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Opinión / A mí no me líe

El gobierno de Navarra tira vacunas a la basura

Por Javier Ancín 20 enero, 2021 - 10:02

Y así llegamos hasta aquí, sin saber ni dónde ni por qué ni cuándo ni nada sobre contagios y transmisiones, trampeando y moviendo el gobierno papeles frenéticamente, como pollos sin cabeza, como los malos estudiantes o los trabajadores mediocres, 

La Presidente del Gobierno de Navarra, María Chivite, habla con el portavoz del PSN, Ramón Alzorriz en el pleno del parlamento. MIGUEL OSÉS
La Presidente del Gobierno de Navarra, María Chivite, habla con el portavoz del PSN, Ramón Alzorriz en el pleno del parlamento. MIGUEL OSÉS

Llegamos hasta aquí sin un plan. Más allá de medidas cosméticas, dictadas más por la arbitrariedad que por la ciencia, para que no les acusen de inacción de te abro y te cierro más o menos los bares, ahora está permitido apoyarse en la barra, ahora no, ahora los vacío porque me da la gana; los parques infantiles reducidos ridículamente de aforo o te quito el agua a las fuentes sin evidencia científica alguna, no han hecho nada de provecho.

Aún recuerdo al principio de la pandemia cuando desde la radio nos bombardeaba el Gobierno de Navarra con cuñas de no uséis mascarillas, no sirven de nada, las mascarillas son para los sanitarios. Sin explicarnos tampoco por qué de esa metedura de pata, un día las hicieron obligatorias y desaparecieron esas cuñas de radio pagadas con nuestro dinero por Txibite. Ahora son imprescindibles. Se les llega a meter en la cabeza que tal o cual color favorece la transmisión del virus y nos hubieran impedido usarlo. Desde hoy quedan prohibidas las prendas de tono verde y solo se podrá usar el rojo.

Y como a falta de evidencia concreta en la que basarse siempre tuvieron a mano el sintagma de los expertos, que nadie supo quienes eran porque no eran nadie, no existieron, pues le harían responsables a ellos de esa nueva medida colorista y santas pascuas. Los expertos dicen que el color rojo pues color rojo, no hay más que hablar. A ver quién es el facha que se opone a la palabra de los expertos.

Y así llegamos hasta aquí, decía, sin saber ni dónde ni por qué ni cuándo ni nada sobre contagios y transmisiones, trampeando y moviendo el gobierno papeles frenéticamente, como pollos sin cabeza, como los malos estudiantes o los trabajadores mediocres, que intentan hacer ver que hacen mucho porque resoplan a cada instante. Este debe de ser un trabajador eficaz porque se le ve agobiado, pensaría la gente, o eso pensaron desde le gobierno que pensaría la gente.

Nos encerraron dos meses para poner orden y generaron más caos, más ansiedad, más angustia, más miedo y no resolvieron nada. Del mismo modo que nos encerraron nos volvieron a sacar a la calle y como no tenían tampoco nada preparado la cosa se les volvió a ir de las manos. Normal.

Y surgieron las vacunas, vacunas que el gobierno ya había repartido veinte veces en veinte planes inexistentes cuando no habían sido ni creadas. Sánchez salía reiteradamente al atril desde donde miente a contarnos unas cuantas veces que él tenía un plan, plan de vacunación nacional, confiad en mí, pardillos, le faltó añadir, y cuando hubo que ponerlas, volvió a no haber nada, ningún criterio. Le pusieron desde Moncloa a dos cajas de Pfizer una pegatina con el logo del gobierno y con eso ya pensaron que estaba hecho el trabajo... propagandístico.

Cogorzabernanza, es decir, un desmadre de sálvese quien pueda y hombre hetero el último. Quien podía saberlo, que todo también era una mentira, que no hay nada diseñado y que improvisan porque improvisar es lo único que saben hacer.

Coronalzórriz con su verbo atropelladamente florido, de Floid, y con esa imagen de náufrago existencial que se nos ha dejado, salió en Navarra y lo volvió a soltar, lo del plan, como si por invocarlo las vacunas fueran a ponerse solas y en orden. Tenemos un plan, no sabemos explicarlo pero lo tenemos y quien dude de nuestro plan, es un facha.

Y el plan no apareció, claro. Es imposible que aparezca un fantasma, salvo que te llames Coronalzorriz, llegando al punto demencial que ayer nos enteramos de que tiraron dosis de las vacunas porque les sobraban.

Así, como lo leen, un bien escasísimo como la vacuna, que todo el mundo se está peleando por un vial más, al Gobierno de Navarra por no llevar al menos un puñetero excel donde casar las dosis que tienes con las personas que vas a vacunar con esas dosis que acabas de descongelar, le sobran y las tira a la basura. Txibite ha vacunado antes el vertedero que a los sanitarios. Y eso es todo


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