Opinión / A mí no me líe

El 'nafarroa coñez' aburre a las ovejas latxas y Santos Cerdán a las merinas

Por Javier Ancín 25 octubre, 2019 - 8:26

Dice Fernando Savater que el aburrimiento es la explicación principal de por qué la historia está tan llena de atrocidad.

El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sanchez, durante su acto político en Pamplona acompañado de María Chivite y Santos Cerdán. PABLO LASAOSA
El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sanchez, durante su acto político en Pamplona acompañado de María Chivite y Santos Cerdán. PABLO LASAOSA

Nos aburrimos de todo. Yo, por ejemplo, en las aplicaciones de emisoras radio del móvil, las tengo configuradas con Albacete, Zamora y Soria para que en las desconexiones regionales no me fastidien con la política Navarra, que me aburre soberanamente. Qué tranquilos viven en otras lugares... qué bien se vive en otros lugares más sosegados.

Dice Fernando Savater que el aburrimiento es la explicación principal de por qué la historia está tan llena de atrocidad. Quizás sea esa la explicación al problema indepe en Cataluña. Los putos críos pijos catalanes se han aburrido de las comodidades y andan dándole fuego a su ciudad y a su futuro, persiguiendo unicornios infectados todos de rabia. La juventud mimada barcelonesa está harta de la prosperidad. Y andan destrozándolo todo como si los escombros fueran un paraíso tibio en el que descansar en invierno, cuando llueva, porque lloverá, y mucho.

El drama es que no valoramos el agua caliente hasta que se rompe la caldera y ya no tenemos agua caliente. Cuando esos niñatos se aburran de ducharse con agua fría a cielo abierto,  a lo mejor se arreglan las cosas, hasta entonces, parece difícil que eso ocurra.

Nos aburrimos de todo. Hasta de parecer presentables.

Santos Cerdán, por ejemplo, el del PSN, que el único mérito que ha tenido en su vida este mediocre es jugar a la lotería de ser el cochero de Sánchez, cuando a Sánchez lo echaron del PSOE dejándolo sin enterrar, se ha cansado de ser un chófer y ahora solo es un político grasiento que se piensa estadista.

Llamó fascista al único parlamentario que me ha llamado la atención por su nivel intelectual en todo este tiempo que ando enredando por las cosas de la política, Iñaki Iriarte. Hace falta ser cenutrio... e impresentable. Menudo mangarrán, Cerdán.

Con políticos de casi todos los partidos me he tomado copas porque aún estamos en la edad, o sea, vivos, pero con el único que me he juntado una vez a tomar un café y charlar de historia, filosofía, cine, literatura... de todo menos de política, ha sido con Iriarte. Con Cerdán no iría ni a repostar su Volvo todo terreno que dice su declaración de bienes en la web del PSOE que tiene. Como se entere la cría loca de las coletas que conduce un trasto tan contaminante que, según leo en internet, tiene en su versión básica 240 cv, lo corre a gorrazos por anti ecologista, por insostenible, de aquí hasta Cortes y más allá. Cerdán... ay, Cerdán... como dicen Los Planetas en una de sus canciones, Santos que yo te pinté, demonios se tienen que volver. Y tú te has vuelto uno muy gordo.

Aburrimiento... decíamos.

Los aberchándales, por ejemplo, se han aburrido hasta del Nafarroa Coñez, que fueron cuatro y el del tambor al de la semana pasada en Tudela. Por no ir, no fueron ni los críos habituales a pillarse el cebollazo del siglo y acabar con un coma etílico, perdón, koma, en el hospital más cercano.

Cómo debió ser el fracaso de extraordinario para que salieran al día siguiente desde la organización a reconocer que fue un fracaso y que a ver si se aflojaban la faltriquera los baskitos, dando hasta número de cuenta para que se retrataran, que mucho te quiero txakurrico, pero pan poquico. Solo les faltó el tópico de no seáis ratas, joder, como los (indepes) catalanes.

De pedir dinero, porque hay que ver lo que les gusta pedir dinero, los aberchándales no se aburren. Y eso es todo.


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