Opinión / A mí no me líe

Txibite, la presidenta títere de Bildu y PNV

Por Javier Ancín 07 agosto, 2019 - 9:45

Da la sensación de que a Txibite este akelarre se lo han dado impuesto, de que es un monigote absurdo que ni pincha ni corta hasta en su propia investidura. 

La socialista María Chivite toma posesión del cargo de presidenta del Gobierno de Navarra en un acto al que asisten las principales autoridades navarras, los ministros de Fomento y Agricultura, José Luis Ábalos y Luis Planas, y el lehendakari Íñigo Urkullu. Miguel Osés
La socialista María Chivite toma posesión del cargo de presidenta del Gobierno de Navarra en un acto al que asisten las principales autoridades navarras, los ministros de Fomento y Agricultura, José Luis Ábalos y Luis Planas, y el lehendakari Íñigo Urkullu. Miguel Osés

Mientras a Txibite el nacionalismo vasco -el de las sangre y las nueces, el de las nueces y la sangre, valga la redundancia- le hacía presidenta, me acordé de lo que decía George Orwell de que el nacionalismo es hambre de poder alimentada con autoengaño, también de que el lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez.

Y no se me ocurre forma mejor de definir el gobierno de socialistas y nacionalistas, de nacionalistas y socialistas, valga también la redundancia, que se nos viene encima, como un alud de lodo y heces ideológicas.

Hace dos legislaturas y media era asesinado el último cargo socialista por eta. Ese es el tiempo político tan corto que el PSOE ha tardado en pactar una investidura para Navarra con el partido de los asesinos de su compañero.

La conclusión primera de toda esta infamia, el mensaje que nos traslada Txibite y su PSOE es que eso que llaman ellos memoria histórica, no opera para sus socios etarras en el presente pero que para vosotros, que tuvisteis un bisabuelo en no sabes ya ni en qué bando de la guerra civil, os puedan llamar asesinos fascistas, sí.

Había que asesinar durante cuarenta años a los socialistas que se oponían a este pacto para poder llegar hoy a él. Para eso sirvió ETA y sus mil asesinatos, para alcanzar la cuota de poder que el nacionalismo sanguinario disfruta hoy. Ahora nos instan a olvidarlo, a pasar página a toda velocidad, no seas facha, no nos vayamos a dar cuenta del engaño y denunciarlo. La E del PSOE hoy es la E del partido de la ETA.

Seguirán diciendo que es mentira, que no han pactado con un partido de crimínales y para demostrar que no existe ese pacto con el partido de la eta, Txibite, como primera medida, lo que ha hecho es meter en su gobierno como consejera a una batasuna acusada de patear y morder a un municipal del ayuntamiento de Pamplona cuando trataba de impedir que sacara su trapo ilegal en el balcón durante el chupinazo.

Te harán creer que las mentiras son verdades... cuando la realidad es que Urkullu ha venido a Irroña a ver al servicio: Txibite y Barkos.

Que Urkullu estuviera en el parlamento de Navarra, una institución que su partido quiere suprimir, invitado para la toma de posición de Txibite es un insulto de cuidado, pero Navarra hace mucho que no se respeta a sí misma y recibe con alfombra roja, blanca y verde a quien quiere demoler su arquitectura institucional.

Y se llenó la investidura nacionalista de sus cosas. Pusieron música de un cantautor brasas y cansalmas solo porque era vasco y le bailaron una de esas danzas absurdas que el nacionalismo quiere revestir de solemnidad: un aurresku

Los aurreskus (¿esta mierda solo la realizan tíos?), con la patica el alto, enseñando o exponiendo u ofreciendo toda la huevada a quien se lo bailan, son una manarrachada a la altura de clavelitos entonada por la tuna. Es lo único que ha faltado en la folclórica toma de posesión de Txibite: una tuna de los etarras que licenció la universidsd vasca para obtener beneficios penitenciarios, cantándote Klabelitos. Rediós... que esperpento.

Como me decía ayer un tuitero, ¿se imagina alguien al próximo Lendakari tomando posesión con música de Raimundo Lanas? Tengo un hermano en el terzioak y otro en regulareak seguro que no. Y la de Uxuikaaaaaa, Uxuikaaaa... pues tampoco.

Da la sensación de que a Txibite este akelarre se lo han dado impuesto, de que es un monigote absurdo que ni pincha ni corta hasta en su propia investidura. Confieso que me dio un poco de pena, pero se me pasó rápido pensando que si está ahí es porque ella lo ha querido.

El otro día flipé en directo en el debate de investidura cuando Esparza, que no es que sea el tipo más agresivo ni de su escalera, le metió dos pellizquicos de monja y Txibite casi se echa a llorar.

A Navarra enredándose en un nacionalismo que no es ni suyo, que está diseñado a mayor gloria de Bilbao y San Sebastián, no le va a ir bien seguro pero qué tardes de gloria en este derribo nos va a dar Txibite con su poca fortaleza mental. Esta operación me da la sensación de que le supera. Alguien, supongo que Ferraz, se la ha montado.

La presión a la que le van a someter sus socios, el partido de la eta y el de las nueces, va a destrozarla... y no sé si es consciente de que no habrá nadie que pueda salvarla de ello. Navarra mientras tanto continuará con su euskodecadencia, porque me temo que cuando una sociedad decide suicidarse, tampoco hay quien la salve ya. Y eso es todo.


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