Opinión / A mí no me líe

Manipular los recuerdos

Por Javier Ancín 03 julio, 2020 - 10:29

 Eso mi izquierdita lo sabe desde hace mucho, que los recuerdos son muy fáciles de manipular, por eso siempre anda enredando con la memoria, por eso su prioridad es controlar a toda costa la educación y los medios.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto institucional.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto institucional.

La verdad es que olvidamos pronto. Lo que queda es lo que llaman relato. El individual nos lo creamos nosotros, el general nos lo implantan en la cabeza de una u otra manera los relatores oficiales, un poco como en la peli de Schwarzenegger, Desafío Total, o si lo queréis vestir de más cultureta, con la misma idea de los recuerdos implantados artificialmente también juega en Abre los ojos Amenabar. Orsoncito lo llamaba Pumares. Je

Qué cabrón Pumares... Lo vio venir de lejos el medio bluf en el que se ha quedado su carrera, con lo que lo subieron a los cielos al principio, cuanto chotearse del joven director era poco más o menos que un sacrilegio. Pero eso es otra historia. En cualquier caso Tesis, que aún recuerdo verla de estreno en los cines Yamaguchi -a lo mejor fue en los Golem Bayona, yo qué sé-, de chiripa, fue un peliculón.

Volvamos. Los recuerdos, la manipulación. Eso mi izquierdita lo sabe desde hace mucho, que los recuerdos son muy fáciles de manipular, por eso siempre anda enredando con la memoria, por eso su prioridad es controlar a toda costa la educación y los medios.

Mientras la derecha está preocupada por... ¿qué es lo que realmente le preocupa a la derecha, siempre a rebufo, sin una estrategia clara, a la defensiva, únicamente dedicada a echar agua a las idas de olla de mi izquierdita, a ver si al menos las rebaja un poco?, a la izquierda solo le preocupa crear granjas de votantes. Cuantas más, mejor. Ellos sí que lo tienen claro.

Si controlas esos dos puntos de acceso a la información del populacho, controlas los recuerdos. Es decir, implantas lo que quieres en las cabecicas de la mayoría, a tu gusto, y a vivir, porque si controlas los recuerdos, controlas el presente y sobre todo el futuro, que es donde están tus votos. O dicho de una forma más realista, tu sueldo y el de tus hijos.

No vamos a olvidarnos nunca, dicen los enamorados adolescentes que tienen que separarse cuando acaba el veraneo y vuelven a sus casas. Y dejan de recordarse en dos días. Al principio de internet busqué a un rollete adolescente de un verano en Inglaterra. Uno de esos de no vamos a olvidarnos nunca. Cuando la encontré y le mande un mail, no se acordaba de quién era yo. Menudo chasco de realidad me llevé. La memoría es de un selectivo sorprendente.

Hace dos meses, tres... ya me bailan hasta las cifras, estábamos encerrados a cal y canto y yo solo me acuerdo ya de las carreras que me echaba todos los días en el garaje y de la sensación de que pasaba muchas tardes tumbado leyendo en la cama, aunque tampoco lo digo con mucha convicción, porque a lo mejor no fueron tantas o solo fueron unos días o en realidad solo unas pocas horas. ¿Murió gente o solo fue un sueño entre aplauso y aplauso en los balcones, entre canción hortera y canción hortera? Dentro de un año pocos recordaremos a los muertos, para variar.

Escribió hace 30 años es filósofo gabacho Jean-François Revel, en su obra El conocimiento inútil, que la primera de las fuerzas que mueven el mundo es la mentira. Nadie va a sacar intentando desmontar su entramado de trolas, su relato, con verdades a Sánchez de la Moncloa. Por eso Sánchez y su PSOE mienten todo el rato -en Navarra tenemos a Coronalzórriz como máximo exponente de esa doctrina sanchista-, no tanto porque da igual sino porque les funciona. Y eso es todo.


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