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Oier, capitán y maestro

Por Jesús Corera 12 mayo, 2022 - 8:40

Hace un par de días recibíamos la noticia: Oier Sanjurjo no renovará la temporada que viene en Osasuna.

Oier Sanjurjo, durante la celebración de su gol frente al Getafe. EFE / JESÚS DIGES

Podíamos sospechar algo por la poca participación en esta temporada, pero yo personalmente, pensaba que una renovación de apoyo al club y equipo podría ser provechoso para ambas partes.

Una vez digerida la noticia me vienen a la cabeza tantas cosas referidas al camino recorrido por Oier en el club que no puedo menos que recordarlas en voz alta con permiso del interesado.

Era junio de 2003, cuando aparecimos por el despacho del Izarra a fichar a un tal Oier Sanjurjo que jugaba en el C. D. Estella y que esa misma temporada se unía al C. D. Izarra. Acompañado de su padre le dimos la noticia y su cara cambió de color, y de nuevo se puso más pálido cuando le informamos que era para incorporarlo al Juvenil de División de honor. Se llegó a un acuerdo sin problemas.

Las preguntas familiares, como no podía ser menos eran, ¿dónde vivirá? ¿Dónde estudiará? ¿se adaptará a vivir fuera del hogar? Preocupaciones lógicas de padres con sentido común. Todo estaba previsto, residencia de Larrabide, Ikastola San Fermín y al Juvenil A.

Aún recuerdo los primeros informes: buen comportamiento y esfuerzo constante, que sus padres recibieron con cierta tranquilidad, ya que ya no era el chico que iba a dormir todos los días a casa sino el de ¿qué hará Oier ahora? Se estaba forjando una gran persona, y un enorme deportista.

Paso importante fue el que tenía que dar Oier al finalizar el COU y tener que elegir su futuro universitario; aquí convergen la faceta de sus estudios para forjarse un futuro en la vida o seguir por el camino del futbol. Reunión familiar conmigo y el interesado: Me gustaría estudiar Geografía a la vez que juego al futbol. Le informo que en Pamplona no hay esa especialidad universitaria, que tendría que desplazarse a Zaragoza. La otra alternativa es elegir otra especialidad que hubiera en Pamplona y así poder continuar su trayectoria deportiva.

La cuestión se solucionó después de un análisis familiar y decidir que hiciera Magisterio en Pamplona. De esta forma pudo seguir su trayectoria deportiva a la vez que enriquecía su formación académica de cara a su propio futuro. Ahora comenzaban las peticiones de cambios de horarios, justificantes de prácticas y demás cuestiones propias de sacar adelante dos actividades muy exigentes a la vez.

Llegó un día que, la llamada telefónica de una madre orgullosa de su hijo me dijo: “Ya somos maestros”. Para mí fue impactante que empleara el plural, pero entendí lo que quería decir y me alegré del éxito paralelo de un deportista de alto nivel que había cuidado su formación personal, además de su trayectoria deportiva.

Por todo ello:

  • Gracias Oier, por ese amor propio, que pocas veces vemos en los futbolistas profesionales. 
     
  • Gracias Oier, por haber demostrado a tus compañeros de profesión que todo se puede conseguir con espíritu de sacrificio y sin un mal gesto.
     
  • Gracias Oier por haber llevado el nombre de Osasuna con orgullo, entereza y educación.
     
  • Gracias Oier, porque los que te hemos conocido un poco, te pondremos como ejemplo.

¡Aúpa Osasuna!


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Oier, capitán y maestro