Opinión /

La exposición 'Navarra 36' o la reconciliación es imposible

Por Jorge Tudanca 21 Abril, 2016 - 10:56

Les aseguro que he meditado durante muchos días el escribir este artículo, por responder el mismo a lo que considero es una provocación,

nacida desde la mala fe, la ignorancia, la ignominia, el revanchismo y tal vez el odio.

Me estoy refiriendo a la exposición, auspiciada, amparada, promovida y, cómo no, ubicada en el Parlamento de Navarra bajo el titulo: Navarra 1936.

Antes de entrar en el contenido de la misma, quiero dejar bien claro que para mí la Guerra Civil Española es una de las páginas más aberrantes, repugnantes y repulsivas de la historia de España, en la que TODOS, TODOS, cometieron salvajadas y atrocidades, en la que se asesinó, se delató, se vengó y se dio matarile a vecinos, amigos, compañeros de trabajo, de estudios, contrincantes políticos etc….y todo ello como fruto del florecimiento, por uno y otro bando, de las más mezquinas, repulsivas y ruines intenciones, en uno sitios protagonizadas por los unos y en otros, por los otros.

Para mí, no fue una guerra de buenos y malos, fue, sencilla y llanamente, una guerra de españoles contra españoles, de hermanos contra hermanos, de amigos contra amigos, de navarros contra navarros…., de ahí, que me resulte, como he dicho, un periodo abominable y repugnante, fomentado por el sectarismo de los unos y de los otros, por el odio, de los unos y de los otros, por el revanchismo, de los unos y de los otros.

Pues bien, el que dichos acontecimientos me generen los sentimientos de rechazo y condena que antes he reseñado, no quiere decir que sea un periodo que los españoles tengamos que ignorar, se debe conocer lo que pasó, sus causas, sus actores, su antes, el durante y el después, pero no con la intención de dividir, de marcar, de señalar, sino con la intención de conocer uno de los periodos mas trágicos de nuestra historia reciente, buscando evitar aquello de “un país que no conoce su historia, está condenado a repetirla”.

Pues bien, dejado sentado cuanto antecede, he de decir que el contenido de la exposición “Navarra 1936”, a la vista de su contenido, es evidente que no responde únicamente, ni tiene como único fin, el de saber lo que paso, sino el de enfrentar, marcar, sectorizar y señalar a unos como malos y muy malos y a los otros como los buenos o muy buenos, es decir responde al sectarismo y tal vez a la revancha o a la venganza, en resumen responde, por lo menos en parte, a sentimientos nacidos en las cloacas del ser humano.

Sin negar la realidad de lo ocurrido, claramente rechazable y condenable, ¿me pueden explicar que pinta en la Navarra del 36 el anterior Alcalde de Pamplona, D. Enrique Maya, el actual Rey Felipe VI o el anterior, Juan Carlos I?.

Hace falta ser muy ignorante, muy abyecto, muy odiador profesional y tener el cerebro lleno de neuronas desabastecidas de oxigeno, para intentar asociar lo ocurrido en el 36 con unas personas que nada tuvieron ver con todo aquello.

Queridos autores, promotores, amparadores y palmeros de la exposición, ¿me podrían explicar qué carajo tienen que ver las tres personas antes mencionadas a modo de ejemplo con el 36?.

¿Me podrían explicar la razón, el motivo, de asociar a esas personas con tan rechazables e ignominiosos hechos?.

¿Me podrían explicar cuál fue su intervención en unos hechos que ocurrieron cuando ninguno de ellos había nacido?.

Por favor explíquenmelo, porque no lo entiendo, salvo que la razón de ello sea la de poner de manifiesto que son ustedes unos ignorantes, uno sectarios y unos asquerosos que lo único que pretenden es volver a separar, a enfrentar, a señalar, a dividir, a marcar a unos contra otros.

Da pena que una institución que debe de buscar la concordia, la conciliación y ahuyentar la confrontación distinta de la de las ideas, se preste a todo lo contrario. ¿Promoverían y ampararían una exposición en la que se pongan de manifiesto las atrocidades del otro bando?

¿Son ustedes conocedores de que algunas de las barbaridades que en la exposición se denuncian (rapa de pelo a las mujeres) se llevaron a cabo por los aliados en Francia, tras su liberación? La barbarie es barbarie la ejecute quien la ejecute, ¿o no?.

Por último todo mi reconocimiento a todos los españoles que fueron asesinados por defender sus ideas y toda mi condena a todos aquellos asesinos que lo fueron por imponer las suyas.

Y todo mi apoyo a los familiares de los asesinados que aun no han podido recuperar a sus seres queridos.

Y Dios quiera que no sea cierta la primera estrofa de la canción Libertad sin Ira:

“Dicen los viejos que en este país

Hubo una guerra

Que hay dos Españas que guardan aún

El rencor de viejas deudas”

P.D.

A la vista del contenido del punto 24 de la exposición “La transición del franquismo a……” firmado por Juan Carlos Monedero, doy gracias a Dios de que este señor no tuviera la más mínima intervención en la Transición, seguro que con él, la misma, no habría sido posible.

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