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Opinión / A mí no me líe

El PSOE de Sánchez se estrella en Madrid

Por Javier Ancín 05 mayo, 2021 - 9:24

Pues al final arrasó Ayuso, qué cosas, tú... hasta en Vallecas consiguió ser la más votada. Pero no solo eso, que hubo más terremoto.

El director del gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo (i), y el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez. ARCHIVO
El director del gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo (i), y el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez. ARCHIVO

Por un lado Iglesias, que en un recorrido político incomprensible, hace un mes era vicepresidente y hoy no es nada, anuncia su huida, que se marcha de la política, dice, para jubilarse sabe Dios dónde... donde haya mucho dinero para ganar, eso está claro, que hay que seguir pagando el proletario chaletaco con jardín y piscina de la urba en la sierra madrileña.  

Y por el otro Sánchez, el verdadero candidato por delante de Gabilondo, que pese a poner, en una de sus incontables ya jugadas sucias, toda la maquinaria del estado en las manos de la causa del PSOE, Tezanos llegó a insultar desde el CIS a los votantes peperos llamándoles tabernarios, se metió un batacazo tan grande que fue hasta superado por el partido de Errejón, quedándose en tercer lugar.

Pero dejemos un poco al lado todo este castillo de fuegos artificiales que es la primera línea de la política para otro día, que hoy quería fijarme en otra cosa. Detrás de toda esta batalla que hemos visto hubo una guerra de la que casi no se ha hablado, la que han librado Miguel Ángel Rodríguez e Iván Redondo, ellos solos, sin focos, frente al tablero de ajedrez que tenían en sus despachos. Uno mayor, el otro joven. Uno con todos los mecanismos y palancas del poder que te da estar en la Moncloa, el otro con las limitaciones de trabajar en un gobierno de provincias.

Al final ganó la partida el viejo, el arrasado, el que volvió del infierno tras una travesía penosa con episodios para olvidar. Miguel Ángel Rodriguez, MAR para los entendidos, fue reclamado para un último baile en un cargo menor y con todo en contra, pam... le merendó el asunto al todopoderoso Iván Redondo.

Miguel Ángel Rodríguez fue un jovencito triunfador, secretario de Estado de Comunicación con Aznar... que es lo mismo que decir que es el que le llevaba el marketing, la imagen de marca, esas cosas que otro lo resumen bajo una única palabra, gurú. Luego cayó en desgracia y fue dando tumbos, algunos incluso literales.

Me gustan las historias de los que han estado arriba, bajaron al infierno y cuando ya nadie esperaba nada de ellos, consiguieron salir y regresaron al triunfo. Un Tiger Woods volviendo a calzarse la chaqueta verde del Master de Augusta tras verse muerto en vida por mil escándalos personales. Ese Clint Eastwood dejando su retiro, casi anciano, en Sin Perdón, para pegar tiros por última vez. O Travolta, que después del éxito setentero de Fiebre del sábado noche, olvidado y gordo, fue puesto de nuevo en órbita por Tarantino con su magistral interpretación de Vincent Vega en Pulp Fiction.

Llegar es relativamente fácil, lo que verdaderamente tiene mérito es escalar de nuevo por la pendiente de la que caíste, y Miguel Ángel Rodriguez ha conseguido hacer cumbre otra vez. Hoy Iván Redondo aún se estará preguntado cómo ha sido posible semejante debacle del PSOE, con lo moderno y joven que era él. Y Sánchez estará muy cabreado porque si algo no soporta el narciso presidente del gobierno es perder, acostumbrado a machacar a sus enemigos sólo con chascar los dedos. Hoy habrá gritos desquiciados en el complejo de la Moncloa. Hoy quizás a Pedro Sánchez se le ha acabado la baraka. Veremos. Y eso es todo.


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