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Opinión / A mí no me líe

Maite Esporrín y la erótica socialista del ridículo

Por Javier Ancín 04 noviembre, 2022 - 10:03

Vaya por delante que yo no tengo nada contra lo fetichismos sexuales. Quien no los tenga, debería de tenerlos... pero en privado, por favor. Qué necesidad habrá de hacerlos públicos, cortándonos el desayuno a todos.

Maite Esporrín, concejal del PSN en Pamplona, durante un acto electoral con Pedro Sánchez. ARCHIVO

Lo aviso porque ayer la socialista Esporrín le dio por confesar los suyos, sin anestesia, sin avisar para poner dos rombos, incluso tres, y alejar a los niños de la tele, de los dispositivos digitales, del salón de plenos, de las sedes del PSOE, incluso, del mundo... tapándoles los oídos y los ojos. Pobres criaturas, siempre son la parte más débil de la sociedad, siempre expuestas al espanto más horrible.

A la señorita Topisto que tiene el Psoe en el Ayuntamiento de Pamplona -no tenemos suerte en nada, que nos podía haber tocado al menos Cybill Shepherd-, le dio por confesar que hay que besar por dónde pisa Sanchez, su amo, su dios, su idolatrado señor.

Y mi cabeza, que funciona como funciona -no pienses en un elefante, no pienses en un elefante, copón, joder, no- creó en mi imaginación, sin yo ordenárselo, en cinemascope, la visión de una Esporrín en el rol de sumisa vestida de latex y capullo de rosa socialista en mano para una sesión sado-maso. Si yo lo he imaginado, ustedes también, que aquí hemos venido a jugar todos.

Me dio por imaginármela, decía, a pesar de mí mismo, en la escalinata del jardín de la diputación, que es por donde entró Sanchez en el palacio de Navarra en su visita relámpago con su comitiva de cientos de miles de testosterónicos coches; besando los escalones con la misma posición que aquel jugador del Liverpool, Robbie Fowler, cuando tras meter un gol, lo celebró simulando esnifar una la raya de cal del aérea de Anfield a cuatro patas. Terrible todo, me hago cargo.

Si estuviéramos en Japón, Esporrín en vez de besar por dónde pisa, lamería los pomos que hubiera tocado Sanchez, que allí son aún más raritos para las cosas del deseo. En fin, la política foral da para lo que da. Qué quieren que le haga yo.

La erótica del poder en Navarra se nos esta quedando en algo grotesco. Ni para fantasear como hacíamos de adolescentes con aquella presidenta del parlamento de bonitas piernas, Lola Eguren, también del Psoe, nos queda ya el asunto. Para que luego digan que ningún tiempo pasado fue mejor. Ay.

Eso en mujeres. En hombres, comparen a Urralburu con Santos Cerdán, a ver si en lo estético no hemos también empeorado varios cuerpos. En el partido de la eta en cambio, es complicado quedarse entre Idigoras y Bakartzo, por poner a dos mitos eróticos del negociado aberchándal.

Dice Woody Allen en uno de sus escritos cachondos para el New Yorker, que acaban de salir recopilamos en un libro bajo el título de Gravedad cero, que “los cuerpos de las titánicas nenas de Victoria’s Secret prueban la existencia de Dios”.

La socialista besando por donde pisa Sánchez miedo me da preguntar qué demuestra. La existencia supongo que del infierno o quizás de algo más mundano, lo que decía el president Tarradellas, que en política se puede hacer de todo... menos el ridículo, señora Esporrín. Y eso es todo.


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Maite Esporrín y la erótica socialista del ridículo