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Opinión / A mí no me líe

La mano de Irulegui al final era un cazo

Por Javier Ancín 18 noviembre, 2022 - 9:58

Euskaltxandría, aprovechando el hallazgo de un flequillo aberchandal metálico de hace 2000 años, pide la oficialidad del euskera en toda Navarra, es decir, condena a la inmensa mayoría de los navarros.

Imagenes de la pieza, antes de su extraccion. SC.Aranzadi.

La tranquilidad, la tranquilidad es lo que más se busca. Miro el hipnótico borboteo de las lentejas hirviendo en la cazuela y no puedo sentir más paz. Ser amo de casa, un sencillo jubilado, es de las mejores casas que hay en el mundo.

El silencio... o mejor, envolverse en el ruido blanco de la campana extractora es pura vida. Relax como de siesta de bebé. No puedo sentir más felicidad, aquí, apartado del mundo, cociendo un potaje, cortando el chorizo para verterlo en el momento preciso para que suelte parte del pimentón, que la grasa extienda su película sobre la legumbre, tiñéndola de sabor, sin que se pierda ni la esencia del embutido ni de las lentejas. Es maravilloso el espectáculo, el universo, la existencia concentrada en un puchero.

Bip, Bip... WhatsApp de un conocido aberchandal, todos tenemos nuestras contradicciones. ‘Navarro -en San Sebastián me llaman navarro-, ¿te ha gustado la ekintza?’ Y muchos emoticonos de risa, los de los lagrimones. Y me cuela un enlace del Boletín Oficial del Noticias para rematarlo.

Anda, mira. Qué coordinación más buena. Oye, diseño perfecto. Manejo magistral de los tiempos, como el futbolista especializado en los remates de cabeza. No se les puede negar que estas operaciones saben hacerlas. De diez, tú.

Salta la sorpresa en el Stadium Gal de Irún. Euskaltxandría, aprovechando el hallazgo de un flequillo aberchandal metálico de hace 2000 años, pide la oficialidad del euskera en toda Navarra, es decir, condena a la inmensa mayoría de los navarros a no poder acceder a un puesto en la administración de su propia comunidad porque desconoce ese idioma. Habrá que seguir exportando boronos guipuchis para colocarlos en la administración de Navarra, que ya no sabían los aberchándales qué hacer con el excedente que tenían al otro lado de la muga.

Vaya, qué contrariedad, una vez más vemos que la función de ese idioma en Navarra más que comunicativa es ideológica. Para ser funcionario o conoces una lengua extremadamente minoritaria en la sociedad navarra o fuera.

En fin... ya no es mi problema, yo sigo con mis lentejas, mirando al mar. Es un lujo poder cocinar mirando al mar. Las he probado y me han quedado de chuparse los dedos, en su punto exacto de sal. No son langostinos pero estas no las perdona ni un sindicalista. El toque de laurel también les ha dado una gracia muy sabrosa. Los que vivimos en San Sebastián no sabéis cómo nos divierte que todo esto se pueda hacer sin poner un duro, que lo aberchándales navarros en vez de pedir un precio y venderla, han regalado Navarra... gratis. Gra-tis.

O como me dijo otro conocido aberchándal guipuchi, qué coño gratis, ¡ganado dinero! Que aún pagarán los impuestos de la pasta que saquen de la administración de Navarra, es decir, de los tributos de los trabajadores navarros, en Guipúzcoa, a ver si piensas que se van a empadronar en la Chantrea, chaval.

Está preciosa San Sebastián. Y más que lo va a estar, que aún tendremos más euros para mejorarla gracias a las políticas aberchándales que condenan Navarra. A gozar de Irroña y muchas gracias por vuestra generosidad. Si alguno pasa de visita por Donostiantián le regalo un tupper de lentejas para la vuelta y le pago un par de viajes en la montaña suiza de Igueldo. Ari, ari, ari... Txibite Lendakari. Hala, que lo disfrutéis, agurikos agitando la mano. Y eso es todo.


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La mano de Irulegui al final era un cazo