Opinión / A mí no me líe

La xenofobia del socio de Txibite

Por Javier Ancín 02 octubre, 2019 - 9:37

A mí me dicen como a Txibite que voy a ser presidente gracias al discurso xenófobo de Ortuzar y a la justificación del asesinato con fines políticos de Otegi y echaría a patadas de mi vista a quien me lo propusiera.

El presidente del PNV Andoni Ortuzar (d), y el presidente del PNV de Navarra, Unai Hualde (i), durante una ofrenda floral en Pamplona. EFE/Villar López
El presidente del PNV Andoni Ortuzar (d), y el presidente del PNV de Navarra, Unai Hualde (i), durante una ofrenda floral en Pamplona. EFE/Villar López

Y entonces salió Ortuzar, presidente del PNV, ese arquetipo de lo vasco: bajo, calvo y redondo -gure Santxo Pantza.

El nacionalismo la mayoría de las veces lo explica un psiquiatra que un politólogo- y se puso a desbarrar. Nos quieren iguales, dijo, iguales, como si la igualdad, eso que se supone tan socialista fuera el mal de los males. Nos quieren iguales pero el PNV nunca quiere ser igual, quiere ser superior. La igualdad les produce urticaria.

Ellos no son iguales a los españoles, aunque si no llega a ser por España no podrían pagar las pensiones, por ejemplo, con ese demencial déficit que arrastran cada año de 4000 millones de euros, y  subiendo, que para ponerlo en perspectiva, es el presupuesto de toda la sanidad vasca cae ejercicio. Nunca van a conseguir que seamos iguales, ni por el forro, y se bajó de su púlpito para poner sus babas sobre el mapa de Navarra.

‪Yo no valgo para político socialista, a mí me dicen como a Txibite que voy a ser presidente gracias al discurso xenófobo de Ortuzar y a la justificación del asesinato con fines políticos de Otegi y echaría a patadas de mi vista a quien me lo propusiera. No podría mirarme al espejo sin morirme de vergüenza cada mañana.

Txibite no ha tenido esos escrúpulos. No solo llega al poder con esas dos muletas, sino que no ha tenido problema alguno en asumir como suyo el programa nacionalista y aplicarlo sin despeinarse.

Supongo que cuando solo eres una política profesional, y no aspiras más que a tener un sueldo público porque a nada más puedes aspirar, las ideas te importan una mierda y por eso puedes pasártelas por el forro del que hablaba el matxirulo Ortuzar. Estos políticos profesionales socialistas de Navarra, por un sueldo matan... o dicho de otra forma, por un sueldo pactan con quienes mataron a sus compañeros.

Es curioso, pensaba el otro día, el franquismo, esa pulsión conservadora de tradiciones rancias queriendo revestirlas de un misticismo sagrado, de pureza de sangre como única idea de supervivencia, de religión mal entendida como identidad, ese franquismo sociológico perdura en el peneuve sin despeinarse. Y a nadie parece importar en la izquierda.

Todo el facherío de ese Millán-Astray que tan de moda está ahora con la película de Amenabar, está concentrado en ese discurso de Ortuzar. ¿Nosotros, iguales? Ni por el forro. El peneuve es un superviviente de lo peor del siglo XX. Ese siglo que destruyó Europa, puto nacionalismo, dos veces.

Un partido que se confunde con la patria, el estado, y que solo propone una única forma de ser vasco, la única forma de ser verdaderamente vasco... la única forma legítima de serlo porque las demás no existen da mucho miedo.

Hoy, el discurso de Millán-Astray, el discurso de la raza y el viva la muerte, lo encarna el Peneuve. Escuchas a Ortuzar y ahí lo tienes. Políticamente el Pais Vasco está en lo peor del siglo XX, en sus años más oscuros. Y eso nos ha traído Txibite a Navarra, esas ideas que terminarán por destruirnos, pero a ella le da igual.

A ella la igualdad entre los ciudadanos le da lo mismo, a ella solo le  importarle la poltrona y el sueldazo. Y eso es todo.


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