Opinión / Desde la Estafeta

¡Qué meriendilla!

Por Jimi Jiménez 10 julio, 2019 - 10:11

Los cabestros, unos ‘boys’ super-mega preparados que tienen grabada a fuego la misión de proteger el grupo de toros que acompañan y dirigen hasta la Plaza de Toros.

A reveller is helped by medical staff during the running of the bulls at the San Fermin festival in Pamplona, Spain, July 10, 2019.
A reveller is helped by medical staff during the running of the bulls at the San Fermin festival in Pamplona, Spain, July 10, 2019.

Que sí, que sí. Que los Jandilla eran peligrosísimos, que si tantos heridos por asta de toro, que cuidado con Cortijero y sus terribles astas, que si patatín que si patatán y ¡al final! en 2:19 todos estaban disfrutando de los corrales de la Plaza de Toros.

Me cuenta mi buen amigo Juan Yeregui que los ciclistas del Tour llevan a la altura del sillín una especie de código de barras o similar que actúa como GPS. Uno que ya peina (es un decir) canas recuerda aquellas míticas retransmisiones de Pizarro y compañía en las que, cuando se producía una escapada, se acercaba un motorista con un pizarrón en el que apuntaba ¡a mano! los segundos que mantenían con respecto al “grupo perseguidor”.

Viene motivada esta digresión por dos razones. La primera, creo que habría que aplicar el citado “código de barras” a los mansos, auténticos y únicos protagonistas del ciclo sanferminero de este año. Porque no es que los ‘jodíos’ (con perdón) corren que se las pelan… Es que ¡además! se sitúan estratégicamente para arropar, casi acunar, a sus hermanos, en este caso, los Jandilla.

Si tienen la oportunidad compruébenlo en las imágenes que nos facilita nuestros amigos y compañeros de TVE. Al inicio de la Estafeta, dos mansos abren la manada, cuatro más se ponen en los lados y otros dos, de cierre. Vamos, esto me ha recordado aquella mítica peli protagonizada por Clint Eastwood (¿quién si no?) titulada “En la línea de fuego”.

El asunto es que, como en la peli, los mansos parecen este año del servicio secreto de los Estados Unidos. Unos ‘boys’ super-mega preparados que tienen grabada a fuego la misión de proteger el grupo de toros que acompañan y dirigen hasta la Plaza de Toros. Así ha pasado que hoy Cortijero que venía con unas astas de aúpa ha quedado “invisibilizado” porque es que estaba tan protegido como Donald Trump en su Air Force One.

Y ya sé que habrá algunos que hagan alegatos a la seguridad y tal y cual. Pero “No es esto, No es esto”. Yo, si pudiera, volvería al Tour de la pizarra y ni GPS ni pinganillos. Pura estrategia “a huevo” (de nuevo con perdón)… Pero eso es otra historia.


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