad? ¿Se imaginan ustedes una manifestación de 30.000 personas liderada por el Gobierno de Navarra a favor de la manada de "El Prenda" y sus amigos? ¿No creen que estamos tocando fondo como sociedad?

Por eso podríamos decir en resumen que algunas manadas cuentan, como debe ser, con el desprecio de la sociedad y las instituciones, pero otras cuentan con el silencio de algunos y el apoyo de otros, incluyendo gobierno e instituciones.

A cuento de todo esto me venían a la cabeza las palabras que el catedrático Víctor Gómez Pin dirigía a Fernando Savater, quien recibió el pasado sábado el premio internacional COVITE por su labor en defensa de la democracia y la libertad.

Decía Gómez Pin que Savater "ha tenido siempre una perspicacia para saber distinguir las situaciones de auténtico abuso del débil. Todos estamos de acuerdo en que el que abusa del débil es intrínsicamente un canalla. Lo que pasa es que Fernando siempre supo distinguir dónde estaba el débil de verdad".

Me parece una muy buena definición que resume bien su valiente trayectoria, pero desde luego hay que reconocer que ese "don" que posee el maestro Savater no es fácil encontrarlo en gran parte de la sociedad, la cual algunas veces tiene serias dificultades para ponerse de parte del débil de verdad.


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'La Manada' y la manada de Alsasua