Opinión / A mí no me líe

El mayor enemigo del euskera se llama Joseba

Por Javier Ancín 26 Octubre, 2018 - 9:18

Que al alcalde Asirón, que rima con ficción, la realidad le importa tres gónadas, lo dejó claro desde el comienzo de su mandato/womandato.

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron. MIGUEL OSÉS
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron. MIGUEL OSÉS

Empezó fuerte la legislatura, haciéndose retratar por un colega suyo batasuno guapo y apuesto y bello -la típica foto trucada para el Tinder caza incautos- en un cuadro absurdo que pagamos todos por, si mal no recuerdo, más de 50.000 euracos. Nos salen caras las operaciones de estética virtuales del alcalde, la virgen. Meta gripa tripa, coño, como hacemos los demás.

Al lío. Asirón, que la ha vuelto a hacer. No tiene problemas Pamplona, pues hala, uno más. El alcalde le ha dado por poner todo en el idioma de su ideología: el vasco.

Que el 95% de los habitantes de Pamplona de vasco solo sepan decir ‘es cara la kakatua’ no es ningún problema para el alcalde. Básicamente utiliza un viejo proverbio del que con solo su enunciado seguro que todos caen de qué se trata. Ahí vamos, el mítico "que se jodan".

El vasco delante, como el burro, para que no se espante, y las contrataciones de empresas que quieran trabajar con el ayuntamiento, también en vasco, por el mismo precepto, el "que se jodan".  El 5% a chupar del bote y el resto a pagarles las merendolak.

Algún día habrá que hablar de que el euskera es el traje del emperador que está con el ciruelo al aire, es decir... cómo cojones un idioma que no se habla, porque a la gente no le da la real y republicana gana, recuerden, puede ser el nuestrrrrrrrro, con muchas erres, sobre todos los demás idiomas, que básicamente es uno, el romance navarro evolucionado de toda la vida de Dios y que ahora es universal y no pertenece a tribu alguna: 500 millones de hablantes y subiendo.

El euskera es el puto curling de la Eurosport en las olimpiadas de invierno, no me jodas. Lo ves un rato, te descojonas, pero luego en vez de coger la escoba, te pillas las tablas y a Astún. Qué barra Rita, yo al remonte, al telesilla.

Crear la ficción de que en Pamplona se habla vasco rotulando todo en euskera con letras gordas, lo primerico, es una absurdez más propia de adolescentes que de cargos públicos y cargas públicas. Me ha recordado a un chalado que tuve en clase de BUP que en su carpeta clasificadora guardada una foto de Claudia Schiffer posando para un catálogo de bikinis de Mango (esto sí que es memoria histórica, cabrones) e iba diciendo por las aulas que era su novia.

Asirón, como ha estado con un chino hace poco, perdón, txino, a lo mejor le ha prometido que para cuando vuelva el año que viene aquí, hablamos todos mandarín más perfecto que el tipo de los sobres de hacer flanes. Yo creo que hasta tiene un plan, rotularlo todo en chino, perdón, txino, como con el euskera y a tomar por cu... lo, que es como los chinos, perdón, txinos, llaman al trabajo, al curro bien hecho. Pamplona la primera ciudad bilingüe txino-vasco, del mundo. Lo veo.

(Con bilingüe tenía algo, pero no recuerdo.... ah, sí, inauguro los párrafos dedicados a comunicarme con mis amados lectores. Pueden saltárselo el resto. Bilingüismo, copón, que últimamente me dicen los de la cuadrilla, esos cabrones que luego me los hacen recitar subido en una silla las cenas de los jueves que me pillan por la sociedad, que estás vago y ya no me dedicas poesías. Te voy a dar un tema: el euskera ya no es un alicate, ahora es un destornillador de estrella tan desgastado que ya no aprieta ni el tornillo que os falta a los que lo defendéis por encima de todas las kosas. Te doy dos horas. Proceda. Y no kopie, que le veo)

No tengo ni puta idea dónde estamos a estas alturas, pero el otro día me mandaron desde la vieja Irroña a mi retiro dorado unas fotos de una publicación en euskera hecha con papel de revista del corazón y lo quería comentar, de los de mucho brilli-brilli, de los caros. Escudicos oficiales incluidos que dejan claro quién paga la juerga –usted, contribuyente- con la práctica totalidad de los artículos en español. Así de desquiciado está ya el asunto, que como Barkos solo subvenciona medios en vasco, y como aquí no lo habla ni kristo, hay que buscarse la vida para el trinque como sea..

El primer artículo, no pude leer más, por el descojono, era de una buena mujer que nos contaba que le gustaba mucho el vasco pero se lamentaba de que no había tenido la oportunidad de aprenderlo estos últimos cincuenta años. Cincuenta. 50. L. Pobre... puto Franco.

Poco más o menos como Anasagasti, ese jubilado del peneuve (que más quisiera) que ha cambiado la ensaimada por el embudo en la cabeza, que tampoco habla ni papa de vasco -Aita creo que sí sabe decir. Tortilla de aitas con cebolla creo que pedía en el bar del senado por lo que me contaron cuando lo visté-, al que ya solo le hace caso el cejijunto de Huarte, y que se le va la pinza hasta Kuenka. Entre sus últimas hazañas está llamarles ñoñostiarras a los seguidores de la Real. Esta contento con Anasagasti el alcalde donostiarra de su partido, Goya, que rima con... dejémoslo. (Peneuve, no me he podido resistir)

¿Conclusión? La de siempre, pero con variantes nuevas. Pamplona, perdón, Irroña, está para encerrar, el morroskiko de Huarte el año que viene más le vale no venir por aquí, por Sanse, con esos amigos antidonostiarras que tiene, se vaya a remojar el pinrel a la playa de Oricain y Asirón, dimisión, un clásico, que rima con... joder que largo me ha quedado esto y por supuesto con y eso es todo.


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