Opinión / A mí no me líe

Podemos confiesa que utiliza el acoso sexual

Por Javier Ancín 23 octubre, 2020 - 9:20

No es la primera vez que desde el partido de Pablo Iglesias recurren a la aniquilación de la persona para intentar solucionar sus problemas.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, acompañado de los candidatos navarros en un acto electoral en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, acompañado de los candidatos navarros en un acto electoral en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

El ruido todo lo tapa... vivimos en la dictadura del ruido, del alboroto extremo. La realidad parece una tele de las antiguas mal sintonizada, rugiendo como una sartén en mitad de una fritanga cuando no había canal analógico ajustado

La primera vez que conseguí un trabajo, llegué a la oficina, me presentaron mi mesa, me senté y se me asignó una tarea. Cuando la concluí, esperé con las dos manos sobre los papeles a que me fuera asignada otra. Al verme en esa postura silenciosa, mi jefa se acercó y me llevé la primera bronca laboral de mi vida. Que sea la última vez que te veo sin hacer nada, me dijo, si no tienes algo que hacer, te lo inventas. 

Capté el mensaje y nunca más me volví a llevar un rapapolvos igual. Cuando no tenía nada que hacer porque a veces no hay nada que hacer, me lo inventaba. 

Cada vez que veía acercarse a aquella jefa y tenía mis cosas al día, movía los papeles como si buscara algo en ellos, bufaba mucho negando la cabeza, fingiendo estar agobiado con algún aspecto difícil de resolver, o clicaba frenéticamente en el botón del ratón sobre el vacío. Cuando más ruido y menos silencio más tranquila estaba mi jefa, pues tome bulla, la que quiera. 

Aquello se me fue de las manos porque al final, aburrido, ya jugaba a la exageración por la exageración. Por ver ver si seguía colando el nuevo atributo que sumaba al teatrillo, en uno de esos paseos de mi jefa por entre las mesas, llegué a golpear el monitor del ordenador con la mano, como si estuviera despachurrado el trasto. Llené de más follón el follón, pero nunca sospechó nada. Cuanto más ruido, más feliz era, más sonrisas esbozaba, más creía que todo funcionaba ala perfección en su empresa. La realidad era que cuanto más follón menos cosas estábamos haciendo.

Yo me fui antes pero me contaron los antiguos compañeros que con tanto ruido, no se enteró de que la estructura estaba crujiendo y cuando quiso ser consciente, el negocio ya se había derrumbado. No escuchó ni el estruendo que hizo todo al caer, solo despertó cuando la oficina fue una escombrera irrecuperable.

Pensaba en ello ayer, cuando entre tanto ruido surgió una noticia que pasará inadvertida para la mayoría de la sociedad y que es de una gravedad extrema. 

Podemos reconoce que la acusación por acoso sexual que expuso como motivo para despedir a uno de sus trabajadores, el jefe de su equipo de abogados que denunció irregularidades económicas en el partido, era falsa.

A mí que el partido del vicepresidente del gobierno intente destruir a una persona concreta con la acusación falsa de cometer un delito tan grave como el acoso sexual, que siempre deja la sombra de la sospecha aunque consiga demostrar su inocencia, me parece como para que se haga el silencio y lo conozca todo el mundo... pero no pasará nada. 

Y no es la primera vez que desde el partido de Pablo Iglesias recurren a la aniquilación de la persona para intentar solucionar sus problemas. Empieza a ser costumbre en ese partido en vez de asumir sus errores despedazar a la persona que los denuncia

Ah, el jaleo... más eficaz que una losa de hormigón. Lo importante siempre queda tapado por el ruido. Y eso es todo.


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