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Opinión / A mí no me líe

Las mujeres de derechas no son mujeres

Por Javier Ancín 26 septiembre, 2022 - 10:05

Anda el feminismo oficial español, estatal más bien, que español no les gusta, les incomoda la palabra, mudito. Mudito y atronadoramente mudito, que el ruido que montan para disimular el mutismo es otra forma de silencio.

Feminismo estatal callado contra un régimen del que cobra -el feminismo estatal cobra de cualquier lado mientras cobre, que es de eso de lo que se trata, que a la política no han venido a pasar penurias- que masacra a sus mujeres valientes, levantadas porque las matan en las comisarías por enseñar un poco el pelo.

Silencio, desde Podemos Bernarda Alba ha decretado silencio. Ni declaraciones en todas sus teles, que básicamente son todas, ni manifestaciones de apoyo. Cero. Un tuit tan genérico que no compromete a nada, que lo mismo sirve contra el consumo de carne, el cambio climático o el secular drama de las focas en Canadá o el de las ballenas en Japón y silencio. A callar se ha dicho.

Lorca tenía muy bien caladas a las mujeres como Irene Montero, ministra de eso de la igualdad de la mujer que da igual porque en realidad la defensa de la mujer es lo de menos para la izquierda. A la ministra Montero y por extensión a la izquierda lo que le interesa es controlar a la mujer, reducirla a un grupo homogéneo que les vote. Todas del mismo luto, todas del mismo color, todas bajo el sometimiento a los deseos de Bernarda Alba.

Fuera del compacto rebaño no puedes ser mujer, solo monigote, capacico de las hostias. Fuera de la casa con los postigos cerrados pueden nuestros hombres rojos soltarse, sacar el machista que llevan dentro, porque la izquierda es profundamente machista. O me votas o te destrozo. O comulgas mis santas formas laicas o te lincho, hago que te linchen, te expongo en la plaza pública para que acaben contigo. Solo puedes ser mujer si eres lo que yo quiero que seas. Solo puedes ser considerada mujer si eres de izquierda.

Lastra, la que en vez de cogerse una baja médica por un embarazo de riesgo optó por dimitir de su cargo en el PSOE, renunciando a sus derechos como trabajadora -vaya con la heroica lucha feminista estatal-, lo hizo hace unas semanas con Laura Pausini porque no quiso cantar una canción en un programa de la tele.

La subió a Tuiter y tocó el silbato. Destruidla, hienas, ahí la tenéis, no es una mujer porque no quiere cantar una canción que es de izquierda. Tenéis bula para sacar el machito que lleváis dentro, izquierdistas. Y lo sacaron, joder... con saña, como ayer lo sacó Lo País ilustrando la noticia de las elecciones de Italia con una fotografía de la nueva presidenta, que se llama Meloni, sujetando dos melones a la altura de sus tetas.

Primera mujer en la historia de Italia que llega a la presidencia y la izquierda no es que no lo celebre, es que hace chistes con su apellido. Chistes chuscos que ya no se escuchan ni en la calle, ni en los sucios baños de tíos pringosos. Chistes de otra época, chistes de otro siglo. Chistes que ya solo pueden salir de la izquierda contra mujeres de la derecha.

Es fascista, dicen. Oye, que lo será, que yo no sigo la política italiana, ¿pero eso ya la invalida como mujer, ya no es una mujer, ya se le puede atacar de forma machista por ser una mujer y hacer burlas zafias hasta con su apellido? Y callan... silencio. Solo puedes ser mujer si eres hija de Bernarda Montero o de Lastra Alba.

Pero entonces vuestra lucha feminista no es a favor de las mujeres, las mujeres son solo la excusa, vuestra lucha es una lucha ideológica. Preferís a un Coronalzorriz de izquierda que a una mujer de derecha, por ejemplo. Y eso es todo.


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Las mujeres de derechas no son mujeres