Opinión /

Las mentiras tras la sentencia a 'La Manada'

Por Jorge Tudanca 03 mayo, 2018 - 10:06

Perplejidad, asombro, incredulidad, desasosiego, indignación y pasmo es lo que me han provocado algunas de las múltiples, variadas y variopintas reacciones ante la conocida sentencia de La Manada.

Un momento de la manifestación en Pamplona en protesta por la sentencia de La Manada. PABLO LASAOSA
Un momento de la manifestación en Pamplona en protesta por la sentencia de La Manada. PABLO LASAOSA

No obstante lo dicho, esas sensaciones no han sido provocadas por la crítica fundada, de buena fe, honesta y respetuosa que muchos ciudadanos han hecho de la sentencia en un ejercicio de su libertad de expresión.

A mí me lo van a decir, cuando en el ejercicio de mi profesión la crítica de las resoluciones judiciales es el pan nuestro de cada día.

Como tampoco me causan dichas sensaciones las manifestaciones y protestas legítimas y honestas de la gente que percibe que la sentencia de marras no es justa, desde una posición ética, de defensa de la mujer y ajena a cualquier consideración jurídica o legal.

Me explico, admito y no me causa extrañeza que personas no formadas en el mundo del Derecho perciban la sentencia como algo injusto, como algo que chirría a la lógica y a la razón, reacción que puedo entender desde el momento en que la gente no juzga, ni opina o decide, como consecuencia de un proceso legal en el que, con todas las garantías, se han puesto de manifiesto y practicado una serie de pruebas, a las que en este caso concreto la gente no ha tenido acceso.

Quiero con ello decir que tan legítimo y respetuoso me parece el veredicto (se comparta o no) emitido por los jueces a los que les ha tocado juzgar este caso, como la opinión de muchos ciudadanos discrepantes con él, ya que ambas decisiones u opiniones, están emitidas desde planos absolutamente distintos y dispares.

Así desde el plano del conocimiento, unos han tenido acceso a la totalidad de la pruebas practicadas, que no han sido pocas, (interrogatorio de los acusados, testificales, periciales, visionado de fotografías y videos), en tanto que otros emitimos nuestra opinión sin haber tenido acceso a ninguna de esas pruebas, ocurriendo lo mismo en el plano de la decisión propiamente dicha, también dispar y distinto, ya que a los jueces se le exige que decidan aplicando la ley, en tanto que a los ciudadanos no.

Y para muestra un botón, estos días he preguntado a muchas personas como calificarían el hecho de drogar a una persona y tener acceso carnal con ella, cuestión a la que, de forma rotunda y sin duda alguna, todo el mundo me ha contestado que lo calificarían como violación, es decir, como agresión sexual, dicho en términos jurídicos.

Sin embargo si esa pregunta o supuesto se plantea en un juicio la respuesta del juez no será agresión (violación), sino abuso, por la sencilla razón de que la ley no castiga como agresión, sino como abuso, el drogar a una persona y tener acceso carnal con ella.

Debiendo en este punto recordar que la función de los jueces es la de aplicar la ley y no la de dar satisfacción a las opiniones, creencias o deseos de la gente, desde el momento en que nos encontramos en un sociedad democrática y plural en la que no puede, ni debe anidar el pensamiento único, por lo que existiendo opiniones dispares siempre deberá existir alguien que tenga que decidir y que al hacerlo evidentemente agradará a unos y a otros no.

Por lo tanto y dejando de lado las reacciones a las que he hecho referencia con anterioridad, lo que sí que me produce rechazo y estupor es la reacción de algunos políticos y opinantes de todo lo que se mueve, que haciendo gala de una ignorancia o mala fe manifiesta, han pervertido la legítima crítica a una decisión judicial para convertirla en un aquelarre, en el que se buscaba el linchamiento de los jueces y por ende el descredito del propio sistema judicial, importándoles un autentico bledo la separación de poderes y la independencia judicial.

Provocándome horror, cuando uno comprueba que además el aquelarre se ha montado o sobre la mentira o sobre la ignorancia o sobre la manipulación.

Así, es mentira que para que se condene por violación se exija a la victima una oposición a ser violada cuasi heroica, como también es mentira que los jueces no hayan creído a la víctima, quien dice eso miente y gravemente, amen de poner de manifiesto que o no se ha leído la sentencia o aun habiéndolo hecho no la ha entendido o lo que es peor que habiéndosela leído y entendiéndola está dispuesto a mantener lo contrario a lo que en ella se dice, es decir a manipular.

Como también es mentira que la sentencia abra la puerta a que todo violador quede impune, como también es mentira que la ausencia de resistencia ante una agresión sexual lleve a la absolución o a calificarla como abuso, sarta de mentiras que han sido difundidas machaconamente para hacer ver a la gente lo malo malísimos que son los jueces y por extensión el sistema judicial, llegándose al extremo por el Ministro del ramo de dejar entrever algún tipo de problema mental en el juez discrepante.

Quien así ha actuado y sigue actuado no me merece ninguna credibilidad, ni consideración, más aun cuando unos, por su cargo, deberían de respetar, sin acudir a la mentira o la tergiversación, la independencia del poder judicial y otros por su profesión u oficio deberían de informar y opinar sin faltar a la verdad y sin manipular.

Pero no nos desanimemos lo que es evidente es que la sentencia y el debate que ésta ha provocado, ha puesto de manifiesto una perversa y deficiente regulación legal de los delitos contra la libertad sexual que habrá que revisar, no sé si en caliente, en frio o en templado, pero que hay que hacerlo, de ello creo que no cabe ninguna duda, como también habría que revisar qué educación, que valores se han transmitido o se han dejado de transmitir, tanto a nivel privado (familia), como público (sistema educativo), para que nos encontremos o sigamos encontrándonos ante tantas, graves y repugnantes violaciones de la vida, de la libertad y de la integridad de la mujer.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Las mentiras tras la sentencia a 'La Manada'