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Opinión / A mí no me líe

Solo sí es sí... por los cojones

Por Javier Ancín 25 noviembre, 2022 - 10:17

Nos traen una nueva ley contra los violadores, nos dicen que es mejor que la anterior y lo primero que vemos, el primer efecto, es que con su nueva ley se reducen las penas a los violadores, a los pederastas, llegando incluso algunos a salir de la cárcel.

Nos traen una nueva ley y con esa ley, nos quieren hacer creer los zurdos, aprovechan los jueces, que son unos fachas, claro, cómo no, para reducírsela, los mismos jueces que con la antigua ley les metían más pena, esos mismos jueces, esos mismos fachas. En realidad son juezas, que la mayoría de los jueces son ya mujeres. Nótese como aquí ya no desdobla el feminismo zurdo su lenguaje. Jueces, únicamente jueces, aunque la gran mayoría de estos delitos contra la mujer los sentencien juezas.

Nos traen una nueva ley con menos penas para los violadores porque las penas, la pena, que aquí siempre es individual, en cada mujer violada la suya, a su manera esa angustia personal, esas se aumentan. Nos trae el PSOE una nueva, la ley que le han aprobado a Podemos, votada por Bildu y hasta por el PNV -que tomen nota las mujeres vascas-, y lo único que aumenta es el miedo de las violadas al saber que esa ley, la ley de los zurdos, beneficia a sus violadores.

Nos traen una nueva ley donde la tristeza solo recae en las víctimas, cada una de forma individual, a su manera, única, como nos dice Tolstoi en Ana Karenina que son las infelicidades. Vinieron a defender la alegría, decían, y ya solo se alegran con ellos los delincuentes. La facilidad con que los zurdos se ponen de lado de los agresores, en genérico, desamparando a las víctimas, en genérico también, es sorprendente.

Nos traen los zurdos una nueva ley, unas nuevas instrucciones con las que montar el mueble de Ikea, y cuando los jueces montan el mueble de la forma en la que Podemos y el PSOE ordenan que se monte, no les gusta el resultado del armatoste, que las patas quedan hacia arriba.

Luego ya solo ruido, como canta Sabina, que ya es facha también para los zurdos porque ha dicho hace unos días que ya no es tan de izquierdas como lo era antes, que tiene ojos, oídos y cabeza para ver lo que está pasando. Y es muy triste lo que está pasando. Últimamente es el adjetivo que más acompaña a los zurdos, la tristeza que produce su viaje a ninguna parte, destrozándolo todo, a cambio de un mes más de sueldo en el poder, de un mes más de los privilegios que les da el poder.

Ruido, ruido... que la política hoy es como una cosa de redes sociales pero analógicas, es decir, ruidosas, sin lo único bueno que tienen las redes digitales y es que se grita en silencio, por escrito; no hace falta taparse los oídos, basta retirar la vista de la pantalla para dejar de oírlas.

Los zurdos se hicieron una foto metiendo mucho ruido, tanto tanto ruido en apoyo a Irene Montero que con tal de no asumir que su ley es un desastre, ha metido una patada a las víctimas para ponerse ella en su lugar, dejando mudas a todas las mujeres violadas que, estupefactas, han intentado explicarle el miedo que les produce que sus violadores vean sus penas reducidas por esa ley del PSOE y de Podemos.

La única víctima de esta ley soy yo, clama la poderosa ministra, y se hicieron una foto para apoyarla, donde no faltaba ni la madre aberchándal que se hizo famosa por defender sin fisuras a un hijo que fue condenado por linchar a dos mujeres, otras dos mujeres víctimas silenciadas, en Alsasua. Y eso es todo.


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