Opinión / A mí no me líe

Las trolas con la 'lingua navarrorum'

Por Javier Ancín 06 Abril, 2018 - 8:50

Ahora que ya parece llegar el buen tiempo, inauguremos la temporada, abramos un melón, el de la dichosa lingua navarrorum, por ejemplo, que ya toca.

Varias personas en una manifestación para reclamar el derecho a vivir en euskera en Navarra.
Varias personas en una manifestación para reclamar el derecho a vivir en euskera en Navarra.

Tengo un colega, nacionalista vasco, o sea, un pesado, que en cuanto le acorralas un poco diciéndole que su milonga te la trae al fresco, siempre te acaba soltando un lingua navarrorum sobre la mesa para que te detengas, te arrodilles y claudiques en tus posiciones.

Y claro, yo qué no me arrodillo ante nadie, le digo que eso aquí no sirve, que si pretende ganar haciendo trampas, va dado.

Lanzan los aberchándales lingua navarrorum como un conjuro que lo detuviera todo, y normalmente así les funciona. El arma secreta de los juegos de arcade de la infancia, 25 pesetas la partida, que fulminaba mágicamente a tus enemigos cuando te tenían rodeado.

Para eso les sirve al nacionalismo esas dos palabras, para crear culpabilidad al navarro medio no nacionalista cuando se las lanza a la cabeza, e intentar ganar la partida, una vez más, no con razones, sino con puñeteros sentimentalismos.

El rayo mortífero sigue este proceso. Arrepiéntete, pecador, la lingua navarrorum era el euskera, luego la lengua propia de toda Navarra era el euskera, luego hoy todo el mundo tiene que aprender euskera porque es nuestra lengua, la de los navarros, y si no la quieres aprender eres un extranjero, no eres de aquí, fuera, o calla.

Y uno que es poco impresionable, ante este argumento turrillas, digo lo mismo. Eso una trola, la lengua navarrorum no se sabe si es el euskera, arrepiéntete tú de predicar los coñazos supinos por los caminos del señor, cansalmas.

Muy bien, dejemos de lado a los cansinos, pero qué es eso de lingua navarrorum. Nunca he entendido muy bien por qué se agarran los nacionalistas con tanta fuerza a esa expresión en latín, supongo que les suena a antiguo y como antiguo ya verdadero en sí mismo.

Podría decirse que ellos, que siempre han peleado contra ese idioma que consideran invasor, necesitan el latín para definirse y eso a mí me hace gracia. Que nos inventen ellos, parafraseando a un Unamuno revisitado. Es un poco como sentir orgullo por que te llamen al Encierro de Pamplona “Running of the bulls” y lo estampes en camisetas y banderas, o que al rugby lo llamáramos el deporte ese de correr con un melón en el regazo, en español, y alguien en inglés lo adoptará como propio.

Lo malo es que si le dices eso a uno de los All Blacks, más que orgullo, de lo que le entran ganas es de bailarte una jaca (haka) sobre tu cabeza, por eso mismo, por melón. ¿Y qué es una jaca (haka)? Lo que cantan y bailan los hermanos Anoz de Nueva Zelanda antes de cada partido.

Vale. Todo esto es muy divertido pero qué es la lingua navarrorum. Nadie lo sabe realmente, puede ser el euskera, el romance navarro, el esperanto o la lengua en la que los antiguos componían el reguetón.

Cuando no se tiene prueba alguna sobre qué es algo, en realidad, lo es todo, así que cada uno elija. Para mí, por ejemplo, la lengua navarrorum es la lengua en la que hoy, me parto de risa de mi colega aberchándal.

Los datos probados es que esa expresión aparece una única vez en un documento notarial de 1167. Y ya. No hay más. Y a partir de esa expresión que puso ahí un notario, uno, solo él sabe referida a qué, los aberchándales del siglo XXI tienen montado un castillo de humo de dimensiones elefantiásicas con que el euskera era algo así como la lengua mayoritaria, incluso única, hegemónica de Navarra.

En realidad, y si hacemos caso a reputados medievalistas, Ángel Martín Duque, por ejemplo, ese navarrorum hace referencia no a lo que hoy conocemos como Navarra sino a los “navarri”, que era como en aquellos años se denominaba a los pobladores de ciertas zonas rurales en contraposición a los habitantes de las ciudades. ¿Y era euskera? Pues puede que sí... o no, porque no hay prueba alguna más.

Lo que parece claro es que el euskera en la Edad Media era tan minoritario como hoy, o al menos, tan irrelevante.

El Fuero General de Navarra, las leyes por las que se regía el reino, redactado en 1238 por Teobaldo I, estaba escrito en romance navarro. Y salvo que concluyamos que Franco impuso esta lengua al monarca de la dinastía Champanesa para arrinconar al euskera, putos fachas, quizás lo más lógico sea pensar que esa era la lengua más utilizada y sobre todo, la que más entendían la mayoría de los habitantes del reino. Y eso es todo.


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