Opinión / A mí no me líe

No podía saberse pero se sabía

Por Javier Ancín 11 septiembre, 2020 - 9:32

 Manden a tomar viento la ideología y céntrense en lo importante, tomar medidas sanitarias para problemas sanitarios.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. aplaude junto a la bancada socialista, la vicepresidenta Carmen Calvo y el vicepresidente Pablo Iglesias. EUROPA PRESS / POOL
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. aplaude junto a la bancada socialista, la vicepresidenta Carmen Calvo y el vicepresidente Pablo Iglesias. EUROPA PRESS / POOL

Adanismo. Dice la rae la RAE -el diccionario de toda la vida, vamos- que es el hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente.

Creemos que somos especiales y todo ha pasado ya antes que nosotros lo vivamos. Dicho de otra forma, está todo inventado. Claro que ha habido otras pandemias y claro que ha habido otras formas de enfrentarse a ellas. Hoy y ayer.

Esto va por los defensores del gobierno de Sánchez e Iglesias, esa recua de fanáticos feligreses que tiene mi izquierdita por votantes, que lo ha hecho muy mal pero que nos quieren convencer de que todo lo ha hecho muy bien porque nunca nadie se ha enfrentado a una enfermedad.

Con enfrentar quiero decir gestionar. Con gestionar quiero decir a hacer algo más que echarle la culpa de todo a Madrid y de, yo al menos, no recordar otra medida ‘sanitaria’ estrella que un pacto entre el PSOE y el partido de la eta por la que acordaban derogar la reforma laboral.

¿Era eficaz esa reforma? Qué más da. Era del PP, por lo tanto para mi izquierdita, no, rotundo, aunque haya creado empleo y sea en ella en la que se apoyan los erte de los que sacan pecho y por los que todavía no nos hemos ido definitivamente al guano.

¿Pero qué tiene que ver esta medida con una crisis sanitaria?, me preguntaba un conocido el otro día cuando se lo comentaba por si él recordaba algo diferente. Nada, ese es el problema, que solo nos han ofrecido ideología para curarnos, por eso somos también en está segunda oleada el país con los datos más delirantes de contagios.

No podía saberse, todo es nuevo, nadie antes ha pasado estando en el gobierno por el escenario de la propagación de una enfermedad desconocida hasta entonces, se excusan. Bueno, a ver, el Covid tampoco es tan desconocido, que técnicamente se le conoce por SARS-CoV-2 para diferenciarlo del SARS-CoV-1, que básicamente es la misma enfermedad, vamos, Severe acute respiratory syndrome coronavirus, traducido como coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave, pero una hoy y la primera en 2003. Adanismo.

Leía estos días un libro de artículos de Umberto Eco, ‘Cómo viajar con un salmón’, y me topé con uno de título curioso: Cómo evitar las enfermedades contagiosas. Era de 1985 y trataba del SIDA.

Además de chotearse un poco de la psicosis de los del gorrito de papel de plata de la época que creían poder contagiarse por cualquier vía, dando sus propias recomendaciones locas, ‘Evitar encontrarse en zonas atacadas por cabezas nucleares: ante la visión del hongo atómico tiende uno a llevarse las manos a la boca (¡sin habérselas lavado!), murmurando ¡Dios mío!’, terminaba con un demoledor párrafo leído hoy. “De esta campaña sanitaria deberían ocuparse las autoridades en vez de crear escándalos sobre otros problemas cuya solución podría aplazarse”.

Pues eso, autoridades, déjense de chorradas y de monsergas y de excusas, es que no podía saberse, es la primera vez, nunca jamás en la vida nos habíamos enfrentado a una enfermedad desconocida... y de ideología, manden a tomar viento la ideología, y céntrense en lo importante, tomar medidas sanitarias para problemas sanitarios. O dimitan si no saben cómo hacerlo, que eso siempre es sano en política, y que pase el siguiente, que, quién sabe, quizás lo maneje mejor. Y eso es todo.


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No podía saberse pero se sabía