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Opinión / A mí no me líe

Para el PSOE, la ETA no es la ETA

Por Javier Ancín 26 enero, 2022 - 9:56

Contémoslo una vez más, es lo único que nos queda, sentarnos alrededor de los hechos y volverlos a exponer. 

El último jefe de la banda asesina ETA, David Pla, ha sido nombrado responsable de orientación estratégica de Sortu, el partido que mantiene a María Chivite en el poder.

Al final, igual que el escorpión del cuento es escorpión siempre, la serpiente, por mucho que mude de piel, el hacha también la lleva encima en todo momento.

Ya no hace falta ni disimular, sus socios del PSOE ni se lo exigen, se reúnen con ellos en sus zulos hechos sedes, se sacan fotos juntos, sonrientes, socialistas y batasunos -magnífico el papelón de los últimos días de ese pintas de extriunfito fondón en el que recae ahora el peso del socialismo vasco- y marcan nuestra agenda como antes marcaban quién moría en España o quién era víctima de un secuestro o quién tenía que pagarles la extorsión.

El partido de la eta, ese que hizo presidenta a Txibite y que la mantiene en el poder aprobándole los presupuestos, ha puesto al último jefe de los pistoleros a mandar orgánicamente dentro de la escuadra aberchándal. Lo que antes era una tutela en la sombra ya es cargo con tarjeta de visita y despecho oficial con placa en la puerta, para que no quepa duda de quienes han sido, son y serán. 

La euskorganización criminal que más niños ha violado en estos últimos casi ya 45 años de democracia (quien dice violar dice asesinar, ya saben, no vayamos a ponernos puntillosos con los delitos a estas alturas), saca pecho y mete a su último jefe ejecutivo para honrar su memoria, la de los asesinos, y que nadie tenga duda alguna de que si no mataron a más mujeres es porque no les hizo falta. 

¿Para que seguir asesinando si han conseguido tanto poder que hasta condicionan los gobiernos de España, sosteniendo a Sánchez presupuesto a presupuesto? Aunque pudiera parecer a estas alturas de la película el asesinato un deporte rural vasco más, levantar piedras, cortar troncos, disparar a las nucas por la espalda, destripar críos, en realidad no era un fin sino un medio, que a veces se nos olvida. 

Quizás el pistolero matara por matar, el peón psicópata haberlo lo ha habido, el propósito euskolectivo necesita de los odios particulares para llevarlo a cabo, pero la organización aberchándal mataba para algo. Los aberchándales asesinaban porque querían imponer un modelo de sociedad que no conseguían encastrar de ninguna otra forma. Hasta que llegó primero el PSOE de Zapatero y del condenado por violencia machista Eguiguren, qué joyitas nos ha dado el PSOE como referentes siempre, desbrozando el camino, que ha convertido el PSOE de Sánchez ahora en autopista de la inmoralidad.

Matar ha tenido premio. Sobre todo matar socialistas. No hay mucho más. Fueron eliminando a los más decentes, a los que jamás aceptarían criminales como actores políticos válidos en una democracia, hasta que apareció esta generación de buscavidas sin escrúpulos de los Sánchez, Santoscerdanes, Txibites, Coronalzórrices, Anduezas... y los hicieron sus aliados. 

Por muchos cuentos que ahora quieran contarte los socialistas, todo tiene un resumen sencillo. Compartamos proyecto político, acordaron, y se pusieron a cruzar el río un escorpión y una serpiente, de la mano, marchando por la senda anticonstitucional. Y eso es todo. 


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Para el PSOE, la ETA no es la ETA