Opinión / A mí no me líe

Estaciones Sonoras o el milagro de Cascante

Por Javier Ancín 18 Mayo, 2018 - 9:30

Hace un año o dos años o una vida -me bailan las fechas de un tiempo a esta parte-, mientras el mundo se me derrumbaba dentro, acabé en Cascante con Rosana y César, dos colegas cojonudos de última hora, porque habían oído que allí pasaban cosas.

Concierto de despedida de gira de Rosendo en Burlada, en los próximos días en Cascante. PABLO LASAOSA
Concierto de despedida de gira de Rosendo en Burlada, en los próximos días en Cascante. PABLO LASAOSA

¿En Cascante organizan conciertazos con las presentadoras estrella de Radio 3?, recuerdo que me lo pregunté con todo el escepticismo del mundo. ¿Virginia Díaz va a estar aquí, incluso va a pinchar como fin de fiesta?

Aquí hay algo que no me cuadra, me dije, seguro que no es verdad. Cascante es una localidad de menos de cinco mil habitantes y en mi soberbia pensé que eso no podía ser posible. Yo curro en comunicación de estos saraos y sé lo complicadísimo que es montar algo parecido con potencia de fuego, que yo siempre voy arropado por un gran ejército con misiles de todos los colores, como para que cuatro locos puedan levantarlo así, sin más. Aquí hay truco, tiene que ser imposible. No me jodas.

Me dejé llevar, pese a que no estaba en el momento más receptivo y positivo de mi vida. En realidad estaba en el peor. Cínico hasta la corrosión, especialmente cínico hasta la corrosión, y deseando destructivamente que todo a mi alrededor fuera un desastre para poder decir a quien me quisiera escuchar, ¿ves?, te lo dije, no debimos haber venido hasta aquí porque aquí tampoco hay nada.

Lo malo, lo bueno en realidad, es que como profeta no tengo precio, y mejor así, porque no doy ni una. Desembarcamos en el patio de las escuelas viejas y se obró el milagro. Llevaban un día y pico de juerga para cuando nosotros llegamos a la playa. Salió León Benavente -los había visto en Granada pero quizás porque pensar en aquel viaje me producía melancolía, tenía un recuerdo neutro, tirando a flojete, de ellos-, y en Cascante lo incendieron todo desde la primera nota.

¿Pero esto qué es?, me pellizcaba mientras lo pensaba. Copón, pero si este es el mejor directo que he visto en todo este porrón de conciertos que llevo este año... y fui saliendo de mi gruta mental y la gocé... como un crío esperando a los reyes magos, o mejor, mirándolos desde abajo en sus carrozas en la cabalgata. Bestial.

Luego le tocó el turno a Sidonie... y de los diez o doce conciertos que les he disfrutado, desde Pamplona a Donosti, pasando por Madrid o Sevilla, creo que es en el que más a gusto los he sentido, más desparramados pero a la vez con un sonido completamente ajustado, perfecto, ha tenido. Una fiesta sin fin, una marmita repleta hasta al borde de la pócima secreta de la felicidad. No podía ser estar disfrutando de ese prodigio... pero lo estaba haciendo. No sabía qué había pasado pero estaba pasando. Me las canté todas... Y hasta me hice los coros, yo creo. Y cuando se terminó y yo ya estaba delirando a dos metros sobre la tierra, Virginia Díaz me puso todas las canciones de mi vida, a todo trapo, como un cañonazo de cierzo en las velas para llegar al infinito del horizonte.

Aquella noche sentí por primera vez que hacia pie en el fondo, después de meses de naufragio, y que pegaba un buen arreón, por fin, hacia arriba. Los magos de Radio Cierzo, que levantan las Estaciones Sonoras, a mí me salvaron la vida.

Mañana Radio Cierzo nos regala otra Estación Sonora en Cascante con Rosendo de primer plato. Ahí es nada. Y el sábado, que es el día que voy, La habitación Roja y mis queridos Viva Suecia -los he visto también el año pasado por mil festivales y conciertos por España-, me van a seguir ayudando a salir a flote.

Y aunque el ingrato Gobierno de Navarra de Barkos este año les haya retirado injustamente la subvención, desentendiéndose de unos de los mejores festivales de esta tierra –esto lo digo yo: por apolítico y por cultural y universal-, poniéndoselo aún más difícil para seguir creando magia, lo han vuelto a hacer. Eres un puto genio, amigo Anselmo. Sois unos putos genios, equipo de Radio Cierzo.

No sabéis lo agradecido que estoy con todo lo que nos hacéis disfrutar. Navarra, a veces, sí que merece la pena... y mucho, por gente como vosotros. Gracias por vuestro milagro. Larga vida a las Estaciones Sonoras. Y eso es todo.


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