Opinión / A mí no me líe

Navarra no se toca... se le mete mano

Por Javier Ancín 05 abril, 2019 - 9:28

Dice Uxue Barkos, es decir, el Geroa Bai, es decir, el PNV, es decir Urkullu... que Navarra no se toca. Esto es lo que ha elegido para las fotografías y los mítines, sobre fondo rojo, el nacionalismo vasco: Navarra no se toca. ¿Navarra no se toca? Veamos.

Uxue Barkos presenta al candidato del PNV (Geroa Bai) al Congreso de los Diputados Koldo Martínez. PABLO LASAOSA
Uxue Barkos presenta al candidato del PNV (Geroa Bai) al Congreso de los Diputados Koldo Martínez. PABLO LASAOSA

El eslogan es, cuando menos, confuso. ¿No nos tocamos los navarros? Que nos digan que no nos tocamos los que arrastran esa fama de que se reproducen por esporas es solo una fórmula de encender el ventilador y repartir vergüenzas a escote. Con lo sano que es tocarse... anímense, conciudadanos, que no produce ceguera ni te salen granos. Lo de los granos es más cuestión del chocolate y sobre todo, de los embutidos. Que no te engañen. Tocarse relaja el ambiente y las meninges, precisamente lo que no quieren los nacionalistas vascos: relax. Ellos necesitan tensión, cabreo, mala leche. Solo en un río hirviendo de Mérida se puede criar su pescadito identitario. Solo de un río revuelto y pestilente podrían sacar tajada estos arrantzales de almas.

El nacionalismo vasco, es decir, Uxue Barkos, es decir, el Geroa Bai, es decir, el PNV, es decir Urkullu dice que Navarra no se toca... quizás sea verdad. Yo qué sé... quizás sea verdad porque lo que están haciendo desde hace años no es tocarla sino meterle mano.

Tanto cartelito morado a la entrada de Pamplona, y no sé cuántos pueblos más, para meternos mano a la mayoría de la población sin nuestro consentimiento. Navarra no se toca, a Navarra el nacionalismo vasco le toca el culo... y los cojones. Mucho.

Decía Tierno Galván, un político muy célebre pero muy mentiroso también (consiguió pasar al imaginario colectivo como viejo profesor, cuando la realidad es que se murió con solo 67 años), que las promesas electorales están para incumplirlas.

Uxue ha dado un paso más, ha desbordado ese axioma, un eusko plus ultra... Se ha caído por los dos lados de la cama a la vez, así de mórbido es el nacionalismo vasco: no se han celebrado las eleciones y ya está incumpliendo su lema. Navarra no se toca... porque la tienen más sobada que esos melones amontonados en verano a los que les aprietan los extremos cualquier paisano que se acerca a llevarse uno.

El nacionalismo vasco ha empezado esta campaña a tocar Navarra por su eslabón más débil: la infancia. Se han metido en las aulas para tocar niños, sin el consentimiento de los padres, y decirles, pringarlos en realidad, con la idea de que su idioma, ese idioma ideológico, de partido, el euskera baturra, con dos erres, es indisoluble de la ikurriña. Euskera, ikurriña y nacionalismo vasco, uno y trino, te ha tocado, como a quien le toca una enfermedad o una plaga bíblica. No hay euskera sin ikurriña ni ikurriña sin euskera.

Tierno Galván no se tocaba, se colocaba... y al loro. Madrid siempre nos ha llevado décadas de ventaja. En el concierto homenaje que montaron tras el entierro del legendario alcalde de Madrid tocó Barricada, por cierto. Madrid es de todos, el euskera solo del nacionalismo vasco. ¿Qué por qué algunos pasamos del euskera... ? porque no somos nacionalistas vascos. Así de fácil.

Leo que Falange usó esa misma frase para evitar que la momia de Franco (que tiene el culo blanco porque su mujer, lo lava con Ariel...) fuera sacada de Cuelgamuros: El Valle no se toca. Navarra no se toca. El Valle no se toca. Navarra no se toca. Los extremos se tocan... y los dos, falange y el nacionalismo vasco, apestan a lo mismo: a viejo, a cerrado, a rancio, a pasado. Y eso es todo.


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