Opinión / Desde la Estafeta

Lejarreta, Marino

Por Jimi Jiménez 14 julio, 2019 - 8:41

Los astados han tenido que hacer al inicio del recorrido lo que en el argot ciclista se llama 'hacer la goma', esto es, apretar los dientes para recuperar el terreno perdido.

Último encierro de los Sanfermines del 2019 con la ganadería Miura en la plaza de toros. NOEMÍ VERA
Último encierro de los Sanfermines del 2019 con la ganadería Miura en la plaza de toros. NOEMÍ VERA

Miura ha cumplido la tradición. Encierro rápido (2:42), aunque la nota discordante ha sido Rabanero (colorado chorreado de 640 kilos), que se ha marcado un ‘garbeo’ por su cuenta y riesgo, eso sí, sin tirar ni un mal derrote.

Cuando llega el día 14, las energías están tan justas y llevas encima tal nivel de saturación que hace que todo te cueste más de lo habitual o que, al menos, los reflejos no estén tan frescos como hace justo siete días. Algo así ha sucedido con la Miurada, a la que el chupinazo de las 8 de la mañana les ha pillado con el pie cambiado.

Así, mientras los ‘divinos’ mansos (cargo que se han ganado a pulso este año por su excesivo protagonismo en todo el ciclo) ya estaban fuera del corral de Santo Domingo, los bichicos de Zahariche todavía estaban quitándose la legaña y mirándose unos a otros sin entender nada de lo que estaba sucediendo.

El resultado es que, en esos primeros metros, se han formado dos grupos claramente diferenciados. Por delante los cabestros y por detrás los Miura que, con las distintas capas con las que han comparecido a la Feria del Toro, ponían en práctica lo que en el argot ciclista se llama ‘hacer la goma’, esto es, apretar los dientes para recuperar el terreno perdido.

¿Todos? No. Rabanero ha hecho –siguiendo con el símil ciclista- un ‘Marino Lejarreta’. Sí, ya sé que suena muy viejuno todo esto pero no se me ocurre un ejemplo mejor. Porque al bueno de Marino, apodado el Junco de Bérriz, todas las movidas que se producían en los pelotones siempre le pillaban en la parte de atrás. Vamos, como hoy a Rabanero que, además de salir descolgado, a la altura de Mercaderes ha perdido las manos junto a un hermano y como ha visto que la manada tiraba-tiraba y no lo esperaban, ha debido pensar “from lost to the river” o, lo que es lo mismo, “de perdidos al río”.

Así que el bichico, desde entonces, se ha hecho el resto de la carrera en solitario al trote y sin tirar ni un mal derrote. Noble torico, sin duda, porque hoy el número de patas se ha multiplicado como los hongos cuando llueve, sobre todo en la parte final de la carrera.

Rabanero ha pasado de todo y de todos (todas) y, después de darse un par de vueltas al albero pamplonés, ha pensado que ya tenía suficiente y se ha dirigido a los corrales a esperar buenas nuevas tras parar el reloj en los 2:42. Con su entrada, en fin, se ha terminado este ciclo sanferminero en lo que corresponde a los encierros 2019.

Ahora, a seguir debatiendo y a ponernos estupendos (que anda que no nos gusta la polémica ni nada)… Pero eso, como siempre, es otra historia. Mientras tanto honremos lo que nos queda por disfrutar con un ¡Viva-Gora San Fermín! El año que viene, si Dios quiere, más y mejor.


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Lejarreta, Marino