Opinión / A mí no me líe

ETA mató a socialistas hasta que llegara un Sánchez

Por Javier Ancín 11 noviembre, 2020 - 9:24

Circule, aquí no hay ni hubo nada, nunca existieron Casas, Lluch, Buesa, Múgica, Pagaza... y si pone en duda la verdad oficial aún se lleva una multa.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto político en Pamplona junto con la secretaria general del PSN-PSOE, María Chivite. PABLO LASAOSA
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto político en Pamplona junto con la secretaria general del PSN-PSOE, María Chivite. PABLO LASAOSA

Podría saber el día exacto en el que me dilataron por primera vez la pupila en el oftalmólogo porque cuando mi padre me llevaba en coche al Solchaga, el centro médico, al pasar por la avenida de Galicia, lanzaron los etarras no sé cuántas granadas desde un camión con la trasera abierta contra la comandancia de la Guardia Civil.

Las escuchamos todas, cada impacto, con la extrañeza de no tener registrado ese tipo de sonido, qué será ese ruido como de cohetes, tampoco excesivamente potentes, de los castillos de fuegos artificiales de San Fermín... La guerra real suena muchísimo menos potente que la guerra en el cine, todo parece con sordina, aunque mata más, claro, infinitamente más.

Nunca supe quién fue el Solchaga que daba nombre al edificio, en cambio de eta, de esa banda de terroristas nacionalista vascos, me las sé todas porque es parte de mi vida. Debajo de mi casa pusieron tres bombas, un par en oficinas de banco y otra en un taller de coches que tenía un cartel de neumáticos Michelin. He visto asesinados bajo mantas, como el militar de la vuelta del Castillo, al lado también de casa.

Mi colegio, porque enseñaba francés, estuvo amenazado con volar por los aires por el terrorismo nacionalista vasco y tuve compañeros a los que les habían asesinado familiares, por ejemplo, y secuestrado padres o dinamitado negocios todo en honor del proyecto nacionalista vasco. A la universidad que fui le pusieron cuatro bombazos a lo largo de su existencia. O cinco... o yo qué sé ya, uno acaba perdiendo la cuenta hasta de las veces que han querido demoler ese centro educativo. He salido de juerga con escolta, porque el amigo de unos amigos era hijo de un amenazado o me han dado clase profesores también con escolta, que se quedaba en la puerta del aula, como aquella de Geografía, en la carrera.

He oído bombas, granadas y disparos del terrorismo nacionalista vasco. Nadie me lo ha contado. He olido explosivos y tanquetas que ardieron donde murieron policías. El olor a muerte y más cuando eres un crío se te mete tan dentro que aún hoy, solo con cerrar los ojos, huelo aquel crimen de la cuesta de Larreina, cuando Mari Paz, una vecina, nos llevaba a clase en su 600 a un montón de niños del barrio.

El Solchaga que nunca supe quién era fue sustituido a toda velocidad por otro nombre y se perdió en el olvido. Eta hoy, su partido mediante, es el socio preferente del gobierno de Sánchez, de Txibite, del PSOE entero, y tanto su proyecto como su nombre están más vivos que nunca, pero los socialistas también quieren que lo olvides a toda velocidad.

Cualquier día el PSOE nos dirá que aplicando las nuevas cláusulas de la ley de memoria histórica eta no existió nunca, que es fruto de nuestra imaginación. Y si no es suficiente con la ley de la memoria histórica, que solo quiere recordar lo que le apetece al PSOE, el ministerio de la verdad que está preparando Sánchez y el Chepas, se ocupará de los flecos y moldeará el recuerdo a su antojo.

Circule, aquí no hay ni hubo nada, nunca existieron Casas, Lluch, Buesa, Múgica, Pagaza... y si pone en duda la verdad oficial aún se lleva una multa. El PSOE no quiere que nos acordemos de quién es eta. El PSOE no quiere que recordemos que sus propios muertos murieron para que nunca un miserable como Sánchez llegara a ser presidente del gobierno.

Ahora que Sánchez se dedica a dinamitar la España democrática del 78 y que al votante socialista le da igual, tan igual como que Sánchez contra lo primero que atenta es la propia memoria socialista sin consecuencia alguna en votos, recordar todo esto es subversivo y necesario.

Eta asesinó a socialistas para tener la oportunidad de que un Sánchez sin escrúpulos llegara a la dirección del PSOE. Ninguno de los asesinados socialistas habría pactado con el partido de la eta, por eso los mataron, para que corriera el escalafón, a ver si había suerte... y la hubo con Sánchez. Y eso es todo.


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ETA mató a socialistas hasta que llegara un Sánchez