Opinión / A mí no me líe

¿Por qué Txibite no se cabrea con el PeneUve?

Por Javier Ancín 10 enero, 2020 - 8:45

Con Txibite parece claro que Navarra será lo que quiera el PeneUve que seamos.

Primer pleno del Parlamento de Navarra de 2020. IÑIGO ALZUGARAY
Primer pleno del Parlamento de Navarra de 2020. IÑIGO ALZUGARAY

Txibite se ha enfadado mucho porque le han recordado que no ha pintado nada en una decisión que afecta a Navarra, la trasferencia de las competencias de tráfico, y que la han tomado por ella sus dos jefes. Por una parte el PeneUve de Ortuzar, Esteban, Urkullu, Egibar... (¿dónde están las mujeres en el PeneUve?) y por otra Sánchez, del partido sanchista.

Apretando fuerte los puñitos, se ha puesto a meter voces contra los que se lo han señalado, nerviosa, como quien teme que se sepa un secreto o una enfermedad, con unos síntomas, dicho se de paso, bastante evidentes: Txibite no controla Navarra.

Si se respetara algo, y sobre todo, si respetara algo a Navarra, o dimitía mañana o se plantaba frente a ese partido que no tiene representación por Navarra en el parlamento de España, el PeneUve, para decirles que en lo tocante a esta comunidad foral, cualquier decisión o acuerdo que se tome, la primera firma que tiene que llevar es la de la presidenta foral. Y si no lleva esa firma, no es un acuerdo que nos afecte.

¿Puede Navarra hacerse cargo de una competencia en seis meses que ni hemos negociado, ni sabemos si realmente nos interesa por pasta, por operativa o por el motivo que sea o si era el momento adecuado para asumirla? A implementar y a callar. ¿Podemos tomar una decisión por nosotros mismos o nos la tiene que tomar una empresa privada como es el PeneUve ya siempre?

En fin, con Txibite parece claro que Navarra será lo que quiera el PeneUve que seamos.

Yo tengo la sensación de que, como esa rana que la meten en una cazuela de agua y le dan fuego y acaba abrasada sin que se decida a saltar para escapar porque se atonta antes, somos ya de facto una colonia, sin enterarnos. Una colonia ni tan siquiera de las instituciones vascas, en las que dicen que nos quieren integrar, sino de un partido político, un ente privado, que hace y deshace y negocia a su antojo con una comunidad en la que la presidenta se entera por la prensa de los acuerdos que toman para nosotros.

¿Quién manda en Navarra? Txibite, desde luego, no.

Cada vez me recuerda más Navarra a los zoos humanos que se montaban en Bélgica a mediados del siglo pasado. Hay unas fotos espectaculares por demenciales de uno en 1958. Desconozco si fue el último o se siguió consintiendo semejante atrocidad.

Estamos cercados y el PeneUve nos echa cacahuetes para divertir a sus visitas. Mira, Joseba Andoni, esa es la que se cree la presidenta, sácale alguna foto, para enseñarle al aitona cuando volvamos a Bilbo, que estas curiosidades etnológicas le hacen mucha gracia. Qué graciosos estos naburros, se creen que tienen una diputación y un parlamento que operativamente sirve para algo más que para divertirnos a los de la capital de Euskalerría, cuando venimos a echarles pan duro, como a los patos de la Taconera.

Txibite se enfada mucho con quien le señala la luna, pareciera que queriéndole cortar el dedo a mordiscos, en vez de tomar conciencia de que esa luna, la nuestra, la luna foral, ha saltado en pedazos y ella no ha hecho más que sonreír mientras le llovían los restos de las instituciones Navarras por encima. Soy su presidenta, se desgañitaba. Su presidenta... je, pues que se note, que no se nota nada. Y eso es todo.


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