Opinión / A mí no me líe

Sánchez o el caos

Por Javier Ancín 06 mayo, 2020 - 9:56

¿A quién preferís al virus o Sánchez, fachitas? La fantasía erótica, el sueño más húmedo de todo socialista hecho realidad: una sociedad a su merced, amedrentada, para hacer con ella el bricolaje totalitario que se desee.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, protegido con mascarilla durante la visita que ha realizado a las instalaciones interiores de una empresa Hersill.
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, protegido con mascarilla durante la visita que ha realizado a las instalaciones interiores de una empresa Hersill.

Tarde o temprano el estado de alarma se levantará. Espero... No sé qué habrá cambiado dentro de una o dos o tres semanas, un mes, dos, con un virus que ha llegado para quedarse, recurrente como el de la gripe, altamente contagioso y que el gobierno podemosocialista ha renunciado a perseguirlo, a espiarlo, a conocer sus movimientos. Vamos a ciegas, no sabemos dónde está el monstruo.

Yo, que había comenzado a flaquear en mi liberalismo -quién me lo iba a decir a mi edad-, aquejado de ese mal de la socialdemocracia que me empezaba a roer los zancajos, he vuelto a vacunarme, a ver que mejor que te cuides tú, tomes tus propias  precauciones, porque el estado no va a hacerlo por ti. El estado se cuida a sí mismo. El estado no es tu madre, es tu madrastra.

La mascarilla hace un mes era una exageración, dicho por ministerio de sanidad y consejería del mismo ramo del gobierno de Navarra, que machacaba con cuñas publicitarias en radio, ‘no hace falta que os la pongáis, solo es útil para sanitarios’, que hoy prefiere olvidar porque han convertido el tapabocas en obligatorio para el trasporte urbano. Mañana será en toda la calle, ahí va mi apuesta. Si con algo tan obvio, que la mascarilla evita contagiar y contagiarse, han metido este bandazo, qué no habrán hecho con aspectos más técnicos que no han trascendido a la opinión pública.

La gente no va a desaparecer, habrá que acostumbrarse a vivir así, ya estamos todos de una u otra forma en la calle. No hay plan b. Ni a. No hay plan. Dos días saliendo y la gente se ha olvidado hasta de aplaudir. Un mes más así y aquí no se acuerda nadie ni de los muertos, solo los fachas que queréis sembrar odio, el nuevo mantra de la izquierda cuando alguien les pide responsabilidades o simplemente explicaciones.

Si no se saturan de nuevo los hospitales seguirá muriendo gente pero no le importará a nadie. Sospecho que vamos a por los 100 eternos muertos diarios como nueva normalidad. Los virus no desaparecen, se van un ratito, como la marea que baja y vuelven al poco en forma de ola. Una y otra vez. De la vacuna olvídense hasta dentro de dos o tres años... o más.

Día 53... anoto en mi cuaderno de la pandemia. Menos reunirse, manifestarse o tomarse una cerveza en un bar se puede hacer de todo: comprar, currar y pasear en soledad. La dictadura perfecta. Jodó. ¿A quién preferís al virus o Sánchez, fachitas? La fantasía erótica, el sueño más húmedo de todo socialista hecho realidad: una sociedad a su merced, amedrentada, para hacer con ella el bricolaje totalitario que se desee.

Y aprovechando la supuesta lucha contra el virus Sánchez va haciendo, contrata 300 millones de euros en material sanitario a empresas la mitad de ellas inexistentes y la otra mitad sin experiencia -amigos, favores, comisiones... yo qué sé, espero que alguien cuando esto pase lo fiscalice-, te multiplica los altos cargos suprimiendo la necesidad de que sean funcionarios, es decir, que ahora serán nombrados más a dedo si cabe que nunca o te cuela a Pablo Iglesias en el CNI, ese chalado que siempre va amenazando le pregunten lo que le pregunten -¿por qué no ha cumplido con su compromiso de medicalizar las residencias de ancianos?- con montarte otra guerra civil, supongo que para perderla, porque no tiene ni media hostia el colega...

Dice Chuck Palahniuk -el escritor de El club de la Lucha, para los cinéfilos-, que no es precisamente Agustín de Foxá en lo ideológico, que todos los descubrimientos verdaderos surgen del caos, son resultado de dirigirse hacia lo que parece incorrecto y ridículo y tonto.

A lo mejor después de treinta o cuarenta mil muertos o yo qué sé cuántos llevaremos ya, que no lo saben ni los que los cuentan, es hora de mandar a tomar por saco el orden... y mando de Sánchez y su vicecoletas -o yo o el caos repite constantemente como amenaza el presidente del gobierno- y adentrarnos en el caos...

Quién sabe, a lo mejor encontramos la salida a esta mierda con más rapidez porque este conservadurismo rojo y dictatorial de mi izquierdita nos está matando sistemática y ordenadamente, de forma completamente industrial: ataúdes saliendo del mundo por cinta transportadora, como las maletas en un aeropuerto.

Ojalá Ciudadanos acierte con el pacto que ha firmado con mister trola y sea capaz de embridarlo y poner orden desde dentro a estos desmanes locos de mi izquierdita triunfante. Ojalá que con este acuerdo le quite la baza del victimismo a Sánchez, tan dado siempre a chantajear como un adolescente malcriado y rencoroso si no se hace lo que él quiere. Ojalá... Ojalá vuelva Ciudadanos a coger músculo y levante el vuelo de nuevo. Me gustaría confiar por última vez en que todo va a ir bien, aunque yo sea siempre un maldito pesimista. Y eso es todo.


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