Opinión / A mí no me líe

El nuevo disco de Viva Suecia es un puto Milagro

Por Javier Ancín 23 octubre, 2019 - 9:46

Cada canción se expande, abarcando mucho más terreno que antes, estancias diferentes de un edificio que ya conocíamos, sonidos completamente nuevos de un estilo que solo puede ser de ellos, porque reconocemos su barrio.

Una imagen promocional del nuevo disco de Viva Suecia..
Una imagen promocional del nuevo disco de Viva Suecia..

Hoy los habituales están exentos de leer si no quieren. Esto no entra para examen. Ya volveremos otro día a nuestras cosas. Hoy voy escribir esta columna para mí, para guardarla en esta estantería, que yo lo pierdo siempre todo, porque de lo que me gusta hablar es de música, también de libros y de paisajes y de vinos y de restaurantes y de acantilados frente al mar furioso, frente a un mar cabrón... pero sobre todo de música.

Era una época rara, todo se había derrumbado y en mitad de esa escombrera que me pilló en el sótano, cuando toses porque hay polvo y la salida no tienes ni puta idea de dónde puede estar porque no ves una mierda -bastante tienes con seguir respirando-, me encontré sin querer, con un disco que me acompañó, aliviándome el camino tortuoso, de un grupo que no había escuchado en mi vida: Viva Suecia. "Algunos principios fundamentales", se llamaba el cedé.

Ahora que Viva Suecia saca nuevo disco, "El Milagro", me permito el lujo de sobrevolarlo, disfrutando del paisaje que hay ahí abajo, mientras escribo con todas las canciones reverberando en mi cabeza, pero en mi mesita blanca del despacho, sin esa necesidad de desmenuzarlo corriendo por el mundo, como hice con el anterior -por aquí debe de estar archivado lo que escribí de él-, porque ya no hay esa urgencia de diseccionarlo como un médico forense para saber por qué funcionaban tan bien. Hoy vuelvo a estar vivo y solo quiero paladearlo.

El anterior disco era la hostia porque fue una bola de cañón disparada, arrasando todo lo que se encontraba a su paso, de forma homogénea. Carlos Hernández Nombela, el mago que les ha producido estos dos discos –el brujo que ha producido medía banda sonora de mi vida-, les compactó el sonido para convertirlo en un PUUUUUUMBA, y que solo fuera necesario mirar en una dirección para ver el impacto. Un proyectil musical de trayectoria tensa perfecta.

Este nuevo disco es la hostia porque como ya los conocemos, nos enseñan ahora los mil matices que hay dentro de esa silueta que nos dibujaron del grupo en el primer disco, para que nos quedáramos con su cara. Primero vimos los límites de su costa... ahora estamos disfrutando de la orografía, los montes, los valles, los ríos que surcan el país entero. Viva Suecia ha pasado a ser una fotografía de perfil a una escultura de bulto redondo a la que poder dar la vuelta para mirarla en tres dimensiones.

Cada canción se expande, abarcando mucho más terreno que antes, estancias diferentes de un edificio que ya conocíamos, sonidos completamente nuevos de un estilo que solo puede ser de ellos, porque reconocemos su barrio. Sigue siendo un puto cañonazo pero este nuevo trabajo parece más un bombardeo de racimo pumba, pumba, pumba, pumba...


Miras a un lado y rápidamente tienes que mirar al otro porque la explosión ha caído en el lado opuesto. No sabes de dónde va a venir la sorpresa. Y sorpresas hay mil. Caen todo el rato a nuestro alrededor, como rayos en una tormenta, y todas son cojonudas. Es como si alguien hubiera reventado una piñata de un hostiazo certero sobre nuestras cabezas y los regalos nos llovieran a todos por encima.

Viva Suecia ha progresado sin descanso, bolo a bolo, como una yedra que despacio ha cubierto toda la fachada. Yo qué sé, por ejemplo, para mi gusto, las letras son mejores. Ya no tienen la necesidad de demostrar que saben escribir... y eso relaja mucho porque cuando no tienes que demostrar nada, fluye muchísimo más fácil lo que querías decir, te simplificas para multiplicarte, en cada estrofa.

Y la luz, joder. La puta luz lo invade todo en este disco. Amanece todo el rato entre esas nuevas canciones, por eso Rafa canta con la voz más grave, porque acaba de despertarse... no porque haya trasnochado.

A Viva Suecia le queda pólvora para rato. Han hecho lo más difícil, saltar por encima del disco que les consagró para hacer uno que les puede llevar aún más lejos, por la senda de la gloria, hasta donde quieran. Merece la pena haber resistido el embate de estos años pasados para hoy dejarse mecer por la paz de la sección de cuerda de la canción que da nombre al disco... El Milagro.

Lo saca Subterfuge, la discográfica del que una vez definí como el Herralde de la música, Carlos Galan, y que en realidad es mucho más. Otro genio. Búsquenlos, óiganlos, vayan a sus conciertos... amados lectores, o no, pero que no sea porque nadie les había hablado de ellos. Y eso es todo.


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